miércoles, abril 11, 2012

El tire de gracia.

El Manuel Pedraza alias “El Tili” se ganó su apodo después de conocer a una puta gorda y pintarrajeada que lo atendió una noche en la cual, preocupados por su muy probable maruléz, lo llevamos a los burdeles de Villa Rosales para que se confirme varón.

Después de regatear en varias casuchas de citas llenas de vendedores de cigarrillos y chicles a lo largo de una calle plagada de borrachos, taxistas, vendedores de videos pornográficos y Maca (el viagra andino) encontramos un burdel de dos pisos que en la puerta tenía una gran lámpara roja y el sugestivo nombre de “El Paraíso In”. Después de una breve discusión con los changos, sobre la conveniencia de entrar o no al Paraiso In, decidimos que nada perdíamos preguntando, ya que al fin y al cabo esta era una cotización y punto. Algunos decidieron esperar fumando en la calle,temerosos d que el negro grandote que dormitaba en una silla en la puerta con un palo en la mano, despierte y nos vaya a cagar a palazos. Al entrar, recibimos la impactante bienvenida de un penetrante olor a medias sucias y patas de peregrinos. El paraíso In a pesar de verse un poco más decente y limpio, resultó - contra todo pronóstico- mucho más barato que los otros establecimientos de la misma calle. Las paredes del salón principal, estaban tapizados del piso al techo con posters de mujeres desnudas y uno que otro héroe de la lucha libre gringa. Alrededor de una vetusta estufa de gas, un montón de sexoservidoras bailaban unas cumbias mexicanas súper antiguas, monótonas y aburridas. Todas ellas hablaban y reían a los gritos y observaban a los potenciales clientes, que, como buitres, habíamos hecho un círculo alrededor de ellas. Al final, los dos círculos bailábamos alrededor de la estufa que era el centro del universo.

El Tili, me dijo que tenía ganas de vomitar y yo le dije que vomite después de tirar, ¡que no sea maricón carajo! En el círculo, ubicamos un par de rubias teñidas que se nos antojaban las más bonitas. Nos acercamos, todas vestían trajes de baño de una pieza o coquetos bikinis de color fosforescente. Ya de cerca me pude percatar que debajo del traje de baño, usaban pantimedias color piel y que mientras bailaban, la luz negra de la pista de baile les resaltaban las cinturas rollizas y la abundante caspa de su cabello que brillaban en sus cabezas como luciérnagas diminutas. Por un momento sentí un poco de pena por ellas y por mí también.

¿Qué hacíamos ahí? Hasta ese día, el Tili no tenía un apodo definido e infructuosamente él mismo se había buscado uno que le agrade, ya que el hecho de llamarse simplemente Manuel Pedraza, no le decía nada a nadie. Algunos querían decirle “El Peterete” por su forma de caminar (igual que el personaje de televisión nterpretado por Ramón Valdéz) pero como no tenía ningún gran otro defecto físico digno de inmortalizar y por lo demás, casi todos caminábamos igual, preferimos transformar su apodo de “El Peterete” a “El chupeterete” por su forma irresponsable de beber con la cual nos hacía reír a todos porque se quedaba tirado en cualquier esquina o en cualquier mesa y a veces hasta se meaba en sus pantalones. Pero como dije, el Tili era un tipo demasiado miedoso y extremadamente amable. Cuando estaba borracho, es decir, casi todos los días, se ofrecía a ir a comprar los combos y después de la primera botella, se iba disimuladamente a un rincón de la plaza y se quedaba mirando el piso para después ponerse a llorar. El único que lo consolaba era el Huesito, que no sabemos qué es lo que le decía, pero después de unos minutos lo traía de regreso al grupo que fumaba y chupaba sin ninguna otra preocupación en la vida que reír a las carcajadas.

Cuando alguno de nosotros le preguntaba que le pasaba o por qué estaba llorando, siempre respondía que no le pasaba nada, que tenía un poco de pena por su hermana y cuando empezaba a hablar de su hermana, todo el ambiente se podría y se iba a la mierda. Ni bien escuchábamos el nombre Maribel, todos cambiábamos de actitud y preferíamos cambiar de tema, cada cual por una razón diferente.

Por ejemplo, cuando el Huesito escuchaba el nombre “Maribel” se ponía a darle pitadas más seguidas a su cigarrillo y empezaba a mover nerviosamente su pierna derecha. Después quería cambiar de tema a como de lugar. Empezaba a hablar de futbol, de películas, de otras mujeres, de las últimas peleas del grupo, del frío que hacía sin ser invierno todavía o hablaba de lo que sea. Y si el Huesito hacía eso, era porque una noche de esas que lo estábamos reventando con un palo de picota a un tipo en una esquina de la plaza, vino la Cana y nos llevó a todos a la Pando; bueno, a todos menos al Huesito y a la Maribel, que simulando ser una parejita de arrechos destechados que no tienen dónde ir a curar sus calenturas, se pusieron a besarse y a relajear debajo de un árbol ante la pasiva y morbosa mirada de los policías que de rato en rato volvían al camión para insultarnos y darnos de toletazos. Un teniente, cansado del espectáculo les dijo que esta prohibido copular en calles, callejones, plazas y anexos y que si no se iban los iba a cargar, así que de puro miedo –según el Huesito- se fueron a casa de la Maribel, mientras los changos y yo nos íbamos en un camión de la policía directito a las celdas más horrendas de todas las estaciones policiales. El pobre Huesito estaba enamorado de la Maribel y la Maribel estaba e-na-mo-ra-di-si-ma del Gordo mal parido, el cual la evitaba y no la quería ni ver, porque la Maribel andaba diciéndole a todos que el gordo era su marido, su novio y el padre de su hijo. Todo esto lo volvía loco al Gordo que ni pegándole le había quitado la costumbre de que la Maribel le diga “Mi amor”

En cambio yo no le hablaba primero porque no me interesaba la vida de la Maribel y segundo, porque no le tenía confianza ya que se pasaba la vida haciendo cosas para caerme bien y que yo le convenza al Gordo de que esté firme con ella y sobre todo y por último, no le hablabab porque siempre que podía la hostigaba a la Leny y los ojos de la Leny eran mis ojos y cuando la Leny lloraba el mundo se acababa, y como quiérase o no, el perro del Gordo era casi el dueño de la Leny, no me quedaba otra que jugar en ese triángulo de tres bandas con la boca callada.

