martes, noviembre 22, 2011

Un fin de un mundo.


Para Marcela L. La de los dientes de conejo más lindos sobre la faz del reloj mundial.

11/11/2011

Yo no pienso en el mundo
Porque pensar no es comprender
El mundo no se hizo para pensar en él
(Pensar es estar enfermo de los ojos)
F. Pessoa

A estas alturas (22:46) no pensé que esté iba a ser un día tan especial, exceptuando por aquellos ataques de histeria colectiva de la gente que pensaban que el mundo se acababa justo hoy, a las 11 (no sé si de la noche o la mañana) ignorando que el mundo se acaba todos los días, todo el día y que al día siguiente, el mundo vuelve a nacer como si nada y que esa es precisamente la única razón para que existan los pestañazos y las ráfagas de viento que te meten basura en los ojos.

Mira, en menos de lo que uno se da cuenta de que el fin del mundo puede llegar, el mundo ya ha terminado con uno varias veces (en varios mundos) acabando esta sarta de profecías que no hacen otra cosa que hacernos ignorar que estamos atrapados en algún sueño que probablemente no sea más que una motita de polvo galáctico.

En fin, el tiempo está increíblemente cálido y me gusta esto de escribir un diario, porque las cosas más sencillas y vulgares, se vuelven chismes globales que gracias a “la magia” de la red puede llegar a gente que le importa un bledo mi vida y que se divierten leyendo vidas que no conocen porque pueden sentir lástima o alivio de no levar estos días en la espalda, sin ese pesado sentimiento de culpa o ese aire que hay entre un pensamiento que es tan incomodo pero uno no sabe bien qué es.

Anoche supe que Eva se casó y que está embarazada. Me alegré por ella, aunque en los últimos 15 años ya casi no hablamos y ni siquiera me dice hola cuando me ve, yo me alegro por ella . Hace algunos años, siendo un niño aún, conocí a Eva en la tienda de la esquina de mi casa mientras compraba velas que nos ayuden a iluminar la casa en la noche. Los apagones eran una cosa corriente en el gobierno socialista del MIR (a veces me pregunto si la gente sabe reconocer el sarcasmo) La cosa es que en la penumbra de la tienda, en medio de la compacta multitud que clamaba por luz de parafina, estaba ella. Flaca, flaquísima, de ojos grandes como platos y unos hermosos conejos (dientes de conejo le dicen aquí) blancos. Ella estaba con pijama y yo también.

Ese día decidí que al crecer y terminar la escuela, me casaría con Eva para librarla de la floja y malvada de su abuela que tenía el atrevimiento de enviar sola a una niña tan linda a la tienda del barrio y además, en tinieblas, poniendo sus lindos conejos a merced de los perros y los pandilleros que pululaban por el barrio.

Siempre he sido un poco miedoso, y más aún a los 12 años, así que no sabía muy bien que decirle cuando la vi tratando de aprender a manejar bicicleta en el parque. Sólo pude mostrarle mis destrezas, manejando sin manos; sin manos y cerrando los ojos; haciendo parar la rueda delantera de la bici y esas sandeses de mono alfa que uno aprende en la TV para impresionar a las niñas… pero de esta forma sólo conseguí ahuyentarla y que me saque la lengua.

Meses después, para que me haga caso le eché un baldazo de agua en carnavales y ella se puso a chillar y berrear como si le hubiesen disparado en una pierna, haciendo que sus padres se quejen a mi madre, la cual, consecuentemente me castigó. Un año después mi perro mordió al suyo y un año y medio después, el mismo perro embarazó a su perra.

Dos años después, me vio desde su ventana pintando con tiza la frase “Eva, estirada, creída de m… y su papá salió a putearme por vándalo y me denunció otra vez ante los viejos que me volvieron a prohibir que me obsesione con Eva.

A los quince años mis papás estaban de viaje y decidí llevar a los amigos a beber a casa, como olvide la llave, salté por la pared, caí sobre la lavandería que se rompió y la mamá de la Eva que siempre ha sido una vieja curiosa que fuma en la ventana de su casa desde hace 20 años, llamó a la policía pensando que yo era un ladrón y fui arrestado en mi propia casa, mientras Eva miraba desde la ventana tapándose la boca de la incredulidad.

A los 17 mi hermano, golpeó al novio de Eva con una cañería porque le dijo "Gordo basura". A los 20, lo golpee yo porque me dijo lo mismo aumentándole un imperdonable "Hijo de Puta"(por ese entonces yo era muy flaco, limpio y mamá era y sigue siendo una santa). A los 23 años, supe que Eva y yo estábamos en la misma Universidad. Le escribí una carta hablándole de la hermosura de sus dientes de conejo y hasta de su astigmatismo y miopía y se la mande firmada con el cursi colofón de: “tu admirador secreto”

Ese año se me rompió algo aquí dentro porque andaban diciendo que se iba a casar con ese hijo de mala puta del Saconeta que para entonces si que era un gordo basura.

