viernes, diciembre 16, 2011

Ese aire verde carmesí.



Que en esta navidad, nuestra salvación consista en transitar este camino lleno de piedras y charcos, que según las circunstancias, nos parecerán montañas y mares.
Feliz Navidad_
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Ese Aire Púrpura
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Búscate sin cesar en el aire de la música
O en la infinita amargura que se desprende del viento

Y en medio de alguna arrogante orgia de sangre
Siente piedad por el mundo

Búscate sin cesar
Eleva la mirada al cielo,
Y sin que medien ritos ni rezos
piensa en todos tus muertos
arrancándote todos los dientes
de pura felicidad

Mas, si en lo lejos buscas refugio,
en las tibias apariencias del paraíso
no te equivoques;
Antes de abrir la puerta y morder la manzana
Incendia tus pulmones
Y explota
Hasta creer en el amor

Así,
cuando estés inmensamente solo
Intenta prostituir esa estrella distante
Y sin vergüenza alguna
esclaviza su hermosa lejanía
en la palma de tu mano

aférrate a ella
escóndela de los turbios afanes de los proxenetas y los mercaderes
guárdala bien de tus deseos
y al llorar la muerte de su fulgor
préndele fuego a su memoria


Póstrate de rodillas
Y lame sus cenizas.
Envuelve bien todo tu dolor
en hermoso papel de regalo verde carmesí,
Púrpura o azafrán
Y que sea esa la ofrenda,
Para los viajeros y los desamparados

Antes de volverte confín
Deshazte de tus grandezas
Cuida bien de guardar las agujas entre tu carne y tus uñas
Eleva la mirada al cielo
para que tu carne muerta no sea banquete ni tótem

Que tu carne no sea tótem ni banquete
que no sea la ceniza de algún pulmón
Que tu dolor no sea un aire
Verde carmesí,
Púrpura o azafrán.

miércoles, diciembre 07, 2011

Entre pensar, decir y escribir.

28/11/2011
No sé si será casualidad el hecho de que uno se despierta pensando que hoy por hoy, las cosas más hermosas del mundo y todo aquello que hace a la vida vieja y preciosa, muere tarde o temprano; por ejemplo, mueren las cartas en manos de ese triste invento llamado correo electrónico, y que cosa más triste habrá que un mail… y que cosa más triste que todo lo que se quiera decir se lo diga en estos correos electrónicos.
La carta ha muerto en manos de un mail que es un invento que nació como hijo primogénito del apuro. Creció saturado de un sinfín de horrores ortográficos y abreviaciones que comunican lo que quiere decir, de la forma más procaz y austera, tanto que si ese mensaje (que no es una carta) hubiese sido un plato de comida, no llegaría a ser ni sopa para enfermos, es decir, una cosa casi transparente y sin nada de sustancia que le de chiste.
Pensaba todo esto y me daban unas ganas locas de escribir una carta, lo malo es que no tenía a quién hacerlo y mientras me lamentaba de la soledad del mundo moderno y mi mala letra, el jefe me saca del ensimismamiento, gritándome (él dice que no se da cuenta que me grita) que saque una cantidá inverosímil de fotocopias.
Y allá fui y al tomar el ascensor, vi el espejo que hay en el que ocupa toda la pared. Luego me puse a pensar que uno siempre tiene que ignorar este espejo, porque la experiencia enseña que la gente como yo, que tiene los mojigatos y autodestructivos valores católicos, evita mirarse para pensar cuan lindo es, porque luego la gente anda diciendo: “Mira vos a ese tipo mirándose en el espejo, como si fuese una diva. Debe ser un vanidoso arrogante de mierda.” Así las cosas, se me ocurrió que esa es la razón por las cuales usamos los ascensores en medio de un silencio atroz, porque la cercanía expone nuestro verdadero yo, al punto que no soportamos el miedo que hace de nuestro silencio un escudo para pensamientos perturbadores sobre nosotros mismos.
Es así que uno aprende a caminar por el mundo, mirándose solo, en silencio y en la más completa y melancólica quietud que la existencia pueda otorgar y después de esto, pensé que vivir con tanto miedo a ser lo que se es, es realmente triste. Esa tristeza, me hizo dar rabia y de esa rabia nació la idea de que hay que destruir toda forma de pensamiento que a uno lo ate a esos asquerosos sentimientos pre construidos en capillas milenarias de naves de piedra, transeptos y girolas sagradas, parida bajo la mirada de inocentes querubines que moran inmóviles en altas bóvedas celestiales, que bajo el hipnótico influjo de un silencio devoto y del misticismo del eco, prensaban esa tu –primitiva- libertad muy adentro de tu cerebro hasta hacerla diminuta y difícil de encontrar por la eternidad de las eternidades.
Así que decidí dejarme de tanta huevada, porque estar pensando en el mundo es estar enfermo de los ojos (Pessoa). Decidí dejar de pensar y empezar a hacer y enviarle una carta a la primera persona que se me atraviese en el camino. Bueno, lo malo de esta decisión es que tuve que escribirle la carta a la secretaria del mismísimo Ministro (que fue la primera persona que se me atravesó en el camino al salir del ascensor). Lo bueno es que después de tanto maldecir esos asquerosos mails totalmente impersonalizados tuve que ser consecuente y sentarme a escribir una carta tal como Dios manda.

Estimada Charito.
Recibe los saludos, recuerdos y parabienes de nosotros, tus hermanos de tinta y papel… los proletarios de la tecla de la oficina general de suministros del gélido piso 1, dónde no llega el sol ni tu sonrisa.
Según el encargado de la dirección de bodegas, Fernando Álvarez Plata, no han podido hallarse los siguientes implementos solicitados por la oficina de su excelencia: el señor ministro Perez Rivas.
Tizas de colores añil. Tizas de color carmesí. Papel Carbónico tamaño oficio marca “Pelikan” Radex lateral de Tipo múltiple, con caja autoadhesiva de pegatina para máquinas de escribir mecánicas y eléctricas. Cintas de carrete simple color negro y rojo para máquina Olimpia de modelo Std-2367lzx. Borradores plásticos en moldes medianos marca Pelikan.
Yo recurro a ti, Charito, recurro a ti e invoco a tu infinita bondad y comprensión, porque comprenderás que nuestro amigo Álvarez Plata, no puede juntar pestaña desde que no ha podido hallar tales suministros y es que él –al igual que nosotros- es consciente que dentro del carácter magnánimo, generoso y ecuánime de su excelencia, a veces se lo conoce por esos arranques de ira e impulsividad con el cual manda al cadalso a todo aquel que osa contradecir sus deseos, y por esa justificada razón, tiene miedo de perder su empleo, más aún que se avecinan las navidades y peor todavía, justo ahora que su esposa está enferma y sus hijos están a punto de concluir la universidad ( lo cual impedirá que jamás tengan que trabajar en una bodega, ni estar temiéndole a ministros ecuánimes; bueno, eso dice el amigo Álvarez Plata)
Figúrate tu, querida Charito, que como diría el poeta: “no tenemos más remedio, que acudir a tu milagroso intermedio” y digo tenemos, ya que el infeliz de Álvarez Plata no ha concluido la escuela primaria y la sola perspectiva de enviarle una carta al ministro, lo ha desalentado al punto de las lagrimas y lo ha sumido en un estupor del cual no hemos logrado librarlo, sino con la promesa de que este servidor escribirá la carta en los términos que él desea para dar a conocer que esto no es un problema de incompetencia, sino de la mala suerte del tiempo y su instinto asesino que usa como pseudónimo el avance de la ciencia.
Hazle saber a tu señor, que en el mercado actual (que hoy en día vendría a ser lo que fue el mundo tal y como lo conocimos) las pizarras de fondo verde han sido reemplazadas por coquetas laminas de acrílico blanco, en la cual el uso de las tizas ha quedado obsoleto y el lugar que otrora ocupaban las beneméritas máquinas de escribir, ahora son ocupadas por poderosas computadoras, las cuales realizan el número de copias que se le indique después de presionar ctrl+p en un tiempo prodigioso, por lo que lamentablemente las tizas de color rojo (carmesí) y azules (añiles) son ahora por completo inútiles, así que el papel copia ha quedado en total desuso, más aún en los tamaños y las marcas que desea (la venerable institución alemana oriental Pelikan) la cual es hoy, gracias a la caída del muro de Berlín, pura historia.
Tienes que saber que tras conocer tu urgencia por conseguir estos aprestos, Álvarez Plata ha sido el primero en movilizarse y afanarse en mover cielo y tierra para satisfacer los deseos de nuestro señor jefe, al cual comprendemos que lo han resucitado del jurásico donde vivía en su feliz retiro, y que este retorno triunfal a la palestra pública, no obedece a otra cosa que no sea al infinito amor que nuestro jefazo tiene para con la patria y su hermano, su excelencia el señor ministro, el cual lo precisa para llevar adelante los altos designios que a su investidura corresponde… que probablemente no es otro que el de acabar con la simpleza de la sonrisa y el gesto humano, pero ese no es tema que incumba a esta carta ni a este servidor.
Bueno estimada Charito, de todos modos nos complace inmensamente anunciarte que haciendo caso omiso a la senectud de estas peticiones y por respeto al donaire que nos merece lo antiguo y lo clásico, después de grandes y variados esfuerzos, hemos hallado un pequeño saldo de estos productos en el stock de la librería de Kautsch & Sons. (Si sirve de algo la anécdota, este stock fue almacenado durante muchísimos años, fruto de una disputa irresuelta entre la casa importadora y la Corporación Minera de Bolivia el año 1962, por lo cual, ante la demolición de los galpones de la Kautsch & Sons, no hubo mayores inconvenientes para hacernos con lo solicitado que ya hacía pulverizándose a tiempos vista de los años que corren inclementemente)
Así las cosas Charito, aunque hemos conseguido lo solicitado, debemos advertir que el material se encuentra en estado calamitoso. Podríamos afirmar que casi todo está en estado de putrefacción, enmohecimiento y deterioro tal, que sería más útil si fuese a parar a algún museo de la administración pública. A pesar de esto, es el vivo deseo de los habitantes de la oficina de suministros y de nuestro buen Fernando, hacértelo saber con los bemoles que la providencia ha designado al caso, esperando que esta abundante explicación, no despiertes las iras del jerarca de nuestra amada y gloriosa institución.
Siempre tuyos
Los chicos de suministros
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Eché la carta en el buzón interno de la Contraloría General del Estado Plurinacional en un sobre azul que decía vía Aérea. Que Charito tenga un buen día, como lo tuve yo.

martes, noviembre 22, 2011

Un fin de un mundo.


Para Marcela L. La de los dientes de conejo más lindos sobre la faz del reloj mundial.