¿Qué tal, como estaba el chango? Ante la pregunta del Gordo, el Manuel bajo la cabeza y se hizo como que buscaba un cigarrillo en el bolsillo de la chaqueta. La puta pintarrajeada estaba repintándose los labios y después de esconder una bolsa de kleenex en sus tetas, frunció la nariz y nos dijo “facilito, Tili es todavía” y se fue. El Gordo, el chivo y yo nos miramos las caras y después nos cagamos de risas a grandes carcajadas gritándole al Manuel ¡Tili, yastá tu chapa, ahora eres el Tili! Y el Manuel creo que quería llorar, o tal vez no, la cosa es que estaba serio y se me ocurre que de repente él sabía que el Manuel se había ido para siempre con su polvo de dos minutos. Se había ido para siempre jamás.

Afuera, el negrote seguía durmiendo en la silla y recién me di cuenta de que estaba acabadamente borracho cuando los chicos le quitaron el palo de escoba que tenía en la mano derecha y se la pusieron en medio de sus piernas, así que cualquiera que pasaba por ahí, se cagaba de risa porque parecía un tipo con una pija de un metro a punto de darse una “autochupadita” como decía el Chivo.

Bueno, es gracioso cuando la gente empieza a hacer conjeturas de las cosas que no sabe y uno íntimamente se sabe las respuestas que atormentan sus cabezas. Estaba almorzando en un restaurante lleno de escolares y madres solteras, divorciadas o abandonadas (casi no habían hombres) las viejas que comían a mi lado miraban horrorizadas la Televisión y todas decían: “¿pero, por qué le dirán Tili, no? Si es bien grandote ese maleante, mira a ver, los policías le llegan a los hombros” yo también estaba sorprendido de cuanto había cambiado el Tili en esos 14 años que no lo había visto. Claro, cuando lo llevamos al burdel para que debute y se descartuche era a fines de 1992. En ese entonces el Tili tenía 15 años y yo 17. Casi 3 años después, un día de diciembre de 1995 todo se pudrió y la Batería se fue a la mierda. El Gordo andaba luchando con el fantasma de “El Fantasma” un tipo que llegado de Estados Unidos lo había destronado como el tipo y el pandillero más malo de la ciudad. El Fantasma lo perseguía, lo volvía loco, tal vez más que la policía. El Fantasma era su obsesión y el gordo ya estaba enflaqueciendo de miedo y de no poder dormir.

El 95 el Tili ya era un delincuente de marca mayor, así que hoy, 14 años después,no me extrañaba que esté siendo exhibido en los noticieros de medio día como un perro peligroso. Ya iba por el sexto asesinato y cayó denunciado por una prostituta que, cansada de sus amenazas y extorsiones, lo denunció y ahora el Tili volvería a la cárcel por quién sabe cuánto tiempo.

La sopa estaba fría y la gente murmuraba y se preguntaba porque al Tili le decían Tili, por qué se había vuelto tan malo y sanguinario, por qué, por qué. Yo sabía por qué, pero ya era suficiente perder el apetito por estarse acordando cosas que eran mejor olvidar.

viernes, diciembre 16, 2011

Ese aire verde carmesí.



Que en esta navidad, nuestra salvación consista en transitar este camino lleno de piedras y charcos, que según las circunstancias, nos parecerán montañas y mares.
Feliz Navidad_
_________________

Ese Aire Púrpura
_________________

Búscate sin cesar en el aire de la música
O en la infinita amargura que se desprende del viento

Y en medio de alguna arrogante orgia de sangre
Siente piedad por el mundo

Búscate sin cesar
Eleva la mirada al cielo,
Y sin que medien ritos ni rezos
piensa en todos tus muertos
arrancándote todos los dientes
de pura felicidad

Mas, si en lo lejos buscas refugio,
en las tibias apariencias del paraíso
no te equivoques;
Antes de abrir la puerta y morder la manzana
Incendia tus pulmones
Y explota
Hasta creer en el amor

Así,
cuando estés inmensamente solo
Intenta prostituir esa estrella distante
Y sin vergüenza alguna
esclaviza su hermosa lejanía
en la palma de tu mano

aférrate a ella
escóndela de los turbios afanes de los proxenetas y los mercaderes
guárdala bien de tus deseos
y al llorar la muerte de su fulgor
préndele fuego a su memoria


Póstrate de rodillas
Y lame sus cenizas.
Envuelve bien todo tu dolor
en hermoso papel de regalo verde carmesí,
Púrpura o azafrán
Y que sea esa la ofrenda,
Para los viajeros y los desamparados

Antes de volverte confín
Deshazte de tus grandezas
Cuida bien de guardar las agujas entre tu carne y tus uñas
Eleva la mirada al cielo
para que tu carne muerta no sea banquete ni tótem

Que tu carne no sea tótem ni banquete
que no sea la ceniza de algún pulmón
Que tu dolor no sea un aire
Verde carmesí,
Púrpura o azafrán.

miércoles, diciembre 07, 2011

Entre pensar, decir y escribir.