A los 25 su papá murió en un accidente aéreo y sentí algo muy extraño al abrazarla en el velorio.

A los 27 se fue a otra ciudad y volvía de vez en cuando para ver a su abuela…la cruela de Vil.

Esta mañana, 7 años después, a las 8:30 am abrí las cortinas de mi ventana para esperar un cataclismo y me encontré con ella abriendo sus cortinas quién sabe en espera de algún catclismo y que sólo estaba yo ahí, esperando por el cataclismo. Si, estaba un poquito más gorda, aunque no tanto como yo, pero muy guapa como siempre, como siempre toda nuestra vida desde que tenía 10 años y yo 12; casi tanto como en sus mejores años de la universidad, si, casi igual que yo.

En la tienda se saben la vida de todo el mundo. Saben mi vida y se la cuentan a quién sea que pregunte por mí, mientras compren pan o se tomen una soda. La Eva había llegado sólo para dar a luz en la ciudad, porque ama su ciudad, aunque nadie sabe quién es el papá y ese es el énfasis que la tendera le ponía a la conversación, pero a mi no me interesaba quién fuera el padre. solamente yo pensaba y pensaba…

Yo que quería salvarla de su abuela…yo que quería hablarle, enseñarle a manejar bicicleta, yo que quería salvarla del infeliz papanatas inútil hijo de puta del Zaconeta; yo que hasta quería casarme con la Eva de los dientes de conejo, nunca había cruzado más de tres estúpidas palabras con ella y sentí un poco de pena, aunque después me dio rabia esa mierda de estar teniendo pena y dije que era mejor así, ya que sacadas las conclusiones, seguro que con el tiempo, nuestro mundo se hubiera ido a la mierda de todos modos.

Seguro hubiese llegado el día(la mañana, muy cerca del mediodía) en que mirándome en la cama desde la puerta, me hubiese dicho: Bruno!! la botella o yo!!, no puedes estar viendo la tv todo el día mientras tu hija (Valentina) llora y llora y se mete tanta mugre a la boca, que va a pillar una infección en la panza y no habrá como llevarla al hospital de emergencias porque seguro estarás borracho después de haber jugado al poker con esos tipos de tu oficina y ademas, que seguro luego te has ido a rematar a uno de esos nigth club de cuarta en los que andas!! que no te hueles ese perfume barato con el que llegas a casa??!! Y claro, yo hubiese negado todo y le hubiese dicho que está loca, que deje de joder que va a despertar a la Niña y… y bueno, es increíble la cantidad de cosas que uno se acuerda y piensa y elabora mientras se toma una taza de café e intenta escribir su diario en el sol.

sigo pensando en nuestro mundo y aunque nuestro mundo (el de Eva y el mío) jamás han existido, saco mis hipótesis yo solito: Yo sé el fin de mis mundos, sé de la existencia o inexistencia de mis posibles mundos, los que existieron en el mundo de los deseos, de los quisieras y de los hubiese (s). Hasta sé de los mundos que no hubiese querido que existan y sigo viviendo en ellos.

Bien Eva, nuestro mundo se hubiese acabado de todas formas. Es hora de escribir de otras cosas. Siento alegría por ti en esta que creo que es la mejor hora del día.

Nadie sabe que cada fin del mundo tiene una fecha para cada mundo que se va muriendo y otro día para cada mundo que va naciendo. Un hola como una bomba y un adiós como otra. Un pensamiento como la falta de aire y nada más.

domingo, noviembre 13, 2011

Cada Fracaso... (El adios de elperrorabioso)

En cada fracaso cambiamos de camino.
Para llegar a lo que eres, debes hacerlo por donde no eres.
La mayor felicidad, es llegar a ser lo que uno es.

En toda enfermedad hay: Prohibición de ser lo que eres.
Falta de consciencia de lo que se es.
Falta de belleza. Al perder la belleza se enferma.
El único lenguaje que aumenta el nivel de conciencia es el lenguaje del arte y de la poesía.

A. Jodorowsky.


Alternadamente y para que quede memoria de las resurrecciones de las que somos testigos, voy a escribir mi diario y ojala que no sea visto como un acto de exhibicionismo ni onanismo mental.

Bruno.

Noviembre 4/2011

He decidido escribir por las noches, aunque a veces llego del trabajo con ganas de ver las noticias y luego dormir profundamente. Lo hago porque en los embotellamientos, se me ocurren ideas fantásticas y me gustaría que todos escuchen y opinen lo que pienso, aunque inmediatamente me asalta la idea de que… este es el pensamiento más egocéntrico que debe haber en el mundo y este razonamiento me angustia un poco, porque me da la impresión de que aceptar mis defectos, puede ser visto en el sentido de que yo trato de manipular a los débiles mentales con una supuesta honestidad que nunca he profesado y esto me recuerda un libro que he leído de un tipo que me parecía en principio un gran pajpako, aunque después, rendido a las evidencias, sólo he podido aceptar que este Jodorowski tiene más razón que muchos psicoanalistas que conozco y que se han vendido al diablo por la fama del conocimiento.