11/11/2011

Yo no pienso en el mundo
Porque pensar no es comprender
El mundo no se hizo para pensar en él
(Pensar es estar enfermo de los ojos)
F. Pessoa

A estas alturas (22:46) no pensé que esté iba a ser un día tan especial, exceptuando por aquellos ataques de histeria colectiva de la gente que pensaban que el mundo se acababa justo hoy, a las 11 (no sé si de la noche o la mañana) ignorando que el mundo se acaba todos los días, todo el día y que al día siguiente, el mundo vuelve a nacer como si nada y que esa es precisamente la única razón para que existan los pestañazos y las ráfagas de viento que te meten basura en los ojos.

Mira, en menos de lo que uno se da cuenta de que el fin del mundo puede llegar, el mundo ya ha terminado con uno varias veces (en varios mundos) acabando esta sarta de profecías que no hacen otra cosa que hacernos ignorar que estamos atrapados en algún sueño que probablemente no sea más que una motita de polvo galáctico.

En fin, el tiempo está increíblemente cálido y me gusta esto de escribir un diario, porque las cosas más sencillas y vulgares, se vuelven chismes globales que gracias a “la magia” de la red puede llegar a gente que le importa un bledo mi vida y que se divierten leyendo vidas que no conocen porque pueden sentir lástima o alivio de no levar estos días en la espalda, sin ese pesado sentimiento de culpa o ese aire que hay entre un pensamiento que es tan incomodo pero uno no sabe bien qué es.

Anoche supe que Eva se casó y que está embarazada. Me alegré por ella, aunque en los últimos 15 años ya casi no hablamos y ni siquiera me dice hola cuando me ve, yo me alegro por ella . Hace algunos años, siendo un niño aún, conocí a Eva en la tienda de la esquina de mi casa mientras compraba velas que nos ayuden a iluminar la casa en la noche. Los apagones eran una cosa corriente en el gobierno socialista del MIR (a veces me pregunto si la gente sabe reconocer el sarcasmo) La cosa es que en la penumbra de la tienda, en medio de la compacta multitud que clamaba por luz de parafina, estaba ella. Flaca, flaquísima, de ojos grandes como platos y unos hermosos conejos (dientes de conejo le dicen aquí) blancos. Ella estaba con pijama y yo también.

Ese día decidí que al crecer y terminar la escuela, me casaría con Eva para librarla de la floja y malvada de su abuela que tenía el atrevimiento de enviar sola a una niña tan linda a la tienda del barrio y además, en tinieblas, poniendo sus lindos conejos a merced de los perros y los pandilleros que pululaban por el barrio.

Siempre he sido un poco miedoso, y más aún a los 12 años, así que no sabía muy bien que decirle cuando la vi tratando de aprender a manejar bicicleta en el parque. Sólo pude mostrarle mis destrezas, manejando sin manos; sin manos y cerrando los ojos; haciendo parar la rueda delantera de la bici y esas sandeses de mono alfa que uno aprende en la TV para impresionar a las niñas… pero de esta forma sólo conseguí ahuyentarla y que me saque la lengua.

Meses después, para que me haga caso le eché un baldazo de agua en carnavales y ella se puso a chillar y berrear como si le hubiesen disparado en una pierna, haciendo que sus padres se quejen a mi madre, la cual, consecuentemente me castigó. Un año después mi perro mordió al suyo y un año y medio después, el mismo perro embarazó a su perra.

Dos años después, me vio desde su ventana pintando con tiza la frase “Eva, estirada, creída de m… y su papá salió a putearme por vándalo y me denunció otra vez ante los viejos que me volvieron a prohibir que me obsesione con Eva.

A los quince años mis papás estaban de viaje y decidí llevar a los amigos a beber a casa, como olvide la llave, salté por la pared, caí sobre la lavandería que se rompió y la mamá de la Eva que siempre ha sido una vieja curiosa que fuma en la ventana de su casa desde hace 20 años, llamó a la policía pensando que yo era un ladrón y fui arrestado en mi propia casa, mientras Eva miraba desde la ventana tapándose la boca de la incredulidad.

A los 17 mi hermano, golpeó al novio de Eva con una cañería porque le dijo "Gordo basura". A los 20, lo golpee yo porque me dijo lo mismo aumentándole un imperdonable "Hijo de Puta"(por ese entonces yo era muy flaco, limpio y mamá era y sigue siendo una santa). A los 23 años, supe que Eva y yo estábamos en la misma Universidad. Le escribí una carta hablándole de la hermosura de sus dientes de conejo y hasta de su astigmatismo y miopía y se la mande firmada con el cursi colofón de: “tu admirador secreto”

Ese año se me rompió algo aquí dentro porque andaban diciendo que se iba a casar con ese hijo de mala puta del Saconeta que para entonces si que era un gordo basura.

A los 25 su papá murió en un accidente aéreo y sentí algo muy extraño al abrazarla en el velorio.

A los 27 se fue a otra ciudad y volvía de vez en cuando para ver a su abuela…la cruela de Vil.

Esta mañana, 7 años después, a las 8:30 am abrí las cortinas de mi ventana para esperar un cataclismo y me encontré con ella abriendo sus cortinas quién sabe en espera de algún catclismo y que sólo estaba yo ahí, esperando por el cataclismo. Si, estaba un poquito más gorda, aunque no tanto como yo, pero muy guapa como siempre, como siempre toda nuestra vida desde que tenía 10 años y yo 12; casi tanto como en sus mejores años de la universidad, si, casi igual que yo.

En la tienda se saben la vida de todo el mundo. Saben mi vida y se la cuentan a quién sea que pregunte por mí, mientras compren pan o se tomen una soda. La Eva había llegado sólo para dar a luz en la ciudad, porque ama su ciudad, aunque nadie sabe quién es el papá y ese es el énfasis que la tendera le ponía a la conversación, pero a mi no me interesaba quién fuera el padre. solamente yo pensaba y pensaba…

Yo que quería salvarla de su abuela…yo que quería hablarle, enseñarle a manejar bicicleta, yo que quería salvarla del infeliz papanatas inútil hijo de puta del Zaconeta; yo que hasta quería casarme con la Eva de los dientes de conejo, nunca había cruzado más de tres estúpidas palabras con ella y sentí un poco de pena, aunque después me dio rabia esa mierda de estar teniendo pena y dije que era mejor así, ya que sacadas las conclusiones, seguro que con el tiempo, nuestro mundo se hubiera ido a la mierda de todos modos.

Seguro hubiese llegado el día(la mañana, muy cerca del mediodía) en que mirándome en la cama desde la puerta, me hubiese dicho: Bruno!! la botella o yo!!, no puedes estar viendo la tv todo el día mientras tu hija (Valentina) llora y llora y se mete tanta mugre a la boca, que va a pillar una infección en la panza y no habrá como llevarla al hospital de emergencias porque seguro estarás borracho después de haber jugado al poker con esos tipos de tu oficina y ademas, que seguro luego te has ido a rematar a uno de esos nigth club de cuarta en los que andas!! que no te hueles ese perfume barato con el que llegas a casa??!! Y claro, yo hubiese negado todo y le hubiese dicho que está loca, que deje de joder que va a despertar a la Niña y… y bueno, es increíble la cantidad de cosas que uno se acuerda y piensa y elabora mientras se toma una taza de café e intenta escribir su diario en el sol.

sigo pensando en nuestro mundo y aunque nuestro mundo (el de Eva y el mío) jamás han existido, saco mis hipótesis yo solito: Yo sé el fin de mis mundos, sé de la existencia o inexistencia de mis posibles mundos, los que existieron en el mundo de los deseos, de los quisieras y de los hubiese (s). Hasta sé de los mundos que no hubiese querido que existan y sigo viviendo en ellos.

Bien Eva, nuestro mundo se hubiese acabado de todas formas. Es hora de escribir de otras cosas. Siento alegría por ti en esta que creo que es la mejor hora del día.

Nadie sabe que cada fin del mundo tiene una fecha para cada mundo que se va muriendo y otro día para cada mundo que va naciendo. Un hola como una bomba y un adiós como otra. Un pensamiento como la falta de aire y nada más.

domingo, noviembre 13, 2011

Cada Fracaso... (El adios de elperrorabioso)

En cada fracaso cambiamos de camino.
Para llegar a lo que eres, debes hacerlo por donde no eres.
La mayor felicidad, es llegar a ser lo que uno es.

En toda enfermedad hay: Prohibición de ser lo que eres.
Falta de consciencia de lo que se es.
Falta de belleza. Al perder la belleza se enferma.
El único lenguaje que aumenta el nivel de conciencia es el lenguaje del arte y de la poesía.

A. Jodorowsky.


Alternadamente y para que quede memoria de las resurrecciones de las que somos testigos, voy a escribir mi diario y ojala que no sea visto como un acto de exhibicionismo ni onanismo mental.

Bruno.

Noviembre 4/2011

He decidido escribir por las noches, aunque a veces llego del trabajo con ganas de ver las noticias y luego dormir profundamente. Lo hago porque en los embotellamientos, se me ocurren ideas fantásticas y me gustaría que todos escuchen y opinen lo que pienso, aunque inmediatamente me asalta la idea de que… este es el pensamiento más egocéntrico que debe haber en el mundo y este razonamiento me angustia un poco, porque me da la impresión de que aceptar mis defectos, puede ser visto en el sentido de que yo trato de manipular a los débiles mentales con una supuesta honestidad que nunca he profesado y esto me recuerda un libro que he leído de un tipo que me parecía en principio un gran pajpako, aunque después, rendido a las evidencias, sólo he podido aceptar que este Jodorowski tiene más razón que muchos psicoanalistas que conozco y que se han vendido al diablo por la fama del conocimiento.

Después, me he puesto a pensar que he abandonado al espíritu, a mi espíritu y lo hice por las razones más innobles del mundo, vale decir, el alcohol, las drogas y las mujeres. Este triste pensamiento, me ha prevenido de que decir esto en voz alta seguramente decretaría mi persecución por parte de los grupos feministas, ya que creerían que he dicho que las mujeres son innobles, y luego me sentarían en una silla, bajarían un foco de 200 wats y -con un garrote en la mano- me preguntarían: ¿Qué a vos no te ha parido una mujer? Y yo diría que sí, que claro, que mi madre es la mamá más linda del mundo y sus alrededores, pero este pensamiento me hace pensar en los malditos psicoanalistas y sacudiendo la cabeza… volvería al pensamiento que he estado evitando.

Ayer he hablado con una exnovia, y no es cualquier exnovia, es la EXnovia. Es ese monstruo que duerme en un cajón de zapatos y que cualquier rato sale del tiempo y del espacio para hacerse carne y arañarte la cara, dejándote flecos de piel colgando en el cuello en menos de un segundo.

¿Cómo lo hace? Yo no sé.

