martes, marzo 31, 2009

Mi propia medida...


pq todo tiene medida?...este mundo cada vez es mas bizarro......A tu retorno, el mundo te mira con malos ojos: / eres un extraño, eres un intruso, y sientes en lo hondo que el mundo no quiere que lo contemples; / lo que quiere es que te vayas y desaparezcas –lo que quiere es que ya no estés aquí. / Y como al fin y al cabo el mundo eres tú, / imagínate, tendrás que tener mucha fuerza, mucha humildad, mucho gobierno, / para enfrentarte contigo mismo / --vale decir, con el mundo.....
Jaime Saenz

lunes, marzo 30, 2009

Reinos de este mundo.

Para Jorge Roca, allá... lejos

En el reino de este mundo, hemos escogido ser viajeros, tu y yo.
Hemos escogido ser ascetas de las señales divinas, caminando con el rumbo preciso de nuestra fe. Ser viajeros en la pertinaz esfera de nuestros ojos.
Amar al viento no es cosa fácil, vivir de mil maneras la noche y la tempestad de la soledad tampoco.
Morir de frio y de hambre cada día, recorriendo la desierta amplitud del eco, no es cosa fácil.
Viajar juntos a la luz y a la sombra sin preguntar por la certeza del destino era la fe. Tú y yo hemos creído. Caminamos juntos por la palabra… buscando amparo y bondad.
Buscando los límites de la palabra
Bordeando con la lengua su corazón, probando a gotas de su sangre.
Hemos caminado teniendo fe hasta que el camino se ha terminado y con el también la fe.
Ahora sólo somos el recuerdo del polvo.
La minúscula ansiedad del tiempo que ansia llegar al tiempo del tiempo.
Para habitar como el polvo al olvido.
A este reino
De fe muerta

miércoles, marzo 25, 2009

Ser un rato.

El que tú seas basta. Y al hecho que yo exista
déjalo, entre nosotros, que se quede en suspenso.
La realidad es verdad en su propia esfera;
Al fin lo enteramente imaginario incluye
todos los grados de transformación.
Y aunque fuera el muerto más perdido,
al tú reconocerme yo existí….
¡Ay, cuánto valoramos lo que es desconocido:
Demasiado deprisa se forma un rostro amado
hecho de parecido y contrastes
.


Rainer Maria Rilke

Notas para descorazonados y gente de fuerza.
Blog De Bismarck Pinto

jueves, marzo 19, 2009

Les Amies! cuatex, carnales, patas, etc, etc

Como es tiempo de confesiones y de ajustes de cuentas, también tengo que decir que con mis amigos normalmente he sido un perro ingrato, pero eso no significa que NO les guarde un cariño y aprecio enorme, además ellos lo saben.
Normalmente me invitan a tomar café y yo odio el cafe, además que desata en mi maltratado organismo un sinfín de reacciones químicas que me dejan más nervioso que un perro después de San Juan; entonces a la invitación les digo que mejor tomemos cerveza que al final es pan en agua, diurética y nutritiva... en definitiva más Salud-able que el café, pero al parecer esto del café es algo social, algo como entrar en comunión a través de una taza de humeantes intercambios puntos de vista. Me bancaria el café sólo para no perder a nadie más por no tomarlo, o que piensen que por no tomar café soy un desgraciado, en fin.
Hoy voy a hablar de mis amigos! que siempre me reclaman que me pierdo y donde ando y me dicen: "El genio de la botella" porque cuando se abre una botella recién aparezco... que voy a hacer, no me gusta mucho hablar... sólo escuchar jajajaja pero saben que los quiero y esta ausencia se termina hoy!
Esta mañana en la vorágine de miles de webadas que hacen nuestra vida un poco más miserable, me encuentro en el mail con una de esas historias que tanto me gusta que me cuenten. Por eso y sin permiso de mi amigo madrileño Tirso Puig de la Bella Casa y la Santísima Trinidad de las Altas Torres uffff lo único malo del Tirso es su nombre de conde del siglo XI, bue... por eso le digo ZETAS y punto, la comparto con esa miliniesima y ridícula parte de la humanidad que no cae a este blog accidentalmente, para que la deguste, aunque sea un poquito y se de cuenta que tener amigos buenas ondas nos alimenta el alma y nos renueva, no sé qué, pero nos renueva.