28/11/2011
No sé si será casualidad el hecho de que uno se despierta pensando que hoy por hoy, las cosas más hermosas del mundo y todo aquello que hace a la vida vieja y preciosa, muere tarde o temprano; por ejemplo, mueren las cartas en manos de ese triste invento llamado correo electrónico, y que cosa más triste habrá que un mail… y que cosa más triste que todo lo que se quiera decir se lo diga en estos correos electrónicos.
La carta ha muerto en manos de un mail que es un invento que nació como hijo primogénito del apuro. Creció saturado de un sinfín de horrores ortográficos y abreviaciones que comunican lo que quiere decir, de la forma más procaz y austera, tanto que si ese mensaje (que no es una carta) hubiese sido un plato de comida, no llegaría a ser ni sopa para enfermos, es decir, una cosa casi transparente y sin nada de sustancia que le de chiste.
Pensaba todo esto y me daban unas ganas locas de escribir una carta, lo malo es que no tenía a quién hacerlo y mientras me lamentaba de la soledad del mundo moderno y mi mala letra, el jefe me saca del ensimismamiento, gritándome (él dice que no se da cuenta que me grita) que saque una cantidá inverosímil de fotocopias.
Y allá fui y al tomar el ascensor, vi el espejo que hay en el que ocupa toda la pared. Luego me puse a pensar que uno siempre tiene que ignorar este espejo, porque la experiencia enseña que la gente como yo, que tiene los mojigatos y autodestructivos valores católicos, evita mirarse para pensar cuan lindo es, porque luego la gente anda diciendo: “Mira vos a ese tipo mirándose en el espejo, como si fuese una diva. Debe ser un vanidoso arrogante de mierda.” Así las cosas, se me ocurrió que esa es la razón por las cuales usamos los ascensores en medio de un silencio atroz, porque la cercanía expone nuestro verdadero yo, al punto que no soportamos el miedo que hace de nuestro silencio un escudo para pensamientos perturbadores sobre nosotros mismos.
Es así que uno aprende a caminar por el mundo, mirándose solo, en silencio y en la más completa y melancólica quietud que la existencia pueda otorgar y después de esto, pensé que vivir con tanto miedo a ser lo que se es, es realmente triste. Esa tristeza, me hizo dar rabia y de esa rabia nació la idea de que hay que destruir toda forma de pensamiento que a uno lo ate a esos asquerosos sentimientos pre construidos en capillas milenarias de naves de piedra, transeptos y girolas sagradas, parida bajo la mirada de inocentes querubines que moran inmóviles en altas bóvedas celestiales, que bajo el hipnótico influjo de un silencio devoto y del misticismo del eco, prensaban esa tu –primitiva- libertad muy adentro de tu cerebro hasta hacerla diminuta y difícil de encontrar por la eternidad de las eternidades.
Así que decidí dejarme de tanta huevada, porque estar pensando en el mundo es estar enfermo de los ojos (Pessoa). Decidí dejar de pensar y empezar a hacer y enviarle una carta a la primera persona que se me atraviese en el camino. Bueno, lo malo de esta decisión es que tuve que escribirle la carta a la secretaria del mismísimo Ministro (que fue la primera persona que se me atravesó en el camino al salir del ascensor). Lo bueno es que después de tanto maldecir esos asquerosos mails totalmente impersonalizados tuve que ser consecuente y sentarme a escribir una carta tal como Dios manda.

Estimada Charito.
Recibe los saludos, recuerdos y parabienes de nosotros, tus hermanos de tinta y papel… los proletarios de la tecla de la oficina general de suministros del gélido piso 1, dónde no llega el sol ni tu sonrisa.
Según el encargado de la dirección de bodegas, Fernando Álvarez Plata, no han podido hallarse los siguientes implementos solicitados por la oficina de su excelencia: el señor ministro Perez Rivas.
Tizas de colores añil. Tizas de color carmesí. Papel Carbónico tamaño oficio marca “Pelikan” Radex lateral de Tipo múltiple, con caja autoadhesiva de pegatina para máquinas de escribir mecánicas y eléctricas. Cintas de carrete simple color negro y rojo para máquina Olimpia de modelo Std-2367lzx. Borradores plásticos en moldes medianos marca Pelikan.
Yo recurro a ti, Charito, recurro a ti e invoco a tu infinita bondad y comprensión, porque comprenderás que nuestro amigo Álvarez Plata, no puede juntar pestaña desde que no ha podido hallar tales suministros y es que él –al igual que nosotros- es consciente que dentro del carácter magnánimo, generoso y ecuánime de su excelencia, a veces se lo conoce por esos arranques de ira e impulsividad con el cual manda al cadalso a todo aquel que osa contradecir sus deseos, y por esa justificada razón, tiene miedo de perder su empleo, más aún que se avecinan las navidades y peor todavía, justo ahora que su esposa está enferma y sus hijos están a punto de concluir la universidad ( lo cual impedirá que jamás tengan que trabajar en una bodega, ni estar temiéndole a ministros ecuánimes; bueno, eso dice el amigo Álvarez Plata)
Figúrate tu, querida Charito, que como diría el poeta: “no tenemos más remedio, que acudir a tu milagroso intermedio” y digo tenemos, ya que el infeliz de Álvarez Plata no ha concluido la escuela primaria y la sola perspectiva de enviarle una carta al ministro, lo ha desalentado al punto de las lagrimas y lo ha sumido en un estupor del cual no hemos logrado librarlo, sino con la promesa de que este servidor escribirá la carta en los términos que él desea para dar a conocer que esto no es un problema de incompetencia, sino de la mala suerte del tiempo y su instinto asesino que usa como pseudónimo el avance de la ciencia.
Hazle saber a tu señor, que en el mercado actual (que hoy en día vendría a ser lo que fue el mundo tal y como lo conocimos) las pizarras de fondo verde han sido reemplazadas por coquetas laminas de acrílico blanco, en la cual el uso de las tizas ha quedado obsoleto y el lugar que otrora ocupaban las beneméritas máquinas de escribir, ahora son ocupadas por poderosas computadoras, las cuales realizan el número de copias que se le indique después de presionar ctrl+p en un tiempo prodigioso, por lo que lamentablemente las tizas de color rojo (carmesí) y azules (añiles) son ahora por completo inútiles, así que el papel copia ha quedado en total desuso, más aún en los tamaños y las marcas que desea (la venerable institución alemana oriental Pelikan) la cual es hoy, gracias a la caída del muro de Berlín, pura historia.
Tienes que saber que tras conocer tu urgencia por conseguir estos aprestos, Álvarez Plata ha sido el primero en movilizarse y afanarse en mover cielo y tierra para satisfacer los deseos de nuestro señor jefe, al cual comprendemos que lo han resucitado del jurásico donde vivía en su feliz retiro, y que este retorno triunfal a la palestra pública, no obedece a otra cosa que no sea al infinito amor que nuestro jefazo tiene para con la patria y su hermano, su excelencia el señor ministro, el cual lo precisa para llevar adelante los altos designios que a su investidura corresponde… que probablemente no es otro que el de acabar con la simpleza de la sonrisa y el gesto humano, pero ese no es tema que incumba a esta carta ni a este servidor.
Bueno estimada Charito, de todos modos nos complace inmensamente anunciarte que haciendo caso omiso a la senectud de estas peticiones y por respeto al donaire que nos merece lo antiguo y lo clásico, después de grandes y variados esfuerzos, hemos hallado un pequeño saldo de estos productos en el stock de la librería de Kautsch & Sons. (Si sirve de algo la anécdota, este stock fue almacenado durante muchísimos años, fruto de una disputa irresuelta entre la casa importadora y la Corporación Minera de Bolivia el año 1962, por lo cual, ante la demolición de los galpones de la Kautsch & Sons, no hubo mayores inconvenientes para hacernos con lo solicitado que ya hacía pulverizándose a tiempos vista de los años que corren inclementemente)
Así las cosas Charito, aunque hemos conseguido lo solicitado, debemos advertir que el material se encuentra en estado calamitoso. Podríamos afirmar que casi todo está en estado de putrefacción, enmohecimiento y deterioro tal, que sería más útil si fuese a parar a algún museo de la administración pública. A pesar de esto, es el vivo deseo de los habitantes de la oficina de suministros y de nuestro buen Fernando, hacértelo saber con los bemoles que la providencia ha designado al caso, esperando que esta abundante explicación, no despiertes las iras del jerarca de nuestra amada y gloriosa institución.
Siempre tuyos
Los chicos de suministros
___________________________________________
Eché la carta en el buzón interno de la Contraloría General del Estado Plurinacional en un sobre azul que decía vía Aérea. Que Charito tenga un buen día, como lo tuve yo.

martes, noviembre 22, 2011

Un fin de un mundo.