Y todo este pensamiento es porque ayer la vi después de un año, casi de pura casualidad y me saludo como si nada, como si jamás hubiéramos estado juntos esos tres largos años… no se acordó que dejamos de hablar porque yo sentía muchos celos de su nuevo novio al cual deseaba ver muerto… aunque a veces también le agradecía que haya aparecido para justificar mi dea de que ella nunca me quiso.

Después de un preámbulo, le dije que estoy enfermo, que he perdido mi espiritualidad y le dije toda esa sarta de pavadas para manipularla, si, lo acepto, pero también es cierto que ni bien le dije que estaba enfermo, me enfermé y recién después de decir que he perdido mi espiritualidad me di cuenta de que era verdad… ahora soy un amante del dinero y las noches y las mujerzuelas y ese gran idealista admirador del che y la trova cubana, ahora está enterrado en miles de fotos de la juventud. A veces me doy asco.

Yo sólo quería que ella sienta lástima por mí y que me consuele… conociéndola como la conozco, ella le da suprema importancia a las emociones, al nivel espiritual de contacto con la naturaleza y los seres alados del universo y que se yo... en el fondo, sólo quería que diga: Caramba, el Bruno ha cambiado, ya no es ese pelotudo que (aún siendo socialista y hasta un poco indigenista) me hablaba de comida y sexo día y noche. Pero estoy enfermo y no sé si sería igual si mi abuelita estuviera viva, pero sí es seguro de que luego, siendo honesto a fondo (a causa de mi enfermedad) me he puesto a pensar de que la única razón para manipularla y que ella piense que he cambiado, ni siquiera es porque tal vez, remotamente aún sienta algo por ella, sino porque soy un perfecto hijo de puta, ya que el fondo quise aprovechar este acercamiento para llevármela a la cama otra vez y ni siquiera sé bien para qué. Tal vez, simplemente soy un animal. Ella me dijo que quería ser mi amiga, e incluso que quería ser mi mejor amiga… lo que en el fondo me hizo pensar de que ella ya no me quería ni un poquito y mi ego se vio sangrando mortalmente. Tuve que irme antes de decirle que la odiaba.

En el camino, pensaba y pensaba. Llegue otra vez a la conclusión de que soy un desgraciado libidinoso. Después, al decirme hijo de puta a mí mismo varias veces, me acordé de mamá, y claro, ella no se merece que ande diciendo o pensando estas cosas, porque dígase lo que se quiera mi madre es una santa y punto. Claro que tuve que acordarme de Freud y de Lacan. Me acordé de todo el mundo y me quedé maravillado por como es la mente humana y me sentí mal por liquidarla con alcohol cada semana y con cocaína de vez en cuando, cada vez más en cuando que nunca…

Ya no siento culpa y pensé que esa era la sanación. Mentira. La culpa había sido la mesa y el tiempo el banquete. Entonces, decidí decirle la verdad y sanarme. Sanarme porque mi ego me hacía despertar sentimientos muertos y mi sangre me reclamaba descargar rabias antiguas, todo esto, sin ningún sentido para mi vida.

Aunque sentí miedo, la llamé al llegar a casa. Se llama Andrea y tiene una perra que cuando suena el teléfono, se vuelve medio loca. Eso pensé mientras escuchaba el tono de llamado. Quise colgar, pero seguí, convencido de que la verdad me libraría. Y use como un mantra la palabra “Verdad”

Contestó su padre y pensé que hay gente a la que uno, jamás le va a caer bien. Después de los saludos de rigor y rogarle para que nos veamos, le dije del valor que tuve que tomar para llamarle… le dije que desde que terminamos hace ya casi dos años, me he vuelto adicto y que no he dejado de ser un borracho. Le dije que ahora que gano una buena plata y haciendo honor a mi apellido -me encuentro sólo como un perro- me llevo putas cada fin de semana a casa y que a veces me roban la plata, mis relojes y que una vez hasta se llevaron mi chaqueta y mis zapatos mientras dormía, pero que aún así, me pagan el sueldo y compro el periódico corriendo para llamar nuevas putas y que por las mañanas me siento fatal.

Le dije que le tengo miedo al compromiso y que así he perdido a una variedad extensa de buenas mujeres que se han fijado en mí y que por favor no sienta pena por mí, que tampoco me tenga miedo, que no soy un maniático sexual ni un loco o un depravado. Que sufro mucho y que si le digo esto es porque quisiera que esté lejos de mí, que jamás vamos a poder ser amigos porque sencillamente yo me he perdido y ahora soy un gran puta que ya no escucha trova ni cree en los dioses ni en los salvadores ni en nadie.

Andrea es “bastante ingenua” eso dice ella y yo le creo, de lo contrario no hubiera pedido que nos veamos. Lo malo es que no sé para qué… si diciéndole todo esto, ya la he manipulado y ahora no tengo nada que hacer más que esperar… porque no lo hice con la intención de que me tenga pena ni otra cosa.

Yendo allá, a nuestro parque, he pensado que mientras yo esté vivo no seré feliz. Ella se acercó y al verla, el sentimiento más triste que pude tener paso por mi mente; pensé que mientras ella viva, tampoco seré feliz.

Hechos: nos tuvimos que matar el uno al otro. Escribí una historia donde ella moría en un camino hacia la selva y que yo moría atorado con un pedazo de carne de 8 centímetros con los que me atoraba por estar contando chistes en un asado que hacían los vagos de mi curso del cole.

Quemamos nuestras cenizas en una caja de zapatos donde vivían nuestros monstruos. Dijimos las grandes virtudes que tenían los difuntos y después de llorarlos, tiramos las cenizas al río, ahí cerca de su casa, con lo que fue el fin del ogro y la hada, después nos despedimos

Ayer vi una foto de ella y su novio y “Oh gran sorpresa” pues no me dolió, al contrario, me alegró, me reí, me entusiasmé y lo celebré hasta altas horas de la madrugada. Lo hice de felicidad, porque las fauces de la soledad apestan y son una mierda.

Volví a casa con la idea de escribir un gran catálogo de los burdeles de la ciudad, para consulta y solaz de todos aquellas almas solitarias que recurren a las prostitutas para paliar su soledad… pero después me dije que cada cual debería solucionar sus líos lo mejor que pueda.

Al amanecer, me senté frente a la computadora. Vine aquí dispuesto a matar al perro rabioso, ese que se sigue rascando las pulgas de la rabia de otro tiempo que ya no existe. Lo hice. Ya se fue.

lunes, octubre 31, 2011

Habitar el silencio


Querido hermano:

La ruleta da vueltas… una regla física totalmente absurda para el entendimiento de un hombre como tú, mi hermano, que estás más allá de la simplicidad de toda materia que amenaza con podrirnos bajo la tierra de este mundo antes de hacernos polvo y retornarnos al viento.

Te escribo en el día de tu cumpleaños, como lo hago cada año desde que ya no puedo hacerlo personalmente, tal como sería mi deseo. Por esa razón, no quisiera que pongas en juicio a mi pobre voluntad; debes saber que aún no he aprendido a sacarme el cuerpo del todo, es decir, aún no he aprendido nada.

Hay cosas infinitamente difíciles para los hombres pedestres de este mundo, una de ellas, es aprender a vivir con el eterno miedo al mañana. En los manuales parece fácil y uno se deja engatusar por los televendedores y los pajapakos, entregando sus bienes más preciados envueltos en un pañuelo. Sin embargo, lo que siempre han ignorado esos mercaderes de la fe, es que tu y yo hemos tenido como único bien nuestras alas con las que hemos podido volar a un chasquido de los dedos y nada más.

La vida es esta paradoja que a tipos como nosotros suele aburrirnos muy seguido, aunque son muy pocos los que cómo tú, deciden hacer maletas, contar lo necesario para el viaje, besar a los padres, a las madres, a los hermanos y las hermanas, pensar a las mujeres que aman, chasquear los dedos y salir volando por la ventana, hasta allá, donde el polvo es un recuerdo de la quietud y nada más.

Poco te puedo decir de cosas que ya tú no sepas. No pienso mucho en esto de la distancia que me separa y que me acerca, ni en eso otro que los grandes pensadores que salen los domingos en la prensa escrita gustan de llamar "imposibilidades humanas". Un suspiro como un balazo... eso pienso y cuando lo pienso quisiera chasquear los dedos y salir volando a las inmensidades que no tienen nombre aún; salir volando al reino del éter y la luz gaseosa, esa que se te pega al cuerpo y que te saca la piel cuando se va dejando tus venas al descubierto. Pero pienso en el ardor y la verguenza que la sangre habrá de sentir por su desnudez y mi corazón no quiere librarse del cuerpo y tampoco de esa luz que es éter… a veces todo es tan difícil cuando somos piel y huesos o cuando nuestra sangre tiene verguenza. Todo es tan dificil cuando somos hambre, piel y deseo. Tal vez es mejor esperarte de pie en la ventana. Esperar en vísperas de la aparición de alguna visión que me acerque a ti.

Ayer en la noche necesitaba azúcar, así es que fui a buscar a la Sandra. Siempre se alegra de verme, aunque ella sabe que estoy tan enfermo como ella cree que siempre he estado y eso la pone triste y pensativa. Pero así y todo, me ha contado que la has visitado una noche de esas secas y silenciosas y que le habías dicho -muy disimuladamente- que piensas venir a casa y quedarte a vivir aquí. Tal noticia no ha podido menos que alegrarme el día y por tal razón he salido en total estado de frenesí a comprar nuevos vasos que celebren nuestros viejos labios y nuestras antiguas palabras. Nadie puede decirme que hago mucho alboroto por una visita. Con los vasos rotos y las palabras intactas te espero y que la espera sea nuestro refugio de la vejez y de la locura.

La última vez que te vi, tenías la camisa con una inmensa mancha de vino, y aún así, a pesar de estar ebrio, caminabas con paso firme y orgulloso. Eso me ha hecho pensar en la dignidad. pero...¿Qué podemos esperar de esa señora tú y yo? ¿Qué podemos esperar de la mentada dignidad? si esta nunca se ha dignado a darnos una visita cuando todas las flores del dolor se marchitaban en nuestras manos ¿Qué podemos esperar? Si la dignidad es una cuestión de orgullo y he ahí nuestro más grave error: siempre hemos creído que el ser humildes nos traería cosas buenas, cosas mejores que esas desventuras que solíamos cantar y escribir dando tumbos en cada esquina. Si hubiésemos perdido la humildad, s hubiésemos aprendido a tiempo a librarnos de nuestra humanidad, hubiésemos ganado cosas insoñables, inalcanzables, inescrutable. Imaginate, hubiésemos podido ser unos grandes señores, unos verdaderos hijos de puta que, fumando con total indolencia, mirarían el mundo de palco sin ensuciarse los zapatos, ni tratando a diario con la obstinada testarudez de los niños, de los viejos, de las putas, de los homosexuales, de los delincuentes, de los drogadictos, los borrachos y tanta gente que como nosotros, sufre.