Un ratito en Nueva York.
Autor: Zetas (Tirso Puig y bla bla bla)
Nueva York 18 de marzo de 2009

Querido todos, se que algunos de ustedes odian la modalidad mail comunitario pero el tiempo me aprieta, my family esta llegando al hotel y no queria dejar de mandarles unas lineas tras esta extranya y fabulosa jornada neoyorkina. llegado al aeropuerto y tras esquibar todos los controles sin tan siquiera que se insinuase la posibilidad de que me parasen, me dirijo feliz ,con mi desproporcionada maleta para cinco dias, y para mi sorpresa, rayando la confusion la persona que me espera para llevarme hasta el aeropuerto es de Viacha, no comment. llegado al hotel, ducha, ordeno ideas y me lanzo a la ciuda, lo primero comer algo, en medio del caos de los vendedores de boletos de broodwey, dios ahora no se como se escribe, tropiezo y me siento en una especie de cafeteria en times square, inprudente pido un croissant con jamon y queso y un caffe, al rato apoyan en mi mesa una taza tamanyo jarra y lo que es mejor un plano que rebosa queso fundido y un kilo de papas fritas, miro a la tipa y le pregunto:" y el croissant?" me responde: " debajo del queso" "si quiere puede doblarlo y comerselo con la mano" imaginense la escena.... de ahi me acerco a la quinta avenida, ya que uno esta' aqui hay que verla, por la misma me dirijo hacia central park, a un lado la biblioteca municipal, un poco mas alante el rockfeller center, y de pronto un bosque, un puto bosque, en medio de la ciudad, entro y donde encuentro un fabuloso prado con gente que come, que habla que hace de todo, me quedo dormido, al rato, gracias a dios no me han robado, me levanto y comienzo una vertiginosa carrera hacia el extremo sur de la ciudad, despues de algo asi como 50 cuadras desisto de llegar a pie agarro un bus que me deja en el worl trade center, no se ve nada esta todo cerrado con muros de madera.... sigo bajando y de pronto, La estatua de la liberta, el viento, el sol del atardecer, rodeo el borde meriodional de Manhattan y ante mi el puente de Brooklyn, increible, me he quedado sentado ante el como una hora.... despues vuelta hacia el hotel, no sabia si volver andando o que, al final opto por el metro pero antes, se me acreca una senyora, la negra, mas negra y mas con pinta de neoyorquina de toda la ciudad y me dice, " oye hombre, ya saben el hey man... sabes ndonde esta' la calle XXXX?, mi sorpresa es tal que no consigo articular palabra, acaso tengo cara de niuyorquense o peor, de yanki... tras superar el schock, sigo adelante a la busqueda de una parada de subte que me lleve de vuelta, de pronto en la frontera entre little itali y chinatown, veo una cabeza blanca, una cara conocida y me fijo, puta, Jim Jarmush!!! me he emocionado tanto que me he acercado y le he preguntado si realmente era el, y el tipo tan tranquilo me ha dicho, si soy yo que tenga un buendia..... ahora de vuelta al hotel, esperando a los madrilenyo ( nunca mas catala e nena) ( la marta me entiende).... besos a todos.

Tirso

P.D: No se quien dijo que las yanquis eran feas, quizas el Tirso, si las neo yorquinas que veo estos dias son como las de hoy... no se si vuelvo....( para que lo cuente imaginense) no se ofendan companyeras por el comentario, pero la cosa es exagerada mas besos

domingo, marzo 15, 2009

Fueguito.