Para Marcela L. La de los dientes de conejo más lindos sobre la faz del reloj mundial.

11/11/2011

Yo no pienso en el mundo
Porque pensar no es comprender
El mundo no se hizo para pensar en él
(Pensar es estar enfermo de los ojos)
F. Pessoa

A estas alturas (22:46) no pensé que esté iba a ser un día tan especial, exceptuando por aquellos ataques de histeria colectiva de la gente que pensaban que el mundo se acababa justo hoy, a las 11 (no sé si de la noche o la mañana) ignorando que el mundo se acaba todos los días, todo el día y que al día siguiente, el mundo vuelve a nacer como si nada y que esa es precisamente la única razón para que existan los pestañazos y las ráfagas de viento que te meten basura en los ojos.

Mira, en menos de lo que uno se da cuenta de que el fin del mundo puede llegar, el mundo ya ha terminado con uno varias veces (en varios mundos) acabando esta sarta de profecías que no hacen otra cosa que hacernos ignorar que estamos atrapados en algún sueño que probablemente no sea más que una motita de polvo galáctico.

En fin, el tiempo está increíblemente cálido y me gusta esto de escribir un diario, porque las cosas más sencillas y vulgares, se vuelven chismes globales que gracias a “la magia” de la red puede llegar a gente que le importa un bledo mi vida y que se divierten leyendo vidas que no conocen porque pueden sentir lástima o alivio de no levar estos días en la espalda, sin ese pesado sentimiento de culpa o ese aire que hay entre un pensamiento que es tan incomodo pero uno no sabe bien qué es.

Anoche supe que Eva se casó y que está embarazada. Me alegré por ella, aunque en los últimos 15 años ya casi no hablamos y ni siquiera me dice hola cuando me ve, yo me alegro por ella . Hace algunos años, siendo un niño aún, conocí a Eva en la tienda de la esquina de mi casa mientras compraba velas que nos ayuden a iluminar la casa en la noche. Los apagones eran una cosa corriente en el gobierno socialista del MIR (a veces me pregunto si la gente sabe reconocer el sarcasmo) La cosa es que en la penumbra de la tienda, en medio de la compacta multitud que clamaba por luz de parafina, estaba ella. Flaca, flaquísima, de ojos grandes como platos y unos hermosos conejos (dientes de conejo le dicen aquí) blancos. Ella estaba con pijama y yo también.

Ese día decidí que al crecer y terminar la escuela, me casaría con Eva para librarla de la floja y malvada de su abuela que tenía el atrevimiento de enviar sola a una niña tan linda a la tienda del barrio y además, en tinieblas, poniendo sus lindos conejos a merced de los perros y los pandilleros que pululaban por el barrio.

Siempre he sido un poco miedoso, y más aún a los 12 años, así que no sabía muy bien que decirle cuando la vi tratando de aprender a manejar bicicleta en el parque. Sólo pude mostrarle mis destrezas, manejando sin manos; sin manos y cerrando los ojos; haciendo parar la rueda delantera de la bici y esas sandeses de mono alfa que uno aprende en la TV para impresionar a las niñas… pero de esta forma sólo conseguí ahuyentarla y que me saque la lengua.

Meses después, para que me haga caso le eché un baldazo de agua en carnavales y ella se puso a chillar y berrear como si le hubiesen disparado en una pierna, haciendo que sus padres se quejen a mi madre, la cual, consecuentemente me castigó. Un año después mi perro mordió al suyo y un año y medio después, el mismo perro embarazó a su perra.

Dos años después, me vio desde su ventana pintando con tiza la frase “Eva, estirada, creída de m… y su papá salió a putearme por vándalo y me denunció otra vez ante los viejos que me volvieron a prohibir que me obsesione con Eva.

A los quince años mis papás estaban de viaje y decidí llevar a los amigos a beber a casa, como olvide la llave, salté por la pared, caí sobre la lavandería que se rompió y la mamá de la Eva que siempre ha sido una vieja curiosa que fuma en la ventana de su casa desde hace 20 años, llamó a la policía pensando que yo era un ladrón y fui arrestado en mi propia casa, mientras Eva miraba desde la ventana tapándose la boca de la incredulidad.

A los 17 mi hermano, golpeó al novio de Eva con una cañería porque le dijo "Gordo basura". A los 20, lo golpee yo porque me dijo lo mismo aumentándole un imperdonable "Hijo de Puta"(por ese entonces yo era muy flaco, limpio y mamá era y sigue siendo una santa). A los 23 años, supe que Eva y yo estábamos en la misma Universidad. Le escribí una carta hablándole de la hermosura de sus dientes de conejo y hasta de su astigmatismo y miopía y se la mande firmada con el cursi colofón de: “tu admirador secreto”

Ese año se me rompió algo aquí dentro porque andaban diciendo que se iba a casar con ese hijo de mala puta del Saconeta que para entonces si que era un gordo basura.

A los 25 su papá murió en un accidente aéreo y sentí algo muy extraño al abrazarla en el velorio.

A los 27 se fue a otra ciudad y volvía de vez en cuando para ver a su abuela…la cruela de Vil.

Esta mañana, 7 años después, a las 8:30 am abrí las cortinas de mi ventana para esperar un cataclismo y me encontré con ella abriendo sus cortinas quién sabe en espera de algún catclismo y que sólo estaba yo ahí, esperando por el cataclismo. Si, estaba un poquito más gorda, aunque no tanto como yo, pero muy guapa como siempre, como siempre toda nuestra vida desde que tenía 10 años y yo 12; casi tanto como en sus mejores años de la universidad, si, casi igual que yo.