Quién sabe, de haber renunciado y habernos aferrado el cuerpo y al mundo, hubiésemos podido ser ministros, diputados, alcaldes o lo que sea. Pero por puro sentido de la humildad, has escogido ser poeta y por puro sentido de la grandeza, has abierto la ventana y te has puesto a volar siendo humilde. Yo te recuerdo, lo hago por puro cobarde y por la imposibilidad esta que llaman humana aquellos sabios que salen en los suplementos de cultura los domingos y uno que otro feriado . Te pido que me disculpes si he querido ser igual que ellos y te imploro que no dejes de venir, que esta es tu casa, esta es tu lengua y también es tu piel

Podemos hablar por la noche y desparecer de día. Desvanecernos simplemente, como los segundos que se evaporan de pura sed, de pura pena, de pura alegría y girar en esta locura sin parar; simplemente girar como una ruleta y que la fortuna sea una palabra o una sonrisa.

La ruleta da vueltas… una regla física totalmente absurda para el entendimiento de hombres como tú mi hermano… que vives más allá de la simplicidad de toda materia que amenaza con podrirnos bajo la tierra de este mundo antes de hacernos polvo y retornarnos al viento; al silencio.

martes, octubre 11, 2011

Unos labios rojos...

Alarmado por las altas tasas de feminicidio, voy a publicar un cuento que escribí y publiqué el 2007, basado en una noticia que escuché una mañana de 1987 en el Metropolicial. Obviamente, jamás pude encontrar en la hemeroteca Municipal la noticia tal cual, ya que no recuerdo las fechas ni los nombres de los protagonistas, aunque sí, es un recuerdo muy vivido ya que mientras lo escuchaba, yo mismo estaba cortando unos corazones de papel para mi tarea de Artes.

Unos labios rojos...
Cualquiera pensaría que el Jacinto es una personaje de ficción, que es el producto de alguna imaginación turbia y chueca o de una fantasía. Un personaje lejano a este tiempo: un poco tonto, ingenuo y tenebroso. Desde su nombre floripondio hasta esa su melancolía y su eterna soledad en la que vive los que lo conocen.
Cuando lo encontré, Jacinto R. estaba mirando de derecho y de revés la colilla de un cigarrillo, misma que tenía restos de lápiz labial de un carmín fuerte y marcado de grietas.
Era el cigarrillo que se fumó su exnovia una de esas noches cuando fueron muy felices. También tenía un klinex con los que la linda pelirroja se limpió unos lagrimones quejumbrosos una noche fantástica en la que Jacinto le leyó un poema dedicado a sus besos. Con los manías de un obsesivo, Jacinto guardaba una infinidad de cosas dispares como por ejemplo: Entradas del cine, pétalos de girasoles (de un ramo que ella le había lanzado en una pelea), varias y coloridas hojas que eran cartas de amor o letras de canciones, cajetillas de puchos, limones chupados (por ambos), pedazos de una tanga celeste… y bueno, una variopinta y extensa cantidad de objetos que le recordaban a Mariela y sus frugales tiempos de pasión.

Una noche, al verlo contemplar todos esos fetiches mientras lloraba por la súbita desaparición de la pelirroja, le dije: "Ya bota esas huevadas compadre, mirá que sólo te estás haciendo daño; fíjate como estás hecho todo un guiñapo: con la barba crecida y el pelo desgreñado. Sigues con ese pijama mugroso desde hace una semana…si ella se fue, se fue no más, ya ni modo, vamos a buscar otras pelirrojas y se acabó.

A pesar de estar medio borracho el Jacinto me escuchaba atento, sorbiéndose los mocos. Después de dos botellas de ron, me confesó que no puede dejar de masturbarse con todas las cosas que guarda de la Mariel, y que cuando miraba esa colilla del cigarrillo con las marcas de lápiz labial, se excitaba más que un preso condenado a cadena perpetua que miraba un par de tetas…

Eso me parecía la cosa más rara que había escuchado, pero no le preste mayor atención, siendo que el Jacinto era un tipo medio raro y extravagante. Acabada la farra, un disco seguía sonando en la compactera, Jacinto estaba con la cabeza gacha ya la baba colgándole hasta el pecho. Sin mucho esfuerzo, le hice dormir en el sofá tapándolo con su chaqueta para que no se congelara. Quién iba a pensar que una semana después, el Jacinto le iba a asestar 35 puñaladas mortales a la pobre Mariel.

Siendo su único amigo, lo tuve que ir a ver. En la celda, encogido de hombros y el pantalón ensangrentado, con la mirada extraviada en el suelo y escuchando los rugidos de una multitud que aguardaba en las afueras de la policía para lincharlo, hablé con él. Me dijo que Mariel fue a su casa una tarde para despedirse definitivamente y que cuando ella le decía que se marchaba y que ya no la busque ni le escriba, él no podía dejar de mirarle esos labios tan rojos y carnosos. Por esa razón, fue presa de un terrible calor que le comía todo el cuerpo, y que para aliviarse, no tuvo otro remedio que bajarse los pantalones y comenzar a masturbarse delante de ella, ahí mismo y sin asco alguno. Me contó que el no quería lastimarla y menos matarla, que ella grito y se tapó los ojos, que le dijo "loco de mierda" y que llorando puso cara de horror. Que el solamente recuerda que tomó unas tijeras con las que el cortaba corazones de cartón y que luego la policía estaba llevándoselo en medio de la ira del vecindario y la incredulidad de los habitantes de su casa.

Yo me enteré al ver en las noticias a una azorada viejita que relataba a las cámaras que ante el escándalo en el piso de arriba de su departamento, mandó a su hijo a ver qué es lo que pasaba. La puerta estaba abierta y el muchacho encontró al vecino Jacinto de pie y sin pantalones; lunático y ajeno del mundo; masturbándose violentamente, observando el cuerpo de una mujer que se desangraba en el suelo.

Lo peor es que Mariel sobrevivió, tal vez nunca más pueda caminar y tener hijos, pero según se ve en el noticiero, ella está con los labios más colorados y carnosos que nunca. El jacinto también está bien, coleccionando rojos de todos los matices y recortando fotos de la sobreviviente que salen a diario en la prensa amarillista con una brillante tijera que guarda debajo de su almohada todas las noches después de pensar en ella, en Mariel y sus labios rojos.

miércoles, septiembre 21, 2011

El Tecnócrata

Un loco ha volado en mil pedazos un hotel céntrico de la ciudad. De puro milagro han muerto sólo cinco personas. Podían haber sido más, eso dice la policía. No era muy grande el hotel, tal vez por eso sólo han gastado esos cincuenta kilos de dinamita.

El tipo parece ser un desequilibrado, ante las cámaras de los noticieros, balbucea un español tan precario que no se le entiende nada. Lo que todo el mundo entendió es que el tipo no sabe las razones exactas para que haga semejante cosa; la poli dice que es un aficionado a hacer explotar bombazos por todas las ciudades que pasa.

Aparte de los muertos, ha herido el orgullo nacional diciendo que la ciudad es un muladar –un verdadero chiquero es lo que dijo- que no merecía consideración. Según él, hubiese deseado más dinamita para volarnos a todos, pero la que tenía la utilizó para volar ese hotel donde estuvo alojado con una mujer de cabello alborotado y cara de loca. Ambos están en cana ahora purgando sus culpas y ojalá no los vayan a soltar, cosa que además no sería de extrañar en este país.

No soy mucho de conmoverme con las noticias, me pasa eso de que mientras no me pase a mi, todo lo que transcurre de ocho a nueve por la televisión es una anécdota y nada más. Tal vez por eso miraba azareado los restos pulverizados de ese hotelito. Me picaba ese bicho morboso que me hacia pensar que yo había sido muy feliz ahí un par de veces, si dos o tres años antes volaba el hotel, ahora quizá estarían escribiendo mi epitafio.

En el segundo piso de ese hotel donde se paseaban los extranjeros con sus exoticidades, había un café que se llamaba “Azul”. A diferencia de otras personas, el nombre no me parecía nada extraordinario ni original ya que el café de la universidad se llamaba “Amarillo”. El Café Azul era casi clandestino, habitado en la nocturnidad por individuos en su mayoría sombríos y melancólicos, que gustaban de las penumbras y los tornasoles ámbar que se esparcían en los rincones.

Antes de entrar a ese café, habré pasado tal vez unas cien mil veces por ahí sin caer en cuenta de su existencia. Se encontraba como empotrado en el vértice de la fachada del hotel con la edificación continua, donde se distinguía apenas su letrero pintado encima de un latón en forma de guitarra eléctrica.

Fabiana, extraordinaria mujer que hoy por hoy recuerdo con cariño no desprovisto de una penita –asi chiquita- que me hace pensar como siempre en las frugalidades del amor.

Fabiana fue la que me llevo al cafecito por primera vez. Esas sus aficiones hippíes muy comunes entre las de su clase-estudiaba literatura y fumaba marihuana- ya me habían hecho descubrir unos recintos insólitos donde se reunía la fauna bohemia de la ciudad. Esa que despreciaba el dinero y la ropa fashion, que escupían en el sistema y a los cuales un individuo, como yo por ejemplo, pequeño burgués de medianos ingresos y con zapatos, no les podía merecer sino el más completo desprecio, mezclado de lástima filosófica por la vacíes de vida que suponían llevaba.

Que grandes ojos negros y pestañas tan espesas y largas, la nariz fina y diminuta, perfecta; labios delgados y pintados de negro. Como no fijarse en ella. La infeliz presencia de su falda estilo hindú no me había dejado verle en primera instancia la generosa amplitud de sus caderas.

Pura casualidad, maledicencia del destino o ambas, una noche me dio por conocer el Sapo Cancionero con un amigo que se dignaba a salir conmigo, vulgar estudiante de auditoria, todo para que viera y me convenza de una vez lo lindo que era chupar alejado de las estridencias tropicales que asolaban la ciudad.