Hay un fuego que vive. A veces es azul, a veces es rojo, a veces es azul, a veces es rojo
Un fuego que a veces se pregunta quién es… que a veces es azul y otras veces...
tal vez sin querer, se empeña en no extinguirse



¿Me crees cuando te digo que el tiempo es fuego?
Un fuego en el que nos hemos quemado de día y de noche, y siendo cenizas hemos sabido volar al país de las oscuridades.
Donde todo se pierde, todo se extingue y se envilece.
¿Me crees?
Cuando el humo aun impregna los días, los meses y los años.
Cuando los espíritus se ahogan y la verdad se dilata tanto por esos caminos que llega vieja, paralítica e inútil.
Créeme cuando te digo que somos fuego
Fuego atravesado por fuego
Imperecedero
Aunque inútil fuego,
Que sin embargo consume todos los espacios habitados
Por la memoria de nuestro corazón
¿Me crees cuando te digo que el tiempo es fuego?
Créeme,
Aunque seamos cenizas y la verdad este vieja y casi muerta
Casi inútil.
Somos fuego,
Sin aliento ni vida
Pero fuego al fin.

p.d. Esto antes de un sueño debería haber sido un mensaje.

jueves, marzo 12, 2009

Todo es por nada


A veces uno ve al otrora ser amado por la calle o en cualquier lugar y ya olvidados los sudores y taquicardias que transforman el cotidiano acto de ser un transeúnte en una pesadilla, uno se acostumbra, o directamente se aburre de su propia tragedia y lo que antes fue un amor a prueba de balas, ahora es un recuerdo y nada más; un pérfido e ingrato recuerdo que transmuta el sentimiento de amor por el de estupidez… todos los bellos momentos desfilan ante la memoria, los malos y horrendos minutos saltan a la palestra también y uno se dice a sí mismo: “y pensar que yo taaaaanto te amaba…” que huevada…snif


Imagino que deber ser igual cuando uno ha estado enamorado de una mujer, no sé... bueno de repente de un hombre también, tampoco sé, no soy gay, además yo estoy hablando de futbol.
El año 1985 cuando tenía 9 años, escuche por la radio que todos los niños hasta los doce años, podían ingresar gratis por la curva sur del Estadium Hernando Siles para ver el partido Bolivar Vs. Strongest. Le rogué a mi señora madre para que me lleve (yo no tenía papá) y bueno… mi madre estaba lavando los platos y me miró con pena, como sabiendo que ese día tenía que llegar tarde o temprano. En medio de un sinfín de suspiros, hizo 2 sandwiches: uno de carne y otro de huevo. Preparo también un termo chiquito de café y una bolsa de pipocas y me dijo: “el primer tiempo te comes el sándwich de huevo, en el entre tiempo te tomas el café o te comes el otro sándwich, pero mejor te lo guardas para el segundo que es más emocionante, dicen… y las pipocas son para los otros niños que se sienten a tu lado, me besó, me dio 2 lucas para el micro y me despachó de la esquina de mi casa.
Era la primera vez que fui al Estadium de La Paz para ver un partido de futbol y en ese entonces era vaga y borrosamente bolivarista, como dicen por ahí, un bolivarista de la boca para afuera no más…
En 1987 Bolívar se eliminó cuando jugaba contra el Universitario del Perú y fui a mi cuarto, rompí mi poster en mil pedazos, le prendí fuego a mi bandera y me puse a llorar.
En 1990 jugaba Bolívar contra Boca y River Plate; le cambie mi chaqueta a un revendedor por una entrada y un sándwich.
En 1991 la policía casi me arresta por lanzar un petardo tapado con un corcho que tenia piedras y vidrio molido dentro. Los de la barra me escondieron.
En 1993 Bolivia clasifico el mundial y fue la apoteosis del Futbol. Bebimos, lloramos, reímos y tocamos el cielo con las manos… por un instante. En el ínterin hubo apedreamientos a embajadas de los países ocasionales rivales o de las nacionalidades de los árbitros que nos robaban las victorias, golpizas a extranjeros con los que jugábamos y que paseaban por el prado y un largo etc, etc.