En la tienda se saben la vida de todo el mundo. Saben mi vida y se la cuentan a quién sea que pregunte por mí, mientras compren pan o se tomen una soda. La Eva había llegado sólo para dar a luz en la ciudad, porque ama su ciudad, aunque nadie sabe quién es el papá y ese es el énfasis que la tendera le ponía a la conversación, pero a mi no me interesaba quién fuera el padre. solamente yo pensaba y pensaba…

Yo que quería salvarla de su abuela…yo que quería hablarle, enseñarle a manejar bicicleta, yo que quería salvarla del infeliz papanatas inútil hijo de puta del Zaconeta; yo que hasta quería casarme con la Eva de los dientes de conejo, nunca había cruzado más de tres estúpidas palabras con ella y sentí un poco de pena, aunque después me dio rabia esa mierda de estar teniendo pena y dije que era mejor así, ya que sacadas las conclusiones, seguro que con el tiempo, nuestro mundo se hubiera ido a la mierda de todos modos.

Seguro hubiese llegado el día(la mañana, muy cerca del mediodía) en que mirándome en la cama desde la puerta, me hubiese dicho: Bruno!! la botella o yo!!, no puedes estar viendo la tv todo el día mientras tu hija (Valentina) llora y llora y se mete tanta mugre a la boca, que va a pillar una infección en la panza y no habrá como llevarla al hospital de emergencias porque seguro estarás borracho después de haber jugado al poker con esos tipos de tu oficina y ademas, que seguro luego te has ido a rematar a uno de esos nigth club de cuarta en los que andas!! que no te hueles ese perfume barato con el que llegas a casa??!! Y claro, yo hubiese negado todo y le hubiese dicho que está loca, que deje de joder que va a despertar a la Niña y… y bueno, es increíble la cantidad de cosas que uno se acuerda y piensa y elabora mientras se toma una taza de café e intenta escribir su diario en el sol.

sigo pensando en nuestro mundo y aunque nuestro mundo (el de Eva y el mío) jamás han existido, saco mis hipótesis yo solito: Yo sé el fin de mis mundos, sé de la existencia o inexistencia de mis posibles mundos, los que existieron en el mundo de los deseos, de los quisieras y de los hubiese (s). Hasta sé de los mundos que no hubiese querido que existan y sigo viviendo en ellos.

Bien Eva, nuestro mundo se hubiese acabado de todas formas. Es hora de escribir de otras cosas. Siento alegría por ti en esta que creo que es la mejor hora del día.

Nadie sabe que cada fin del mundo tiene una fecha para cada mundo que se va muriendo y otro día para cada mundo que va naciendo. Un hola como una bomba y un adiós como otra. Un pensamiento como la falta de aire y nada más.

jueves, noviembre 17, 2011

Cada lunes.

7/11/2011

Me he dado cuenta que cada lunes, hay que estar dispuesto a apagar un incendio provocado el fin de semana. Esta mañana, al desconectar mi celular del cargador, he visto que mi amigo Alejandro Celis me ha mandado cien mil mensajes y que tengo otras cien mil llamadas perdidas de él y de algunos otros números que no conozco. No contesto el móvil los domingos porque solamente quiero dormir.

Cuando Alejandro llama los domingos, los sábados o los viernes, no le respondo. Lo hago para resguardar mi salud emocional y física, como dicen los psicólogos. Lo que sucede es que yo conozco a Alejandro desde que tenemos once años y a pesar de que es uno de mis mejores amigos, casi un hermano, sé que si me llama un domingo a medio día, no es para contarme que su hija está aprendiendo a caminar o para invitarme a tomar helados de maracuyá, sino para continuar bebiendo.

Le llamé de la oficina y me respondió con la voz cavernosa que delataba una de esas resacas brutales que te dejan agonizando como un perro que ha ingerido órganos fosforados o ácido muriático. Le pregunté si todo estaba bien, ya que normalmente no insiste tanto en verme, porque sabe bien que odio beber los domingos. Me dijo algo que un tiempo estaba acostumbrado a escuchar: “Che Oso, creo que la cagué otra vez”

Quedamos de hablar a la noche, cuando yo salga del laburo y total que todo el día me he estado preguntado sobre qué boludez habrá hecho ahora el gil del Alejandro, que suele mandarse cagadas monumentales de tanto en tanto.

El día pasa como si nada. La rutina a uno le arruina el cerebro pero la falta de rutina termina volviéndolo loco a uno, eso dice la Alison Spedding y quién soy yo para contrariarla. La cosa es que eso a veces nos muestra que uno no puede estar ni dejar de estar, ya que al final todo se va a la mierda… esa es una reflexión que me ha acompañado todo el día.

La única novedad aparte del día de mierda que tuvimos que pasar en despachos de ministerios solicitando reuniones y poniendo caras de tipos comprensivos, es que me van a dar más vacaciones de las previstas, cosa que me alegró enormemente el día y hasta llegué a olvidarme la preocupación que sentía por las cagadas del Ale. Pero un mensaje al final de la tarde solicitando que le lleve Sulfatiazol y venditas me trajo de regreso a la actualidad y sobre todo a la curiosidad.

Esos pedidos los hace alguien que:

Se ha sacado la mierda con x o z y está con la cara rota sin poder moverse de cama

Alguien que tiene a alguien herido amarrado a una cama y no quiere salir para que no se fugue

Alguien con heridas sangrantes y supurantes que aún no está consciente de las mismas.

Una infinidad de combinaciones posibles donde la única variable era que el sulfatiazol sirve para las heridas y que en estos hechos hay sangre.

¿Pero quién podría romperle la madre al Ale si era un tipo re grande? Era grande y tenía una hijita de 4 años y cuando caminaban juntos en la calle, parecían Shrek y la Caperucita roja. El Ale no era un tipo muy sentimental que se diga, aunque a veces se ponía a llorar de nimiedades como por ejemplo, cuando estaba ebrio y se atormentaba preguntándose que qué sería de su hija si es que cuando ella crezca llegaría a toparse con algún tipo como él o como yo, que según sus propias palabras, no sabría cual es peor. Yo intento calmarlo diciéndole que el mundo se va a terminar el 2012 y luego todo está bien.

Cuando he llegado a su casa, que en realidad es un cuarto con una cama de dos plazas, un televisor y sillones, todo era oscuridad. El Alejandro estaba votado en la cama con la nariz hinchada y un os (terribles) rasguños en la cara. Según él, estaba bebiendo desde el viernes y por el olor no era de extrañarse.

Hechos: Ale trabaja de Dj desde sus 19 años (ahora tiene 35) y se parte el lomo desde los martes hasta los sábados en el mismo bar desde hace 19 años, casi el mismo tiempo que viene matriculándose en la facultad de ingeniería Civil cada año, pero nunca termina la carrera, por lo que algunos de sus conocidos le llaman despectivamente “El Ingeniero”

Me da pena verlo así. Corrijo mis pensamientos y me dejo influenciar por los libros de autoayuda, pensando que nadie en este mundo merece pena, sino respeto y comprensión. Inmediatamente, pienso que este es un pensamiento asqueroso, ya que la pena existe porque debe existir y que en el fondo es empatía y solidaridad. ¿Siento pena porque somos lo mismo en cuerpos diferentes?