A mitad de la tercera jarra de vino, cuando ya habían algunas personas en el boliche, fui al baño ya tambaleándome entre las mesas y pidiendo disculpas a los parroquianos, con esa risita tan cojuda que me sale cuando estoy medio borracho. Saliendo de ese oscuro cubículo que hacía de baño y se encontraba ínfimamente iluminado por un foco que ya cualquier rato iba a expirar, me tropecé con la dificultad de que la mesa continua a la puerta, había sido ocupada repentinamente por una peluda y variopinta tracalada de hippíes que se desternillaban en carcajadas ante el hecho de que yo no podía abrir la puerta para salir. Yo estaba borracho y por lo tanto contento de las maravillas que me pasaban y les tome el chiste como si fuesen mis amigazos del alma. Ellos podían ver mi nariz y parte de mi boca suplicando me dejen de salir, y se les ocurrió meter de un empellón a la Fabiana donde yo estaba; ella cambió de cara y ya no gozaba a la par de las mojigangas que gastaban sus cuates y se puso a patear la puerta como loca, hasta que ya viendo que el chiste estaba perdiendo gracia abrieron la puerta. Entonces la oscuridad no me dejaba verla sino apenas. Pero si podía aspirar el vaho que se desprendía de ella: incienso hindú de violeta, seguro, también aroma a tabaco y el enigmático olor de su cabello mezcla de miel y alguna otra cosa difícil de adivinar.

A medida que iba transcurriendo la velada y me iba poniendo más borracho, me convencía que una chica como ella bien podría fijarse en alguien tan convencional como yo, que frecuentaba el Jackie Chan y otros boliches bailanteros y para el cual la absoluta trascendencia de la vida residía en una existencia sin problemas y la billetera bien empachadita. Así creía yo.

El boliche fue vaciándose y la mesa de los hippies quedaba cada vez menos poblada. Mi amigo, tal vez sospechando que algo quería con la niña de cabellos negros, se hizo al galán enviándoles una jarra de vino, misma que festejó la invitación con ovaciones, aplausos y silbidos. Nos invitaron a sentarnos en su mesa y después de algunas cobardes vacilaciones aceptamos unirnos a ellos.

Habían sentados alrededor de la mesa cinco muchachos. Todos ellos se presentaron cortésmente al igual que nosotros. Y en el ínterin que hallábamos conociéndonos, supe sus ocupaciones; todos ellos eran estudiantes de la Universidad estatal: Fabiana y Andrea estudiaban literatura y Antropología. Todos ellos se llamaban hermanos y hermanas y decían formar parte de una tal agrupación cultural que se hacia llamar “El Colectivo”, que por lo que dijo uno de los muchachos con tono exaltado: “era un conjunto de jóvenes vanguardistas, disconformes con la maldita opresión imperial de la que era victima este pobre país dirigido por los cerdos oligarcas que habían postrado a los hermanos del campesinado, proletariado y pobres todos en centurias de humillaciones y privaciones asquerosas... y que por tal razón se habían organizado en varias agrupaciones que difundían las expresiones culturales y políticas de los jóvenes marginados o de los que no tienen acceso a los espacios reservados para la rosca cultural y artística imperante en nuestra mediocre sociedad”.

Esa grandilocuencia con la cual Marcelo explicó, o más bien dicho, justificó la existencia de “El Colectivo” podría haber hecho que abandone el jabón y los calcetines y me una a ellos, por que se sabe que cuando uno esta borracho, suele aumentar su sensibilidad por esta clase de cuestiones de la opresión y la liberación y de repente se acuerda de todos los malos ratos que alguna vez ha pasado en su país y ese odio íntimo que se guarda por los políticos en general crece hasta volverse ganas de matar y se inscribe de lleno a cualquier comparsa.

Cuando nos preguntaron por nuestras ocupaciones, mi amigo Eduardo no tenia problema al decir que estudiaba medicina –como el “Che” también era médico-. Además nunca se sabía, en una de esas se animaban a organizar otra incursión guerrillera y un médico siempre hacía falta, ¿y yo?, bueno... dudé entre mentir o decir la verdad. Decir que estudiaba auditoria en una universidad privada, la más cara para variar, seguramente haría que se pierda el interés por mi y despierte su recelo. Tal vez por eso mismo tarde un poco en contestar. Como el vino me vuelve locuaz y mentiroso decidí decir la “verdad”. Claro que nunca conviene decir toda la “verdad”, así es que con pesimista naturalidad dije: “yo estudio Auditoria en la cato...mmm, Universidad Católica quiero decir, pero eso es a mi pesar y es lo que más me emputa, es que mis viejos han visto que los auditores ganan una barbaridad de plata y no quieren que yo sufra como ellos cuando han llegado aquí a La Paz desde su pueblo, por que mis papás vivían en una localidad minera y han sufrido lo indecible para poder conseguir trabajo y una casa. Tiempos difíciles pues los de la UDP, yo salía a hacer fila a las cuatro de la mañana para conseguir ocho pancitos –había notado que cuando dices pancito suenas más humilde y triste- harto hemos sufrido. Solté unos lagrimones quejumbrosos sin dificultad después de haberme lubricado las emociones con el vino. Para llegarles por la lástima fijé la mirada en una mancha de la mesa para que piensen que andaba recordando quizá los desventurosos trajines de mi infancia.

“¡Eres un tecnócrata!”. Gritó el Marcelo con los ojos desorbitados e iracundos; se notaba que no se tragaba el cuento de la UDP y el pancito, cualquiera diría que me quería a partir una jarra en la cabeza, pero prefirió gritarme no más. “¡Tecnócrata jailón de mierda!”, yo no atiné a responderle nada, por que primero no sabía que carajo quería decir “tecnócrata”, ya después cuando le aumentó lo de “jailón de mierda” supuse que no era nada bueno. Tomó su chamarra parchada con motivos andinos, su bufanda y su chuspa; repartió una mirada inquisidora a la mesa, como esperando que alguien se solidarice con su indignación y se fue.

A veces me daba por repetir la historia inventada de mis penas de la UDP y eso del pancito tal como un amigo me lo había contado. Este cuento siempre me había dado buenos resultados. Resultados siempre positivos cuando se trataba de manipular a las minitas sensibles pero no a los hippies fundamentalistas.

Intercambiamos e-mails y teléfonos con los del “Colectivo”antes de irnos, quedamos de hablar y al irme supe que la distancia de la Fabiana conmigo –al menos eso quise creer—se debía a que el tal Marcelo si bien no era su novio se tomaba algunas libertades con ella, como por ejemplo recriminarle por celular a cada minuto el hecho de que no se haya ido con él.

“hola, pensé que ibas a ir a la presentación del libro de mi amigo, la hemos conocido a tu mamá, aja, así es, que te parece si nos vemos en el Sapo Cancionero para charlar del libro del Eduardo, a ver... que tal el viernes, mmm, entonces el sábado, ya pues perfecto a las ocho está bien, nos vemos”

En el Sapo Cancionero, durante mi primera cita con la Fabiana había cometido la terrible estupidez de decirle que la quiero, y ahora que me acuerdo me da una vergüenza que parecen dos. Parecía ese día que me hubiese leído entero el Romancero Gitano de García Lorca que estaba sepultado en la biblioteca de mi abuelo, cuando apenas había leído unas buenas sinopsis de literatura universal que usaba mi hermano en primero de secundaria, todo con el fin de prepararme para la cita con la Fabiana y no diga que soy un ignorante. Según había visto la Fabiana andaba informadísima de la cultura mundial; discutía nombres, lugares, obras y hacia reflexiones graves sobre los movimientos literarios y poéticos clásicos y los que estaban de boga. Yo escuchaba y de cuando en cuando repetía algunas cositas que me enseñó el Eduardo. “Claaa... el infaltable Jaime Saenz, por eso yo admiro a los borrachos, ¡claro que he leído todo de él!, la que más me ha gustado ha sido “El Loco” lindo poemario me ha hecho sentir cosas, cosas... no se como explicarte”.

Bueno, la Fabiana pensaba que la estaba vacilando, y como tengo cara y pinta de payaso nunca nadie me toma en serio, y sólo por esta vez, ésta mi incultura me hizo gancho de hombre gracioso. “¿El Felipe Delgado? creo que si lo conozco, si no me equivoco ha ido una vez a la U a dar una conferencia o un taller, ¿es uno de lentes no ve?”. Después de que he dicho esto, la Fabiana casi escupió la cerveza que estaba bebiendo de la carcajada que lanzó. Sería su generosidad tal vez, por que de veras percibía que yo no sabía absolutamente nada o tal vez era una burla nada más, pero jamás me corrigió. Y yo hablándole una sarta de vainas, hasta que infortunadamente estuve ebrio y le dije el malparido poema que no voy a reproducir aquí por que ya casi lo he olvidado en su totalidad, pero era un verso asqueroso y pegajoso como el chicle mascado que uno encuentra en el trasero de su pantalón. ¿Bécquer?, claaaa, yo me inspiro en él. ¡Quien putas será ese Bécquer! Me dije en mis adentros, y pensé, mejor no digo nada, en una de esas es amigo de ella o su tío y ahí sí se emputa para siempre. Al día siguiente en el google descubrí quien era el tal Bécquer; pobre hombre, no sé como la Fabiana fue a confundir sus poemas con ese engendro que yo había parido en la maloliente penumbra del baño, ¡pero eso sí! movido por la más genuina cachondés del mundo.

Para ser franco no creo que el poema haya ayudado mucho. Más lo hizo el vino y los tequilas y bueno... en un rato estábamos besándonos de lo más apasionadamente. ¡Que buena onda! Y sin declararse, así es esta vida, ¡una boludez! yo debería haber sido hippie desde los trece años, con las minitas que me hubiese liado, sin esas fastidiosas monsergas morales que me habían hecho perder tanto tiempo. “no me toques. Pero no somos chicos te tienes que declarar primero. Vamos al cine, a tomar helados al Dumbo. Le tienes que pedir permiso a mi papá”.

Sin pensarlo ni haberlo sospechado remotamente, estaba en un callejón con un temblor de rodillas fenomenal, cargándole las fabulosas caderazas a la Fabiana mientras me sacudía frenéticamente para arriba y abajo y para la izquierda y la derecha. En ese trajín estaba repasando la perdida de tiempo de mi adolescencia. Gracias a Dios, esa noche por darme aire intelectual estaba con un abrigo largo, si no era eso, cualquiera que hubiese pasado por ahí me hubiese visto el pálido trasero... Las de cosas que piensa uno en ese momento de éxtasis y gloria. “jajajaja lo he logrado, quien iba a pensar que aflojaría así no más, pesadita no más la changa” y otras cosas que no viene al caso mencionar. No me acuerdo muy bien como llegamos a ese callejón, recuerdo haber pagado la cuenta y salir entre risas, abrazos y promesas de amor; después el callejón, sudores, saliva, baba y lavaza mucha baba y lavaza, jadeos y gruñidos, apuros y creatividad, la satisfacción, la ternura, y por último la hecatombe.