Después nos estupidizamos por el mundial, la final de la copa América del 97 y bueno…
El 2004 el Bolívar llega a la final de la copa sudamericana, después de tres días de fila interminable y una serie de gasificaciones puedo recordar mis últimas lagrimas por el bendito futbol y hasta ahí el amor.
Cuantas boludeces habré hecho en mi vida yo por el futbol… cuantas veces habré esperado en las puertas del estadium, para que abran las puertas quince minutos antes de que termine el partido y entrar corriendo a gritar.
Después de pelearme –a puñetes- con mi mejor amigo por un partido de futbol, he decidido no más decirle chau, hasta aquí contigo… pasamos lindos momentos. Lindos domingos de hombres solitarios y deprimidos; y aunque al Bolívar siempre lo voy a querer y le voy a desear todo lo mejor yaaaaaaa, ya no seré capaz de matar por el… y por la selección mucho menos.
Digamos que mi larga tradición con la intolerancia termina ahí, lamentablemente no podría disfrutar del futbol sin sentirme tan mal como ahora, y sé que aunque algún día el futbo nuestro de todos los días mejoraría un poco y le ganara a alguien, de repente mi corazón volvería a latir, pero no… yo sé que sería un falso artificio para volver a atraparme y llevarme de paseo por las largas veredas de la amargura.
Camino por la calle y un montón de gente está parada e idiotizada frente a una enorme televisión. Quizá alguno lo hace por hacer hora; quizá aquel lo hace por fastidiar a la novia; quizá otro porque su corazón aun abriga ese esquivo duende que se muere de frío y que nunca nos visita y que se llama ilusión. Quizá alguno lo hace porque es una inocente criatura urbana que no sabe del mal de ese amor…
Yo amé el futbol y de qué manera. Ahora me paso de largo, le deseo todo lo mejor y que algún día podamos ser amigos, lo miro sin pena ni resentimiento, lo miro sin mirar ni esperar nada, con mi corazón enterito, todavía celeste si…pero no ciego ni boludo, además… ya es suficiente con querer librarse de otro amores más jodidos...