Hechos:

El Ale cuenta haber peleado ferozmente con Álvaro Beltrán, el mesero del boliche, porque después de cerrar el bar, ambos fueron juntos a beber a su casa, tal como lo vienen haciendo desde hace 10 años.

El Ale dice que en un momento de esos, al hablar sobre el fracaso matrimonial de Álvaro, este le confesó (en repetidas y dramáticas ocasiones) ser homosexual, por lo cual Alejandro, incrédulo, no dio crédito a las palabras de Álvaro, llamándolas: “puras boludeces”. Acto Seguido, el Ale manifestó que Álvaro se puso a llorar copiosamente sobre su hombro derecho, provocando de esta manera, una terrible incomodidad en Alejandro que bebía en silencio. Inopinadamente, ( y a mansalva, como dice Alejandro) El Álvaro intentó besar a Alejandro, haciendo que este reaccione de forma totalmente violenta, asestándole un puñetazo en la cara. (Está seguro haber escuchado el sonido similar al de una bolsa de papas fritas siendo pisada, lo que él piensa que es la nariz de Álvaro Fracturándose en mil pedazos)

Álvaro reaccionó defendiéndose y lanzando una serie de objetos, ya que por su esmirriada estatura y condición física, solo alcanzó a rascuñar la cara de Alejandro que lo sacó a puntapiés de su casa, bajo el grito de: “¡Fuera de aquí maricón de mierda!”

Alejandro dice que él quiere mucho a Álvaro, pero que jamás le perdonaría (ni le perdonará) semejante falta de respeto…

Pienso que en su lugar, tal vez haría lo mismo y me sorprendo, el Álvaro es un tipo de lo más corriente y uno jamás notaría que es gay. No es afeminado, ni es un maniquebrada.

Después de curarle las heridas al Ale, le digo que en todo caso habrá que buscarle al Álvaro y decirle que a nosotros no nos importa que sea gay, siempre y cuando haga sus huevadas en otro lado que no sea nuestras farras…

El Ale me escucha y yo le escucho. Siempre nos escuchamos y nos entendemos a la perfección. El esta gordo y yo flaco. El estudia ingeniería eléctrica desde hace 19 años y yo vivo en una casucha con los cables eléctricos colgando por aquí y por allá. Tenemos mucho en común, nuestras vidas paralelamente son un desastre por esto de haber fracasado en lo que creíamos que era estar bien y en el camino no nos hemos fijado que haríamos una linda pareja, eso sin contar que nos gusta la misma comida, pero lo malo es que nunca seríamos una buena pareja, porque nos gustan –casi siempre-las mismas mujeres… pienso que si le diría eso, seguro me pega otra piña y me deja medio muerto y me río y él me pregunta que de que me ando cagando de la risa como boludo, ya que según él, no es nada chistoso que uno de tus amigos te quiera “violar” en tu propia casa… después de limpiarle la sangre seca que tenía en la jeta… ¿le digo “¿y si hubiese sido yo el que te quería besar? Y me río. El no dice nada, lo piensa mucho y después me dice, “a vos directamente te mato… “

Es así, entre tanto hablar de peluqueros, modistos y ahora meseros, ambos nos acordamos que el director del Cole era Gay super gay y que él le tiene tirria a los gays porque una vez, después de la clase de gimnasia, el Luis Paco, le ha querido besar y abrazar… cuando el Ale (que antes de engordar era el Adonis del Colegio) se fue a quejar a la dirección, el director le quiso agarrar de los huevos (a ver si no se había lastimado) por lo cual, el pobre ale, siempre se ha sentido ultrajado en su masculinidad, o al menos siempre ha sostenido esa versión. Pobre Ale, siempre es la misma historia. Valdría la pena escribir algo sobre un director Gay digo, como un homenaje a nuestro famoso y ahora gracias a dios Extinto Director que antes de golpearnos por llegar tarde dándonos un palazo en el culo, nos “revisaba” los bolsillos traseros de los pantalones, para ver si no teníamos ahí, un pañuelo escondido que amortiguara el palazo a recibir…

Después de tantos años, al fin algo tiene Sentido. Antes de dormir pienso que si, al final, al final de los finales, pensando y pensando, al final, todo llega a tener sentido.

Bruno P.

domingo, noviembre 13, 2011

Cada Fracaso... (El adios de elperrorabioso)

En cada fracaso cambiamos de camino.
Para llegar a lo que eres, debes hacerlo por donde no eres.
La mayor felicidad, es llegar a ser lo que uno es.

En toda enfermedad hay: Prohibición de ser lo que eres.
Falta de consciencia de lo que se es.
Falta de belleza. Al perder la belleza se enferma.
El único lenguaje que aumenta el nivel de conciencia es el lenguaje del arte y de la poesía.

A. Jodorowsky.


Alternadamente y para que quede memoria de las resurrecciones de las que somos testigos, voy a escribir mi diario y ojala que no sea visto como un acto de exhibicionismo ni onanismo mental.

Bruno.

Noviembre 4/2011

He decidido escribir por las noches, aunque a veces llego del trabajo con ganas de ver las noticias y luego dormir profundamente. Lo hago porque en los embotellamientos, se me ocurren ideas fantásticas y me gustaría que todos escuchen y opinen lo que pienso, aunque inmediatamente me asalta la idea de que… este es el pensamiento más egocéntrico que debe haber en el mundo y este razonamiento me angustia un poco, porque me da la impresión de que aceptar mis defectos, puede ser visto en el sentido de que yo trato de manipular a los débiles mentales con una supuesta honestidad que nunca he profesado y esto me recuerda un libro que he leído de un tipo que me parecía en principio un gran pajpako, aunque después, rendido a las evidencias, sólo he podido aceptar que este Jodorowski tiene más razón que muchos psicoanalistas que conozco y que se han vendido al diablo por la fama del conocimiento.

