viernes, diciembre 16, 2011

Ese aire verde carmesí.



Que en esta navidad, nuestra salvación consista en transitar este camino lleno de piedras y charcos, que según las circunstancias, nos parecerán montañas y mares.
Feliz Navidad_
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Ese Aire Púrpura
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Búscate sin cesar en el aire de la música
O en la infinita amargura que se desprende del viento

Y en medio de alguna arrogante orgia de sangre
Siente piedad por el mundo

Búscate sin cesar
Eleva la mirada al cielo,
Y sin que medien ritos ni rezos
piensa en todos tus muertos
arrancándote todos los dientes
de pura felicidad

Mas, si en lo lejos buscas refugio,
en las tibias apariencias del paraíso
no te equivoques;
Antes de abrir la puerta y morder la manzana
Incendia tus pulmones
Y explota
Hasta creer en el amor

Así,
cuando estés inmensamente solo
Intenta prostituir esa estrella distante
Y sin vergüenza alguna
esclaviza su hermosa lejanía
en la palma de tu mano

aférrate a ella
escóndela de los turbios afanes de los proxenetas y los mercaderes
guárdala bien de tus deseos
y al llorar la muerte de su fulgor
préndele fuego a su memoria


Póstrate de rodillas
Y lame sus cenizas.
Envuelve bien todo tu dolor
en hermoso papel de regalo verde carmesí,
Púrpura o azafrán
Y que sea esa la ofrenda,
Para los viajeros y los desamparados

Antes de volverte confín
Deshazte de tus grandezas
Cuida bien de guardar las agujas entre tu carne y tus uñas
Eleva la mirada al cielo
para que tu carne muerta no sea banquete ni tótem

Que tu carne no sea tótem ni banquete
que no sea la ceniza de algún pulmón
Que tu dolor no sea un aire
Verde carmesí,
Púrpura o azafrán.

miércoles, diciembre 07, 2011

Entre pensar, decir y escribir.

28/11/2011
No sé si será casualidad el hecho de que uno se despierta pensando que hoy por hoy, las cosas más hermosas del mundo y todo aquello que hace a la vida vieja y preciosa, muere tarde o temprano; por ejemplo, mueren las cartas en manos de ese triste invento llamado correo electrónico, y que cosa más triste habrá que un mail… y que cosa más triste que todo lo que se quiera decir se lo diga en estos correos electrónicos.
La carta ha muerto en manos de un mail que es un invento que nació como hijo primogénito del apuro. Creció saturado de un sinfín de horrores ortográficos y abreviaciones que comunican lo que quiere decir, de la forma más procaz y austera, tanto que si ese mensaje (que no es una carta) hubiese sido un plato de comida, no llegaría a ser ni sopa para enfermos, es decir, una cosa casi transparente y sin nada de sustancia que le de chiste.
Pensaba todo esto y me daban unas ganas locas de escribir una carta, lo malo es que no tenía a quién hacerlo y mientras me lamentaba de la soledad del mundo moderno y mi mala letra, el jefe me saca del ensimismamiento, gritándome (él dice que no se da cuenta que me grita) que saque una cantidá inverosímil de fotocopias.
Y allá fui y al tomar el ascensor, vi el espejo que hay en el que ocupa toda la pared. Luego me puse a pensar que uno siempre tiene que ignorar este espejo, porque la experiencia enseña que la gente como yo, que tiene los mojigatos y autodestructivos valores católicos, evita mirarse para pensar cuan lindo es, porque luego la gente anda diciendo: “Mira vos a ese tipo mirándose en el espejo, como si fuese una diva. Debe ser un vanidoso arrogante de mierda.” Así las cosas, se me ocurrió que esa es la razón por las cuales usamos los ascensores en medio de un silencio atroz, porque la cercanía expone nuestro verdadero yo, al punto que no soportamos el miedo que hace de nuestro silencio un escudo para pensamientos perturbadores sobre nosotros mismos.
Es así que uno aprende a caminar por el mundo, mirándose solo, en silencio y en la más completa y melancólica quietud que la existencia pueda otorgar y después de esto, pensé que vivir con tanto miedo a ser lo que se es, es realmente triste. Esa tristeza, me hizo dar rabia y de esa rabia nació la idea de que hay que destruir toda forma de pensamiento que a uno lo ate a esos asquerosos sentimientos pre construidos en capillas milenarias de naves de piedra, transeptos y girolas sagradas, parida bajo la mirada de inocentes querubines que moran inmóviles en altas bóvedas celestiales, que bajo el hipnótico influjo de un silencio devoto y del misticismo del eco, prensaban esa tu –primitiva- libertad muy adentro de tu cerebro hasta hacerla diminuta y difícil de encontrar por la eternidad de las eternidades.
Así que decidí dejarme de tanta huevada, porque estar pensando en el mundo es estar enfermo de los ojos (Pessoa). Decidí dejar de pensar y empezar a hacer y enviarle una carta a la primera persona que se me atraviese en el camino. Bueno, lo malo de esta decisión es que tuve que escribirle la carta a la secretaria del mismísimo Ministro (que fue la primera persona que se me atravesó en el camino al salir del ascensor). Lo bueno es que después de tanto maldecir esos asquerosos mails totalmente impersonalizados tuve que ser consecuente y sentarme a escribir una carta tal como Dios manda.