Como una gata que después de copular busca exterminar a su pareja... eso más o menos fue lo que pasó. Estaba yo diciéndole que la quería, que quería estar con ella toda mi vida y “de un de repente, ¡zás!”, decide volver tras sus pasos y regresar al Sapo Cancionero conmigo por detrás sin entender lo que pasaba. No hay cosa más horrenda que volver al mismo boliche de donde uno ha salido borracho. Yo le hablaba, ¡vámonos! le decía y nada, no me tiraba pelota; atravesando la puerta, ingresando al Sapo Cancionero que ya estaba vacío, se sentó en una mesa y hacía como que no me escuchaba, mientras yo gil, trataba de embadurnarle el oído con ternuras sonsas a ver si lográbamos el anterior estado de gracia y entendimiento. Esa noche debí haber sospechado que una persona cuerda no podía reaccionar así. Primero el odio. Decía que yo me había aprovechado de ella, hasta ahí todo normal, esa clase de desconfianza es típica de las mujeres. Segundo: la tortura por incertidumbre, eligió el mutismo total para flagelarme, yo habla que te habla para sacarle una palabra y ella sacaba su cuadernito para escribir no se que cosas. Tercero: la humillación; me dijo que era un patán y un desgraciado, en realidad me ha dicho pobre cojudo... uju a mí que ni mis amigotes me habían dicho así, me quede con la boca abierta. Cuarto: la psicosis; me besó después de insultarme y me ha dicho que iba a ser el último beso por que después de todo yo le gustaba mucho y ese iba a ser un castigo para ella. Plop.

“¡No me llames ni me busques más!” eso me dijo y se fue con la mesera del Sapo Cancionero que yo sabía bien que era lesbiana.

¡Claro pues!, estaba borracha, ¡eso era!. Mi “ingenuidad” es hereditaria, eso más o menos me lo dio a entender mi mamá cuando le conté lo que pasaba con la Fabiana “tu papá era un OPA a tu edad” me dijo sin reírse mientras le ponía mantequilla a su pan. Pobrecito, de repente mi madre ha hecho igual con él.

Una noche, cuando sonó el teléfono y escuche la inconfundible voz de mis tormentos al otro lado de la linea, simplemente pensé que me estaba llamando para decirme alguna macana; inesperadamente me pidió disculpas y yo no esperé ni un segundo para decirle que la comprendía, que a quien no le había pasado alguna vez.

¿Donde he estado todo este tiempo? Me hacia esa pregunta después de colgar el teléfono con la dicha dibujada en mi cara. Lesbianas, Hippies indigenistas, poetas, pintores, hombres sin país; ¡ciudadanos del mundo unios y apareaos!

Hay un mundo nuevo para mi, una fauna urbana apasionante, yo quisiera ser así.

En la Sagárnaga hay unas chuspas bien bonitas; son más bonitas y baratas en la Illampu y en la Linares dicen los que saben, pero yo quiero una que sea cara y hermosa. Esas que usan los “Callawayas” baratas no son, es que las venden a los gringos, así podría estar despertando envidias en mis pares. Una chompa con llamitas puede ser, porque eso de la chaqueta con aguayo si que no me va. No voy a comprar abarcas por que me hace frío, me voy a comprar unas botas inglesas alucinantes. Además las botas me dan una caché anarquista que tiene un jale bárbaro con las Punks, pero las botas no le van a la chompa, entonces mejor el negro total o una chaqueta militar de esa tienda Nazi de San Pedro, pero ¿como podría ser un anarquista con ropa de nazi? ¡ya sé! le pongo un ganchito de ropa y listo...el cabello no me va a crecer de pronto, por eso mejor me rapo al cero.

Habré gastado unos cuatrocientos bolivianos más o menos y ahora era un animal urbano, ¡no me jodan poseros de mierda! Hasta el grito me sale medio ronquito, pero en vano, por que me han dicho que así dicen los metaleros y no los panqueques. Me he munido de unos buenos discos recomendados por mi nueva amiga Alejandra y salí a la calle a ver que decía la gente, en menos de dos semanas era yo un, era un, era, no sé que era pero era.

En “Los miserables” una obra de teatro en la ciudad, poco después de mi primera cita con la “Fabi”, yo ya estaba convertido en todo un neonarcoanarcoelectroacústicogóticodarkpunk (me he cansado una barbaridad tratando de definir mi identidad), con parches y todo, oliendo a pachuli y mirando con desprecio cuando no con indiferencia a los demás. Aguardaba a mi amada con la cual había quedado de verme en la puerta del gran teatro municipal. Ella llegó con cierta pinta de querer decirme “estoy aburrida, harta, o no se qué”, mientras yo quería hacer algunas payasadas para aligerarla, pero me di cuenta que mi personalidad no cuajaba con mi pinta así es que me callé y me hice al serio. “¿Que es esta payasada?” me pregunto sin asco y sin bajar la voz mientras hacíamos fila para entrar al espectáculo. “Esta payasada de fila es una demostración más de que la cultura es sólo para los desgraciados que están dispuestos a acatar la norma”, respondí después de un breve silencio. La Fabi me miraba como queriendo saber si yo hablaba en serio o estaba de vacilón otra vez y me dijo “me refiero a que es la payasada de tu ropa, tu cabello pelado y ese piercing en la nariz” En ese momento no sabía si la que estaba chisteando era la Fabi. “¿Acaso no te gustan los neonarcoanarcoelectroacústicogóticodarkpunk?” pregunté. La gente se reía detrás de mí y no sé si la Fabi estaba haciendose la loca o siguiéndome la corriente pero me dijo, “¡No! A mi me gustan los neotrovartesanindigenistinerantehippientos”. ¡Que vaina! Pensé; pero eso se soluciona con un par de aguayos. Me quedé en silencio y luego de que me repitió por segunda vez el trabalenguas recién le celebre el chiste.

Entre las penumbras del teatro le sobrevino una crisis de pánico a la Fabi, “me quiero ir” dijo, no podía creer lo que escuchaba por que recién se había abierto el telón y empezaban los primeros diálogos. La Fabiana se paró y se fue atropellando a los espectadores de la fila que protestaban con indignación y detrás de ella pidiendo explicaciones, su servidor.

En la calle se puso a gritar que me odiaba y la gente deteniéndose para ver el espectáculo. Más tarde, después de haber vuelto a casa pateando piedras, en medianoche y en medio de la más espantosa incertidumbre, llama y me dice que la perdone pero es que es claustrofóbica. Quedamos de volvemos a ver, en el café azul, a las siete de la noche.

A través de la ventana vi solamente a las meseras limpiando el local, llegué como con quince minutos de antelación, me latía el corazón y me sudaban las manos. El menú en el disco de Bob Marley y la mesera me pregunto que quería tomar, “estoy esperando a una persona” le dije. Me miró sin ningún gesto y se fue, cuarenta minutos después me tapaba la cara de la vergüenza con el menú y por los murmuros se notaba que a las meseras les estaba empezando a dar pena mi plantón. Llego la Fabiana a las siete y veinticinco. No parecía estar apurada avergonzada o fatigada por el retraso, se sentó en silencio y encendió un pucho en la vela. Me miraba como calculando por donde me iba a clavar el cuchillo de la palabra y yo, estaba sospechando que estábamos en uno de sus ya famosos toboganes emocionales. La mesera la saludo con sonrisa familiar y ni siquiera fue necesario traerle la carta por que pidió “lo de siempre”. Yo pedí una Coca Cola ante el temor de que me quedaría sentado un buen rato lamiéndome la amargura de algún evento insospechable. La mesera retorno con mi Coca Cola y un vaso de tequila acompañado de un platillo con limón y sal. Hasta ese momento la Fabiana estaba mutis, sin decir nada, callada y distante. Una vez ida la mesera, yo sorbiendo como pelotudo la bombilla y ella examinó los limones, tomó el más grande, lo embadurno con sal y me lo exprimió en la boca con torpeza, “no tragues”me dijo y se tomo medio vaso de tequila y me beso como una salvaje.

Ya no me animé a decirle nada, y ella se puso a hablarme de temas varios y diversos, desde el clima hasta el sexo tántrico. Embarcado otra vez en una borrachera ligera y apasionada, cometí nuevamente la estupidez de decirle que la amaba, sólo que esta vez ella me respondió que también me amaba y yo le creí.

Bien merecidas tengo yo todas mis desdichas, por crédulo y gil. Después de salir del Café Azul en media madrugada fuimos hasta su casa. Sus padres dormían en el primer piso y me llevo hasta la azotea para el azoteo. Así es, otra vez sopa. A menear las caderas como unos enajenados; gritos, ayes adoloridos y sordos bramidos (como el Hermenegildo Fernández) más bien que no se han despertado sus hermanos ni sus padres. Después otra vez una de nuestras típicas despedidas: me botó de su casa sin siquiera la indulgencia de que me termine de poner los pantalones y amenazando con gritar que la había volado si no me iba a la de ya. Este cuento se esta haciendo largo e inútil y ya me esta dando rabia otra vez, pero he querido referir estos cuantos episodios con el sólo objeto de dejarlos postreramente en la inmortalidad del papel. En cinco meses he transitado esa montaña rusa de los afectos y desafectos de la Fabiana, como siempre negándome a creer que por primera vez era la mujer la que me tiraba y me dejaba votada y despeinada, como puta enamorada aullando por su desidia y desamor, ¡bien por ella carajo!. Hasta había cambiado de vida volviéndome un traga de balde por culpa de ella.

Eso de ser un neonarcoanarcoelectroacústicogóticodarkpunk es muy complicado, mejor me quedo siendo un tecnócrata de camisa abotonada hasta el pescuezo.

Un horroroso día de septiembre, después de que la Fabiana me ha dicho que ha vuelto con el Marcelo y me ha largado con su inolvidable discurso de “Pensé que te amaba, pero eres un chico muy especial, pero el Marcelo es más especial”. Ya sin querer entender nada de nada, he ido a votar mis disfraces tribales urbanos al río más hediondo de la ciudad. Como simbolismo de lo que representaba para mi esta parte de mi vida y sobre todo para que el río se los lleve lejos y los vaya pudriendo en el trayecto.

Ayer, después de salir de la oficina, estaba mirando junto a una caterva de curiosos lo que quedó después del dinamitazo que redujo el Café Azul en una montaña de tierra y polvo. Contemplando los escombros y meditando en esos tiempos pasados, en medio de un estupor y una taquicardia que se escuchaba en toda la calle la he visto a la Fabiana ¡a mi lado¡ y no me ha dicho ni hola. En realidad, ni siquiera se ha percatado de mi presencia. Será tal vez que no me ha reconocido por que estaba con terno y corbata, empilchado como el tecnócrata que soy. ¿Qué estaría pensando ella mientras miraba los restos del Café Azul? La cantidad de recuerdos que tendrá sepultados debajo de esa montaña de tierra, estuco y ladrillos partidos. Quién sabe una de las víctimas del atentado era otra de sus víctimas de amores que esperaba por ella y quién sabe… me hubiese gustado ser una de ellas.