Después, me he puesto a pensar que he abandonado al espíritu, a mi espíritu y lo hice por las razones más innobles del mundo, vale decir, el alcohol, las drogas y las mujeres. Este triste pensamiento, me ha prevenido de que decir esto en voz alta seguramente decretaría mi persecución por parte de los grupos feministas, ya que creerían que he dicho que las mujeres son innobles, y luego me sentarían en una silla, bajarían un foco de 200 wats y -con un garrote en la mano- me preguntarían: ¿Qué a vos no te ha parido una mujer? Y yo diría que sí, que claro, que mi madre es la mamá más linda del mundo y sus alrededores, pero este pensamiento me hace pensar en los malditos psicoanalistas y sacudiendo la cabeza… volvería al pensamiento que he estado evitando.

Ayer he hablado con una exnovia, y no es cualquier exnovia, es la EXnovia. Es ese monstruo que duerme en un cajón de zapatos y que cualquier rato sale del tiempo y del espacio para hacerse carne y arañarte la cara, dejándote flecos de piel colgando en el cuello en menos de un segundo.

¿Cómo lo hace? Yo no sé.

Y todo este pensamiento es porque ayer la vi después de un año, casi de pura casualidad y me saludo como si nada, como si jamás hubiéramos estado juntos esos tres largos años… no se acordó que dejamos de hablar porque yo sentía muchos celos de su nuevo novio al cual deseaba ver muerto… aunque a veces también le agradecía que haya aparecido para justificar mi dea de que ella nunca me quiso.

Después de un preámbulo, le dije que estoy enfermo, que he perdido mi espiritualidad y le dije toda esa sarta de pavadas para manipularla, si, lo acepto, pero también es cierto que ni bien le dije que estaba enfermo, me enfermé y recién después de decir que he perdido mi espiritualidad me di cuenta de que era verdad… ahora soy un amante del dinero y las noches y las mujerzuelas y ese gran idealista admirador del che y la trova cubana, ahora está enterrado en miles de fotos de la juventud. A veces me doy asco.

Yo sólo quería que ella sienta lástima por mí y que me consuele… conociéndola como la conozco, ella le da suprema importancia a las emociones, al nivel espiritual de contacto con la naturaleza y los seres alados del universo y que se yo... en el fondo, sólo quería que diga: Caramba, el Bruno ha cambiado, ya no es ese pelotudo que (aún siendo socialista y hasta un poco indigenista) me hablaba de comida y sexo día y noche. Pero estoy enfermo y no sé si sería igual si mi abuelita estuviera viva, pero sí es seguro de que luego, siendo honesto a fondo (a causa de mi enfermedad) me he puesto a pensar de que la única razón para manipularla y que ella piense que he cambiado, ni siquiera es porque tal vez, remotamente aún sienta algo por ella, sino porque soy un perfecto hijo de puta, ya que el fondo quise aprovechar este acercamiento para llevármela a la cama otra vez y ni siquiera sé bien para qué. Tal vez, simplemente soy un animal. Ella me dijo que quería ser mi amiga, e incluso que quería ser mi mejor amiga… lo que en el fondo me hizo pensar de que ella ya no me quería ni un poquito y mi ego se vio sangrando mortalmente. Tuve que irme antes de decirle que la odiaba.

En el camino, pensaba y pensaba. Llegue otra vez a la conclusión de que soy un desgraciado libidinoso. Después, al decirme hijo de puta a mí mismo varias veces, me acordé de mamá, y claro, ella no se merece que ande diciendo o pensando estas cosas, porque dígase lo que se quiera mi madre es una santa y punto. Claro que tuve que acordarme de Freud y de Lacan. Me acordé de todo el mundo y me quedé maravillado por como es la mente humana y me sentí mal por liquidarla con alcohol cada semana y con cocaína de vez en cuando, cada vez más en cuando que nunca…

Ya no siento culpa y pensé que esa era la sanación. Mentira. La culpa había sido la mesa y el tiempo el banquete. Entonces, decidí decirle la verdad y sanarme. Sanarme porque mi ego me hacía despertar sentimientos muertos y mi sangre me reclamaba descargar rabias antiguas, todo esto, sin ningún sentido para mi vida.

Aunque sentí miedo, la llamé al llegar a casa. Se llama Andrea y tiene una perra que cuando suena el teléfono, se vuelve medio loca. Eso pensé mientras escuchaba el tono de llamado. Quise colgar, pero seguí, convencido de que la verdad me libraría. Y use como un mantra la palabra “Verdad”

Contestó su padre y pensé que hay gente a la que uno, jamás le va a caer bien. Después de los saludos de rigor y rogarle para que nos veamos, le dije del valor que tuve que tomar para llamarle… le dije que desde que terminamos hace ya casi dos años, me he vuelto adicto y que no he dejado de ser un borracho. Le dije que ahora que gano una buena plata y haciendo honor a mi apellido -me encuentro sólo como un perro- me llevo putas cada fin de semana a casa y que a veces me roban la plata, mis relojes y que una vez hasta se llevaron mi chaqueta y mis zapatos mientras dormía, pero que aún así, me pagan el sueldo y compro el periódico corriendo para llamar nuevas putas y que por las mañanas me siento fatal.

Le dije que le tengo miedo al compromiso y que así he perdido a una variedad extensa de buenas mujeres que se han fijado en mí y que por favor no sienta pena por mí, que tampoco me tenga miedo, que no soy un maniático sexual ni un loco o un depravado. Que sufro mucho y que si le digo esto es porque quisiera que esté lejos de mí, que jamás vamos a poder ser amigos porque sencillamente yo me he perdido y ahora soy un gran puta que ya no escucha trova ni cree en los dioses ni en los salvadores ni en nadie.

Andrea es “bastante ingenua” eso dice ella y yo le creo, de lo contrario no hubiera pedido que nos veamos. Lo malo es que no sé para qué… si diciéndole todo esto, ya la he manipulado y ahora no tengo nada que hacer más que esperar… porque no lo hice con la intención de que me tenga pena ni otra cosa.

Yendo allá, a nuestro parque, he pensado que mientras yo esté vivo no seré feliz. Ella se acercó y al verla, el sentimiento más triste que pude tener paso por mi mente; pensé que mientras ella viva, tampoco seré feliz.

Hechos: nos tuvimos que matar el uno al otro. Escribí una historia donde ella moría en un camino hacia la selva y que yo moría atorado con un pedazo de carne de 8 centímetros con los que me atoraba por estar contando chistes en un asado que hacían los vagos de mi curso del cole.

Quemamos nuestras cenizas en una caja de zapatos donde vivían nuestros monstruos. Dijimos las grandes virtudes que tenían los difuntos y después de llorarlos, tiramos las cenizas al río, ahí cerca de su casa, con lo que fue el fin del ogro y la hada, después nos despedimos

Ayer vi una foto de ella y su novio y “Oh gran sorpresa” pues no me dolió, al contrario, me alegró, me reí, me entusiasmé y lo celebré hasta altas horas de la madrugada. Lo hice de felicidad, porque las fauces de la soledad apestan y son una mierda.