Estimada Charito.
Recibe los saludos, recuerdos y parabienes de nosotros, tus hermanos de tinta y papel… los proletarios de la tecla de la oficina general de suministros del gélido piso 1, dónde no llega el sol ni tu sonrisa.
Según el encargado de la dirección de bodegas, Fernando Álvarez Plata, no han podido hallarse los siguientes implementos solicitados por la oficina de su excelencia: el señor ministro Perez Rivas.
Tizas de colores añil. Tizas de color carmesí. Papel Carbónico tamaño oficio marca “Pelikan” Radex lateral de Tipo múltiple, con caja autoadhesiva de pegatina para máquinas de escribir mecánicas y eléctricas. Cintas de carrete simple color negro y rojo para máquina Olimpia de modelo Std-2367lzx. Borradores plásticos en moldes medianos marca Pelikan.
Yo recurro a ti, Charito, recurro a ti e invoco a tu infinita bondad y comprensión, porque comprenderás que nuestro amigo Álvarez Plata, no puede juntar pestaña desde que no ha podido hallar tales suministros y es que él –al igual que nosotros- es consciente que dentro del carácter magnánimo, generoso y ecuánime de su excelencia, a veces se lo conoce por esos arranques de ira e impulsividad con el cual manda al cadalso a todo aquel que osa contradecir sus deseos, y por esa justificada razón, tiene miedo de perder su empleo, más aún que se avecinan las navidades y peor todavía, justo ahora que su esposa está enferma y sus hijos están a punto de concluir la universidad ( lo cual impedirá que jamás tengan que trabajar en una bodega, ni estar temiéndole a ministros ecuánimes; bueno, eso dice el amigo Álvarez Plata)
Figúrate tu, querida Charito, que como diría el poeta: “no tenemos más remedio, que acudir a tu milagroso intermedio” y digo tenemos, ya que el infeliz de Álvarez Plata no ha concluido la escuela primaria y la sola perspectiva de enviarle una carta al ministro, lo ha desalentado al punto de las lagrimas y lo ha sumido en un estupor del cual no hemos logrado librarlo, sino con la promesa de que este servidor escribirá la carta en los términos que él desea para dar a conocer que esto no es un problema de incompetencia, sino de la mala suerte del tiempo y su instinto asesino que usa como pseudónimo el avance de la ciencia.
Hazle saber a tu señor, que en el mercado actual (que hoy en día vendría a ser lo que fue el mundo tal y como lo conocimos) las pizarras de fondo verde han sido reemplazadas por coquetas laminas de acrílico blanco, en la cual el uso de las tizas ha quedado obsoleto y el lugar que otrora ocupaban las beneméritas máquinas de escribir, ahora son ocupadas por poderosas computadoras, las cuales realizan el número de copias que se le indique después de presionar ctrl+p en un tiempo prodigioso, por lo que lamentablemente las tizas de color rojo (carmesí) y azules (añiles) son ahora por completo inútiles, así que el papel copia ha quedado en total desuso, más aún en los tamaños y las marcas que desea (la venerable institución alemana oriental Pelikan) la cual es hoy, gracias a la caída del muro de Berlín, pura historia.
Tienes que saber que tras conocer tu urgencia por conseguir estos aprestos, Álvarez Plata ha sido el primero en movilizarse y afanarse en mover cielo y tierra para satisfacer los deseos de nuestro señor jefe, al cual comprendemos que lo han resucitado del jurásico donde vivía en su feliz retiro, y que este retorno triunfal a la palestra pública, no obedece a otra cosa que no sea al infinito amor que nuestro jefazo tiene para con la patria y su hermano, su excelencia el señor ministro, el cual lo precisa para llevar adelante los altos designios que a su investidura corresponde… que probablemente no es otro que el de acabar con la simpleza de la sonrisa y el gesto humano, pero ese no es tema que incumba a esta carta ni a este servidor.
Bueno estimada Charito, de todos modos nos complace inmensamente anunciarte que haciendo caso omiso a la senectud de estas peticiones y por respeto al donaire que nos merece lo antiguo y lo clásico, después de grandes y variados esfuerzos, hemos hallado un pequeño saldo de estos productos en el stock de la librería de Kautsch & Sons. (Si sirve de algo la anécdota, este stock fue almacenado durante muchísimos años, fruto de una disputa irresuelta entre la casa importadora y la Corporación Minera de Bolivia el año 1962, por lo cual, ante la demolición de los galpones de la Kautsch & Sons, no hubo mayores inconvenientes para hacernos con lo solicitado que ya hacía pulverizándose a tiempos vista de los años que corren inclementemente)
Así las cosas Charito, aunque hemos conseguido lo solicitado, debemos advertir que el material se encuentra en estado calamitoso. Podríamos afirmar que casi todo está en estado de putrefacción, enmohecimiento y deterioro tal, que sería más útil si fuese a parar a algún museo de la administración pública. A pesar de esto, es el vivo deseo de los habitantes de la oficina de suministros y de nuestro buen Fernando, hacértelo saber con los bemoles que la providencia ha designado al caso, esperando que esta abundante explicación, no despiertes las iras del jerarca de nuestra amada y gloriosa institución.
Siempre tuyos
Los chicos de suministros
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Eché la carta en el buzón interno de la Contraloría General del Estado Plurinacional en un sobre azul que decía vía Aérea. Que Charito tenga un buen día, como lo tuve yo.