lunes, marzo 09, 2009

La Tía y yo


La tía come pacaya y mira a través de la ventana. Que viva en el centro de la ciudad para ella es casi una desgracia. Que viva al lado de tantas cantinas ha resultado siendo la perdición de su marido, su hijo y sus sobrinos; de todos ellos.
Su condición de viuda se lo puso ella, porque no es viuda sino mujer abandonada, por eso, su marido está muerto para ella.
Se sospecha que el bar “Arlos” antiguamente se llamaba Carlos, nadie sabe. Esto es sólo una conjetura. En su letrero plástico auspiciado por la cervecería local, se observa que entre los cuadrados donde van las letras que forman su nombre, antes de la “A” de “Arlos” existe un espacio vacío, tal vez correspondiente a una letra que se cayó y nadie sabe cuál era. Tal vez era el “Bar Carlos” pero nadie sabe. Tal vez era una estrella o un símbolo chino de la buena suerte, nadie sabe…
Se sabe que el dueño se llama Armando. Lo llaman para pedirle cerveza –¡dos Armando! ¡Cuatro Armando! ¡Una caja Armando! Y luego… ¡Están armando despute Armando!
Tal vez el bar se llama no más ARLOS, Armando LOpez Soria: ARLOS. Pero lo malo es que parece que el Armando parece que se apellida Fernandez, nadie sabe, nadies.
La tía antes iba al ARLOS a sacarlo a su marido, después cuando fui creciendo me fue a buscar a mí, después cuando su hijo - mi primo- creció, lo fue a buscar a él. Siempre con el grupo de beatas, madres, hijas y nietas de los clientes del ARLOS.
El Armando, por precaución abría a las 6 de la mañana y ya había fila esperando a los borrachos del barrio. Era como salir del colegio y que te venga a buscar tu mamá.
La Tía lloraba, se desgañitaba, nos encerraba con llave, nos pegaba con trapo mojado y ya no nos daba llajua en el almuerzo. Igual no más íbamos al ARLOS.
Un día, el esposo de la tía al que yo le decía Vico y nunca Tío, ha aparecido con unos fajos de sabe Dios cuantos dólares en el ARLOS . Ha invitado dos, tres o cinco cajas de cerveza, ha donado un casett de los Kjarkas y después se ha ido a armar quilombo a la casa.
La Tía lo ha votado por gallo y porque no le quería decir de donde había sacado tanta plata. Al día siguiente ha venido la policía porque resulta que el Tío se había robado toda la remesa para los sueldos de su trabajo. El Se ha ido, hartos años se ha ido… La tía le ponía el pecho a las balas y declaraba en la oficina de la policía erguida y orgullosa. No hacía falta ser investigador para ver que éramos pobres como unas ratas.
Un día mi mamá y la tía estaban preocupadas porque mi primo y yo no soltábamos la botella todo el día. Habían ido donde un sabio aymara que les ha dicho que nos den pepas de pacaya molida escondidas en nuestra comida, para que nos de asco el trago, pero no las mujeres.
Digo habían, porque a mí me lo contó el médico que me atendía. Por las benditas pepas de pacaya molida que escondieron en la sopa, mi primo y yo caímos al hospital con una taquicardia brutal que casi deriva en infarto y nos manda al hoyo teniendo 20 primaveras.
Pero igual no más íbamos al ARLOS, sólo que esta vez la tía nos acompañaba. A veces llegábamos y ella ya estaba sentada en una mesa jugando cacho y hablando de política y futbol. A veces no había poder humano que la mueva de allí. A veces ella se decía mujer viuda por que su marido estaba muerto para ella. La Tía de pronto se ha vuelto la más taca del Arlos
Después de 12 años ha vuelto el Tío. Se había escapado al Brasil con los ochenta mil dólares que se robó. Ha vuelto gordo, panzón, horrible y cínico; le ha pedido a la tía volver y la tía como estaba borracha ha dicho que si.
Nadie le ha podido convencer de que no sea sonsa; de que cómo va a volver con ese desgraciado que le ha arruinado la vida, pero la Tía continuaba imperturbable con su decisión.
El gordo satisfecho y dizque arrepentido se quiso congraciar con todos, haciendo fiestas todos los días y todas las noches. Su hijo no lo quería ver, yo tampoco.
Pero a los días el Tío gordo se murió de un infarto.
Y la Tía lo enterró, lloró y rezo por él. Llevo luto un año e hizo una fiesta de cabo de año con orquesta y picante de lengua para doscientas personas.
Ahora sí la Tía se podía hacer llamar viuda. Ya no era mujer abandonada, se aseguró de que su marido esté muerto.
La tía come pacaya y mira esos bares a través de la ventana, las pepas... no las vota, las guarda por si acaso.

viernes, marzo 06, 2009

Monstruos de papel

Esto de ser un ignorante en cuestión de tecnología es una cruz, una maldición. Toda la mañana he intentado subir un video, y...¿acaso he podido? Ya ver el triste enlace del susodicho video, responde por sí sola la pregunta.

Todos los días me pregunto muy afligidamente: ¿Qué será más necio que un corazón???? yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ajajajajajajajajaja un burro borracho seguramente, para el caso da lo mismo.
Yo no sé ustedes, pero he aprendido que hay cosas que no se deben callar jamás, por lo tanto uno aprende que hay que decir la neta del planeta ese rato y ya... por más que el mundo se caiga o se rían en tu cara.

Cuando uno pierde la esperanza, encuentra la realidad acurrucada dentro de una serpiente...que duerme placidamente un sueño infinito.
Y uno tiene miedo, mucho miedo de despertar el "ogro" que lleva adentro. Un ogro intimo que hace sandwiches y cuida hadas madrinas y que al final no es que se enoje...sólo le duele que ya no lo quieran. Sólo le duele y tiene derecho a que le duela, y ya...