Fin


Posero: Que posa, falso, sin originalidad, impostor, simulador, superficial.

Panqueque: Forma coloquial de referirse a los “Punks”

Hermenegildo Fernández: personaje del libro “Vidas y Muertes” de Jaime Saenz

martes, septiembre 13, 2011

INVITASHÓN


Fotografia de Michael Maldonado

Cansado del sinfín de mudos y torpes sinsabores que la animalidad toda le daba al creador, este decidió crear a un ser con el cual pueda conversar en los minutos que su infinita soledad le brindaba mientras ampliaba su creación segundo tras segundo. Para tal cometido, decidió amasar jengibre y darle una forma acorde a su imagen y semejanza, para después, darle el aliento vital que lo haría su perfecta compañía en la inmensidad del universo. El problema es que distraído como estaba el supremo tratando de desaparecer el eco de los abismos, olvidó al hombre de jengibre en el horno, por lo que este se quemó y su piel quedó oscura como el carbón por la eternidad. Sabiendo que este sería rechazado por su oscuridad al que podrían asociar con la noche, decidió darle a este el don de la fiesta, la música y la belleza de la sonrisa…

Emputado, al fin y al cabo, de esta mala suerte, Dios hizo otro hombre de jengibre a su imagen y semejanza, mas para que este no se le queme, se sentó en la puerta del horno, con tan mala fortuna que lo sacó prematuramente, quedándose con un pobre hombre paliducho y sin sabor, al que mirándolo tristemente lo llamó gringo(quiso decirle argentino, pero no contaba con la astucia de que estos ya habían creado a Dios antes de que él se lo imagine) al cual lo desterró en las frías latitudes septentrionales del mundo por la afición que tenía a creerse superior al hombre oscuro. Harto de la imperfección, pensó en la Price Waterhouse Cooper (que ya había fundado el blanco) donde le recomendaron comprar un reloj, con lo que se dio cuenta de que una vez más, los argentinos ya habían inventado el tiempo (Un tal Borges). Así hizo otro hombre de jengibre y definió el tiempo exacto que este debería permanecer en el horno… así, surgió un hombre de color perfecto. Con los años, el señor se dio cuenta de que esto de los colores era un desmadre por el cual los descendientes de sus creaciones se rompían la crisma y se hacían llorar los unos a los otros, así que llamó a su representante en la tierra, que tenía el nombre masculino de la primera mujer (esa es otra historia bastante complicada) el cual, persiguiendo como estaba a los hombres perfectamente “horneados” (en todos los sentidos de la palabra) y arrasando sus bosques, se dio unos minutos de su ocupada agenda para decretar que el 23 de septiembre, por toda la eternidad, sería el día de los Afrobolivianos, con lo que el día de mi cumpleaños jamás volverá a ser el mismo, aún y a pesar de que en mi casa me dicen “Negro” desde el principio de los tiempos en que mi madre vio que, a diferencia de mis hermanos, yo me había quemado en la puerta del horno o que tal vez, me cambiaron en el hospital maternológico.

En fin, están cordialmente invitados a festejar el día de los Afrobolivianos y mi cumpleaños. Va a haber mucha saya, cumbia, salsa, metal progresivo japonés, reggae, ska, boleros, trova, fernet, anticuchos, nachos, tacos y lo que haga falta, porque además, es la fiesta de inauguración de mi nuevo hogar, que es un poco grande y frío, pero es mío al fin.

Solo traigan cualquier bebida espirituosa y su hermosa presencia. Gracias a todos por su amistad y por venir pues, ahora que tenemos, bien le cascaremos.

Salud. Os.

Como siempre, los interesados tienen el mapa de la fiesta en el facebook, pero si tienen problemas en llegar, es en la esquina de la nueva estación policial de Villa Fátima o me echan una llamada.

martes, septiembre 06, 2011

Todo Homúnculo



(fotografía de Araceli Martínez)




Deberías creer en las sombras.
témele a su constancia mentirosa  y al frío de su malignidad
Satisfácete con estas sombras. Apréstate ante ellas con uñas y dientes
Mas no lo hagas como un acto de bondad,
sino de justicia.
Antes de roernos los huesos en esta tan triste oscuridad, busquemos las luces que nacen en las venas de los lobos
o en las fauces de los ángeles
para apagarlas de un resoplido
y que al vernos 
se sepan huérfanas en lo vasto del mundo.

No sientas vergüenza de nuestra inmundicia,
que la incredulidad no es tan pecaminosa como la fe.
Sonríe y vístete con los harapos de esta humildad para provocar a la luz con la pálida redención de su palabra.
Que todos se sientan perdidos en medio del camino
Que sepan que no creemos en el perdón,
Que sepan
Que es tan fácil hablar del infierno  tomando el té,
que sepan
nada sacan Riéndose  de las flores del mal
Que pueblan lo absorto de las pesadillas
Y lo inmaculado de los sueños

Seamos tierra y brea,
Vivamos con frivolidad  flemosa la suciedad delirante de todo lo abandonado en los recodos del camino,
Y en todo lo que quede… hacia las sombras
Todo homúnculo, pueden ser redondo  a la vez de infinito
Como una espiral. 
Infinito como una espiral.


Vistete entera de noche
Hazlo como un acto de justicia,
 no de bondad.
Hazlo con arrogancia, 
como un acto de oscuridad.

martes, agosto 16, 2011

Saenz y sus turistas.

Ha sucedido un malentendido, uno bastante pequeño, por lo cual varios amigos me han llamado para ver si era cierto si yo estaba liderando/organizando/guiando un evento sobre literatura y turismo que se anuncia en una noticia publicada hoy 16 de agosto de 2011 en el Periódico Página 7 de La Paz, la cual copio integramente, para después aclarar algunos puntos.

"Al igual que en Colombia y Perú, donde ofrecen paquetes turísticos relacionados a los renombrados escritores como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, en el país ya hay agencias turísticas que ofertan tours especializados en el autor paceño Jaime Saenz.

“Es una iniciativa que busca promover la cultura del país a través de la literatura y Saenz es uno de los más representativos”, dice Alexis Argüello, de la agencia de turismo Aski Tours.

Desde este año, Aski Tours lanzó el paquete turístico Sobrebebiendo a Jaime Saenz. La primera experiencia se efectuó el pasado 6 agosto en las orillas del lago Titicaca. La actividad convocó a más de cinco personas.

El paquete es dirigido por Óscar Martínez, especializado y seguidor de la obra de Saenz, según señala Argüello.

Martínez es guía del tours y prepara lecturas de una selección de las obras de Saenz que se comparten en la convivencia. Cada lectura es enriquecida con anécdotas de la vida del autor.


La actividad se inicia a las 17:30 y finaliza al día siguiente y cuesta 150 bolivianos. “Los participantes leen las obras de Saenz cerca a las orillas del lago y se les ofrece comida típica de La Paz, incluso algunos alimentos que el escritor destaca en sus obras como los tradicionales buñuelos”, dice Alexis Argüello, quien adelanta que preparan otro tours en los próximos meses."

Primero y antes que nada, por justicia y en honor a la verdad, debo aclarar que el organizador de este evento fue mi dilecto amigo y librero heterodoxo Alexis Argüello Sandoval, que ha tenido la iniciativa de organizar este encuentro contra viento y marea.

Claro que ya de por sí es raro un encuentro llamado "Sobrebediendo a Jaime Saenz" que se realice en el club de Yate y además se ofrezca cena, fiesta de disfraces y otras cosas más, ya que todo esto suena irremediablemente a un evento organizado para Ricos Burgueses (Jailones en el sentido prejuicioso y coloquial de la palabra) que probablemente tengan yates y puedan pagar 150 Bs. para poder participar del mismo. Yo mismo no tenía una idea clara de que es lo que habría de susceder el día, o mejor dicho, la noche del encuentro, pero antes de ir escuché a algunos amigos decir que sería un error asociar la imagen de Saenz en una actividad de dicha naturaleza farandulesca y turística, al parecer, destinada más a gringos desprevenidos que a gente interesada en la vida y obra de Jaime Saenz.

En fin, no me excuso ni me arrepiento de haber asistido al tiempo, pero ante la leve polvareda y la extrema curiosidad que este encuentro ha causado en algunos allegados y otros no tanto que han estado diciendo muchas cosas después de que se publicó la noticia en Página 7, sólo me queda aclarar, como dije arriba que no soy el guía ni el organizador del evento, eso, repito, antes que nada.

Tal vez no les interesen los detalles, pero aquí se los paso brevemente. A principios de julio, Alexis Arguello me comentó brevemente su idea de hacer un encuentro sobre Jaime Saenz en Huatajata. Tal como me lo dijo -en medio de una fiesta- me pareció que era una idea un poco extraña, un poco turística, pero también muy vaga, difusa y lejana, así que después de los consabidos chistes, asociando a Jaime Saenz con el club de fans de Harry Potter e ir vestidos de aparapitas y etc, chistes que el buen Alexis siempre se toma a bien, me preguntó cuales serían -en mi opinión- las mejores personas que podría invitar en calidad de "especialistas" para participar de una mesa de debate y conversatorio sobre la obra de Jaime Saenz. Yo les recomendé a los que creí mejores, los que todo el mundo conoce y no es necesario decir aquí, quienes son.

Lamentablemente, un sinfín de acontecimientos hizo que ninguno de estas personas pueda atender la invitación de Alexis para participar de la mentada actividad, tal como hubiese sido el deseo de los organizadores. Ante dicha circunstancia y sopesando el tiempo, la amistad y el aprecio que guardo por Alexis, accedí a a participar, en lo que resultó una noche muy linda y llena de anécdotas, conversando sobre Jaime Saenz y su obra alrededor de una fogata hasta el amanecer.

Bueno, ahora hay que decir que me parece un poco exagerado eso que sale en el suplemento cultura de Página 7 que me nombra el promotor del paquete turístico y "guía del tours" Por esto, debo aclarar que yo solamente llegué, hablé, leí, bebí y volví. Es bueno decir que tal vez alguno de los asistentes no estaría de acuerdo con lo anterior, en el sentido de que a lo mejor uno de ellos diría: vino, habló, leyó, bebió, RONCÓ y volvió" en fin, fue una linda experiencia y más allá de las pequeñas controversias que ha causado este evento entre los literatos Saenzianos de línea dura y ortodoxa y de las que yo mismo guardaba algunas reservas.

Ahora, más allá de los chistes y las rasgadas de vestiduras de algunas personas, creo que es bueno decir que reunirse para hablar de literatura y de un autor como Saenz, me parece muy bien y me parece bien porque ayuda a desmitificar a la obra y su autor; ayuda a leerlo, visitarlo, beberlo, vivirlo, experienciarlo y significarlo en sus dimensiones, sino reales, por lo menos cercana a ellas, despojándolas de toda la habladuría mítica, fantasiosa, metafísica y bañada de alcohol que suele cernirse sobre este personaje.