Volví a casa con la idea de escribir un gran catálogo de los burdeles de la ciudad, para consulta y solaz de todos aquellas almas solitarias que recurren a las prostitutas para paliar su soledad… pero después me dije que cada cual debería solucionar sus líos lo mejor que pueda.

Al amanecer, me senté frente a la computadora. Vine aquí dispuesto a matar al perro rabioso, ese que se sigue rascando las pulgas de la rabia de otro tiempo que ya no existe. Lo hice. Ya se fue.

lunes, octubre 31, 2011

Habitar el silencio


Querido hermano:

La ruleta da vueltas… una regla física totalmente absurda para el entendimiento de un hombre como tú, mi hermano, que estás más allá de la simplicidad de toda materia que amenaza con podrirnos bajo la tierra de este mundo antes de hacernos polvo y retornarnos al viento.

Te escribo en el día de tu cumpleaños, como lo hago cada año desde que ya no puedo hacerlo personalmente, tal como sería mi deseo. Por esa razón, no quisiera que pongas en juicio a mi pobre voluntad; debes saber que aún no he aprendido a sacarme el cuerpo del todo, es decir, aún no he aprendido nada.

Hay cosas infinitamente difíciles para los hombres pedestres de este mundo, una de ellas, es aprender a vivir con el eterno miedo al mañana. En los manuales parece fácil y uno se deja engatusar por los televendedores y los pajapakos, entregando sus bienes más preciados envueltos en un pañuelo. Sin embargo, lo que siempre han ignorado esos mercaderes de la fe, es que tu y yo hemos tenido como único bien nuestras alas con las que hemos podido volar a un chasquido de los dedos y nada más.

La vida es esta paradoja que a tipos como nosotros suele aburrirnos muy seguido, aunque son muy pocos los que cómo tú, deciden hacer maletas, contar lo necesario para el viaje, besar a los padres, a las madres, a los hermanos y las hermanas, pensar a las mujeres que aman, chasquear los dedos y salir volando por la ventana, hasta allá, donde el polvo es un recuerdo de la quietud y nada más.

Poco te puedo decir de cosas que ya tú no sepas. No pienso mucho en esto de la distancia que me separa y que me acerca, ni en eso otro que los grandes pensadores que salen los domingos en la prensa escrita gustan de llamar "imposibilidades humanas". Un suspiro como un balazo... eso pienso y cuando lo pienso quisiera chasquear los dedos y salir volando a las inmensidades que no tienen nombre aún; salir volando al reino del éter y la luz gaseosa, esa que se te pega al cuerpo y que te saca la piel cuando se va dejando tus venas al descubierto. Pero pienso en el ardor y la verguenza que la sangre habrá de sentir por su desnudez y mi corazón no quiere librarse del cuerpo y tampoco de esa luz que es éter… a veces todo es tan difícil cuando somos piel y huesos o cuando nuestra sangre tiene verguenza. Todo es tan dificil cuando somos hambre, piel y deseo. Tal vez es mejor esperarte de pie en la ventana. Esperar en vísperas de la aparición de alguna visión que me acerque a ti.

Ayer en la noche necesitaba azúcar, así es que fui a buscar a la Sandra. Siempre se alegra de verme, aunque ella sabe que estoy tan enfermo como ella cree que siempre he estado y eso la pone triste y pensativa. Pero así y todo, me ha contado que la has visitado una noche de esas secas y silenciosas y que le habías dicho -muy disimuladamente- que piensas venir a casa y quedarte a vivir aquí. Tal noticia no ha podido menos que alegrarme el día y por tal razón he salido en total estado de frenesí a comprar nuevos vasos que celebren nuestros viejos labios y nuestras antiguas palabras. Nadie puede decirme que hago mucho alboroto por una visita. Con los vasos rotos y las palabras intactas te espero y que la espera sea nuestro refugio de la vejez y de la locura.

La última vez que te vi, tenías la camisa con una inmensa mancha de vino, y aún así, a pesar de estar ebrio, caminabas con paso firme y orgulloso. Eso me ha hecho pensar en la dignidad. pero...¿Qué podemos esperar de esa señora tú y yo? ¿Qué podemos esperar de la mentada dignidad? si esta nunca se ha dignado a darnos una visita cuando todas las flores del dolor se marchitaban en nuestras manos ¿Qué podemos esperar? Si la dignidad es una cuestión de orgullo y he ahí nuestro más grave error: siempre hemos creído que el ser humildes nos traería cosas buenas, cosas mejores que esas desventuras que solíamos cantar y escribir dando tumbos en cada esquina. Si hubiésemos perdido la humildad, s hubiésemos aprendido a tiempo a librarnos de nuestra humanidad, hubiésemos ganado cosas insoñables, inalcanzables, inescrutable. Imaginate, hubiésemos podido ser unos grandes señores, unos verdaderos hijos de puta que, fumando con total indolencia, mirarían el mundo de palco sin ensuciarse los zapatos, ni tratando a diario con la obstinada testarudez de los niños, de los viejos, de las putas, de los homosexuales, de los delincuentes, de los drogadictos, los borrachos y tanta gente que como nosotros, sufre.

Quién sabe, de haber renunciado y habernos aferrado el cuerpo y al mundo, hubiésemos podido ser ministros, diputados, alcaldes o lo que sea. Pero por puro sentido de la humildad, has escogido ser poeta y por puro sentido de la grandeza, has abierto la ventana y te has puesto a volar siendo humilde. Yo te recuerdo, lo hago por puro cobarde y por la imposibilidad esta que llaman humana aquellos sabios que salen en los suplementos de cultura los domingos y uno que otro feriado . Te pido que me disculpes si he querido ser igual que ellos y te imploro que no dejes de venir, que esta es tu casa, esta es tu lengua y también es tu piel

Podemos hablar por la noche y desparecer de día. Desvanecernos simplemente, como los segundos que se evaporan de pura sed, de pura pena, de pura alegría y girar en esta locura sin parar; simplemente girar como una ruleta y que la fortuna sea una palabra o una sonrisa.

La ruleta da vueltas… una regla física totalmente absurda para el entendimiento de hombres como tú mi hermano… que vives más allá de la simplicidad de toda materia que amenaza con podrirnos bajo la tierra de este mundo antes de hacernos polvo y retornarnos al viento; al silencio.