Pero no hay miedo...

Lucha de gigantes
convierte,
el aire en gas natural
un duelo salvaje
advierte,
lo cerca que ando de entrar
En un mundo descomunal
siento mi fragilidad.

Vaya pesadilla
corriendo,
con una bestia detras
dime que es mentira todo,
un sueño tonto y no más
Me da miedo la enormidad
donde nadie oye mi voz.

Deja de engañar
no quieras ocultar
que has pasado sin tropezar
monstruo de papel
no sé contra quien voy
o es que acaso hay alguien mas aquí?

Creo en los fantasmas terribles
de algun extraño lugar
y en mis tonterías
para hacer tu risa estallar

En un mundo descomunal
siento tu fragilidad.

Deja de engañar
no quieras ocultar
que has pasado sin tropezar
monstruo de papel
no se contra quien voy
o es que acaso hay alguien más aquí?

Deja que pasemos sin miedo.

lunes, marzo 02, 2009

Otra vez marzo

Otra vez marzo!!!! El cielo está iluminado de niebla antigua y verdosa. Las calles inundadas de vendedores grisáceos y transeúntes parduscos. El corazón agrietado de latidos violáceos y la sangre repleta de convulsiones naranjas. Marzo; tiempo de saber, de conocer, de amar a marzo.

Debajo de mi oficina funciona un laboratorio. Este laboratorio ofrece detección de consumo de drogas, embarazos desde la segunda semana de gestación y la prueba de detección de VIH. El laboratorio siempre está repleto de gente joven que con diezmado ánimo y notoria cara de preocupación ocupa los recintos en espera de respuesta… adolescentes acompañadas y solas; hombres con eterna apariencia de arrepentimiento, suspirando y mirando al cielo.

El viernes alguien golpea la puerta de mi oficina. Un hombre de traje marrón pregunta por el psicólogo: -Soy yo, respondo. –Necesito hablar con usted… agacha la cabeza, tiene un sobre con el logo del laboratorio. Sé que es otro extraviado que busca en mi oficina y por más que quiero aclararle que soy psicólogo pero que me dedico a escribir manuales de educación social y otras cosas, la afectación y la voz resquebrajada me obliga a ofrecerle asiento. Es un cero positivo de VIH, ha contagiado a su esposa y ella no lo sabe, claro, el mismo se acaba de enterar.
Pregunta por el tipo de muerte que le espera. ¿Se parece al cáncer? ¿Se sufre mucho?

Jamás pregunta por la cura ni por ninguna otra esperanza. Para él, la esperanza se reduce al tiempo, a la culpa, a la incertidumbre total. Habla con él mismo jugando nerviosamente con el sobre que contiene su despedida.

Puede vivir por mucho tiempo, hay tratamientos que le pueden hacer alcanzar una vida casi normal, puede mantener su trabajo, dígale a su esposa, dígales a sus hijos; que toda su familia se haga la prueba… pero estoy convencido que hablo con una pared que suspira y transpira ríos, acumulando humedad en el cuello de la camisa. Se ahoga, se pone de pie, pregunta por el costo de la consulta, le trato de explicar que no es un consultorio, mira por la ventana, se despide y se marcha. Lo miro con perplejidad en la puerta del edificio comprando no sé qué.

A la hora de la salida, gano el pasillo desesperadamente intentado liberarme de otra semana de oficina lo más antes posible. En la puerta del edificio, advierto que la vendedora de raticida y otros venenos, mostrando sus dientes de oro a los cuatro vientos, se congratula de haber instalado su puesto en la puerta del laboratorio. Cuenta muchos billetes, se persigna con ellos y los guarda en su pecho.
Marzo, marzo… tiempo de saber, de conocer, de amar a marzo.
P.D Otra vez marzo es el título de una novela inconclusa de Marcelo Quiroga Santa Cruz.