Hay que acercar la lectura y la comprensión de las obras de los escritores (no sólo la del zarandeado Saenz) a la gente, para poder ver los tejidos de nuestro imaginario, de nuestra identidad y cómo esta ha ido evolucionando en la escritura.

Es necesario hacer un inventario de los huecos apolillados que han dejado en este imaginario las fantasias sobre tantos personajes de la cultura boliviana como Saenz, Borda, Cerruto, Céspedes, Bascopé, Bedregal y una larga lista que está en la espera de que su gente se les acerque.

Ahora que este acercamiento sea en el Hotel Radisson, en algún auditorio de la universidad o en el bar Los Infieles de la Perez... pues la verdad, no sé, ignoro cuales serán los parámetros para ver la conveniencia de los mismos, pero al mismo tiempo, no me atrevería a desmerecer el trabajo de un grupo de personas que han puesto todo su mejor empeño en hacer algo diferente a lo que se acostumbra en este medio pacato e hipócrita, pero también quiero resaltar enfáticamente, que no simpatizo con la idea de hacer de la cultura un rincón excluyente para las pocas personas que puedan pagar un precio “X “para acceder a un evento “X” al cual todos tenemos derecho.

Para concluir, en vista de las muchas cosas que he leído y he escuchado desde que se ha anunciado el evento hasta una semana después de que se ha realizado, a mí me parece que si a los "especialistas" les parece una huevada esta iniciativa y se cagan de risa, les invito a que bajen de una vez de sus altos atriles, o como decía Carlos Montenegro: Que bajen del Olimpo donde residen y se acerquen a la gente; que hablen de lo que conocen, que lo compartan, que ayuden a repensarnos y que dejen de usar su conocimiento en sus concursos de vanidades intelectuales, para ver quién es el sabiondo Alfa y salgan satisfechos sintiéndose los más capos de su gremio.

Espero que Alexis tenga la iniciativa de organizar otros encuentros, de otros escritores y otros artistas en general que, eso sí, sean accesibles (en tiempo, espacio y materia $) para quién sea que quiera acercarse de alguna manera a estas personas llamadas “Artistas”, cuya palabra y denominativo de oficio, abre un abismo insalvable entre ellos y la gente.

Siempre voy a estar agradecido con Alexis por haberme invitado esa noche para hablar de Jaime Saenz, aunque lo que yo sepa sobre este escritor, lo sé únicamente por la historia de mi obsesión con él, lo cual alguna vez me llevó a confundir los papeles y los hechos, las cosas propias y ajenas, a confundir mito y realidad. Por suerte, esta relación de obsesión temática, la tengo concluida hace tiempo, por lo cual no me considero un “especialista” sino un perseguidor que ha leído, visto, escuchado y hablado lo que hay de él no más y nada más.

Oscar Martínez.

Es perro y es vagabundo.

jueves, agosto 04, 2011

1. Introducción al taller experimental de Psicología de los Grupos de la U.C.B

Como ya es costumbre (y no tradición) este semestre vamos a organizar algunos experimentos de psicología social y psicología de grupo, con el fin de que los alumnos puedan analizar algunos temas relacionados a estas disciplinas.

En este semestre, el reto es hacer una campaña pública para lograr firmas de apoyo de la ciudadanía y de esta manera cambiar el nombre de la Plaza Abaroa a Plaza Pinochet. La primera vez, salió mal, por la falta de tiempo y preparación que precisaban los y las alumnas del taller de Psicología de grupos, para salir a las calles en busca de registros comportamentales sociales más o menos coherentes. Esta vez, nos organizaremos con más tiempo, veremos que sale y publicaremos los resultados en este Blog.

Por ahora les dejo los resultados de una prueba piloto sobre "El absurdo Social y la soledad como enfermedad del siglo XXI, que se hizo entre el 2008 y el 2009 por algunos alumnos del taller de psicología de los grupos.

¡Hacemos cualquier cosa por dinero!

1. Elegir los participantes y materiales necesarios

2. Voluntarios. Ninguno

3. Alumnos participantes. 24

4. Materiales. Afiches llamativos tamaño carta u oficio, donde se lea la frase: "HACEMOS LO QUE SEA POR DINERO, SOMOS 15 MUJERES Y 9 HOMBRES. "

5. Adicionar el email de la materia: psicosisgrupo@gmail.com

6. Procedimiento. Se dividieron 4 grupos de 6 personas, todas ellas con acceso al password del email.

7. Escoger las zonas para pegar los afiches.

Zonas y lugares identificados para pegar los afiches:

· Universidad Católica Boliviana

· Universidad Mayor de San Andrés

· Baños públicos del centro: Pérez Velasco, Comercio, Plaza Murillo.

· Boliches de Sopocachi: Malegría, Ram Jam, Mongos, Target Urbano.

En tres semanas se deberán esocger los mensajes que se consideren más llamativos y útiles para su análisi, publicarlos e interpretarlos en el taller.

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Resultados después de un mes.(No se cambió la redacción de los mensajes y se publicaron tal cual fueron escritos por sus autores. Solamente se cambió la identidad verdadera de los mails y los nombres de los remitentes)

Subject: Consultita
De: chulumano88@yahoo.es
Enviado: miércoles 4 de marzo de 2009
Para: todoporplata (psicosisgrupo@gmail.com)

Buenas tardes, osea he leído su mensaje y quería saber si es en serio, mi correo es fictisio, pero mi nombre de contacto va a ser chulumano 88: En caso de ser cierto, que probabilidades hay de hacer el swinger que le llaman, he visto en el shou de cristina hase tiempo y lo bueno es que no necesitaría pareja, pero tengo plata, quisiera que ustedes me hagan llegar la oferta primero. A este correo no mas.
P.D Si tengo que llevar pruebas de sangre me avisan.

Subject: Ninguno
De: yerbilait@hotmail.com
Enviado: jueves 5 de marzo de 2009
Para: freaks (psicosisgrupo@gmail.com)

Hola, no me parece que hagan todo por plata, ustyeds deben ser busos o canas pero escribo porque no tengo miedo y me cago, pero tena curiosidad. Estaba letyendo y si hay tantas chicas fija es un putero no ve, den pues la dirección sopy mayor de edad. Si pueden me reenvían fotos de las cchicas.

Subject: Dinero
De: Gabriela Fernandez (tuluzesasi@exmail.com)
Enviado: jueves 5 de marzo de 2009
Para: letrero raro (psicosisgrupo@gmail.com

Queridos amigos.
Los jueves por la noche y los domingos por la tarde nos reunimos en un grupo de oración. Bien podrían caber los 24 en nuestra congregación. Es importante llenarse también de la palabra que es más valiosa aún que el dinero, el dinero va y viene, Dios propone y el hombre dispone, desde el principio de los tiempos ha sido así, un vaivén. Los invitamos queridos hermanos a reencontrarse y liberarse de esa ansia que los esclaviza y los bestializa, dejad esa materialidad, únanse a nosotros, normalmente no hacemos que se cumpla el diezmo cuando los hermanos están en dificultades, más al contrario los acogemos. Pueden responder a esta dirección o ir directamente a nuestras reuniones les adjuntamos la dirección.

Subject: Pija grande
De: lapunzadafatal@hotmail.com
Enviado: jueves 5 de marzo de 2009
Para: ksjkjks (psicosisgrupo@gmail.com

Chúpenme la berga por dos lucas jajajajajajajajajaja
Pd. Sino se animan les aumento luca pero aumento a mi perro.

Subject: Compañia
De: gozalvez_andres@yahoo.com
Enviado: viernes 6 de marzo de 2009
Para: anuncio (psicosisgrupo@gmail.com)

Hola, no sé si este anuncio irá en serio, pero de todos modos veo que anuncian una cantidad de chicos y chicas, como hay mas chicas y por el tipo de anuncio imagino que son servicios de compañía, asi que me gustaría saber, si voy a una fiesta tendría que pagar por hora? Depende si escojo un chico o chica de mi agrado, es decir si son más bonitos o bonitas o cual es la forma de pago, y saber también si escogemos varios nos hacen un descuento. Gracias por responder.

Subject: help
De: greenseedforhappy@gmail.com
Enviado: sábado 7 de marzo de 2009
Para:ggggg (psicosisgrupo@gmail.com)

Tenemos problemas con unas chicas de mi cole, somos las misfits, si va en serio pagamos pa que les roben o algo, tampoco que las violes, muy denso ya también, la cosa es que se asusten y nos dejen de joder. O ya un queque meteles un puntazo no sé, tenemos 50 lucas, pa menos de 5 minutos esta bien, si va en serio como dije quedamos fecja de entrega después del trabajo, todo por inter o face no mas
Chau.

Subject: Cuidado perro
De: mati_schwart@yahoo.ar
Enviado: Domingo 8 de marzo de 2009
Para: la cucha (psicosisgrupo@gmail.com)
Hola. Por casa no hay nadie dispuesto que saque a pasear a los perros. Todas las mañanas tenemos que rajar al laburo y volvemos muy tarde por la noche. Como ustedes son tantos, de repente hay alguna mina que no sea una atorranta y que se quiera ganar unos mangos honradamente, antes de hacerse partir el ogt con cualquier flaco de por ahí (ojo, no somos cristianos pero hay que tener límites muchachos) si se animan pagamos 15bolivanos por dos horas.
Pd Somos argentinos.

Subject: Ayudita
De: remireyes@hotmail.com
Enviado: lunes 9 de marzo de 2009
Para: trabajo (psicosisgrupo@gmail.com)

Estimados amigos, la profesora de religión, el profe de psicología nos han pedido que les hagamos una entrevista de porque quieren hacer todo por plata, nos han dado eso como trabajo, pero es para mañana, pero antes no podíamos preguntar porque teníamos feria de ciencias, entonces no se si nos pueden dar su teléfono, pero antes de mañana porfa, o si de repente nos pueden responder estas preguntas.
1 ¿Por qué quieren hacer cualquier cosa por plata?
2 ¿Qué cosa no harían por plata?
3 ¿harían no mas todo por plata?
4 ¿Por qué la plata es tan importante siempre para ustedes?
5 ¿Qué siempre pueden hacer con tanta plata?
6 ¿Cómo eran de chiquitos?
7 ¿si podrían hacer algo sin que les paguen plata que seria?
8 ¿Cuánto es lo que mas han ganado y cuanto lo que menos?
9 ¿Qué haciendo?
10 ¿usarían esa plata para ayudar a otros que no sean ustedes?

Quisiéramos pagarles para que nos lo hagan la tarea pero no podemos, tenemos 5 pesos no mas, pero porfa ayúdennos con esito de las preguntas.

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