Después, me he puesto a pensar que he abandonado al espíritu, a mi espíritu y lo hice por las razones más innobles del mundo, vale decir, el alcohol, las drogas y las mujeres. Este triste pensamiento, me ha prevenido de que decir esto en voz alta seguramente decretaría mi persecución por parte de los grupos feministas, ya que creerían que he dicho que las mujeres son innobles, y luego me sentarían en una silla, bajarían un foco de 200 wats y -con un garrote en la mano- me preguntarían: ¿Qué a vos no te ha parido una mujer? Y yo diría que sí, que claro, que mi madre es la mamá más linda del mundo y sus alrededores, pero este pensamiento me hace pensar en los malditos psicoanalistas y sacudiendo la cabeza… volvería al pensamiento que he estado evitando.

Ayer he hablado con una exnovia, y no es cualquier exnovia, es la EXnovia. Es ese monstruo que duerme en un cajón de zapatos y que cualquier rato sale del tiempo y del espacio para hacerse carne y arañarte la cara, dejándote flecos de piel colgando en el cuello en menos de un segundo.

¿Cómo lo hace? Yo no sé.

Y todo este pensamiento es porque ayer la vi después de un año, casi de pura casualidad y me saludo como si nada, como si jamás hubiéramos estado juntos esos tres largos años… no se acordó que dejamos de hablar porque yo sentía muchos celos de su nuevo novio al cual deseaba ver muerto… aunque a veces también le agradecía que haya aparecido para justificar mi dea de que ella nunca me quiso.

Después de un preámbulo, le dije que estoy enfermo, que he perdido mi espiritualidad y le dije toda esa sarta de pavadas para manipularla, si, lo acepto, pero también es cierto que ni bien le dije que estaba enfermo, me enfermé y recién después de decir que he perdido mi espiritualidad me di cuenta de que era verdad… ahora soy un amante del dinero y las noches y las mujerzuelas y ese gran idealista admirador del che y la trova cubana, ahora está enterrado en miles de fotos de la juventud. A veces me doy asco.

Yo sólo quería que ella sienta lástima por mí y que me consuele… conociéndola como la conozco, ella le da suprema importancia a las emociones, al nivel espiritual de contacto con la naturaleza y los seres alados del universo y que se yo... en el fondo, sólo quería que diga: Caramba, el Bruno ha cambiado, ya no es ese pelotudo que (aún siendo socialista y hasta un poco indigenista) me hablaba de comida y sexo día y noche. Pero estoy enfermo y no sé si sería igual si mi abuelita estuviera viva, pero sí es seguro de que luego, siendo honesto a fondo (a causa de mi enfermedad) me he puesto a pensar de que la única razón para manipularla y que ella piense que he cambiado, ni siquiera es porque tal vez, remotamente aún sienta algo por ella, sino porque soy un perfecto hijo de puta, ya que el fondo quise aprovechar este acercamiento para llevármela a la cama otra vez y ni siquiera sé bien para qué. Tal vez, simplemente soy un animal. Ella me dijo que quería ser mi amiga, e incluso que quería ser mi mejor amiga… lo que en el fondo me hizo pensar de que ella ya no me quería ni un poquito y mi ego se vio sangrando mortalmente. Tuve que irme antes de decirle que la odiaba.

En el camino, pensaba y pensaba. Llegue otra vez a la conclusión de que soy un desgraciado libidinoso. Después, al decirme hijo de puta a mí mismo varias veces, me acordé de mamá, y claro, ella no se merece que ande diciendo o pensando estas cosas, porque dígase lo que se quiera mi madre es una santa y punto. Claro que tuve que acordarme de Freud y de Lacan. Me acordé de todo el mundo y me quedé maravillado por como es la mente humana y me sentí mal por liquidarla con alcohol cada semana y con cocaína de vez en cuando, cada vez más en cuando que nunca…

Ya no siento culpa y pensé que esa era la sanación. Mentira. La culpa había sido la mesa y el tiempo el banquete. Entonces, decidí decirle la verdad y sanarme. Sanarme porque mi ego me hacía despertar sentimientos muertos y mi sangre me reclamaba descargar rabias antiguas, todo esto, sin ningún sentido para mi vida.

Aunque sentí miedo, la llamé al llegar a casa. Se llama Andrea y tiene una perra que cuando suena el teléfono, se vuelve medio loca. Eso pensé mientras escuchaba el tono de llamado. Quise colgar, pero seguí, convencido de que la verdad me libraría. Y use como un mantra la palabra “Verdad”

Contestó su padre y pensé que hay gente a la que uno, jamás le va a caer bien. Después de los saludos de rigor y rogarle para que nos veamos, le dije del valor que tuve que tomar para llamarle… le dije que desde que terminamos hace ya casi dos años, me he vuelto adicto y que no he dejado de ser un borracho. Le dije que ahora que gano una buena plata y haciendo honor a mi apellido -me encuentro sólo como un perro- me llevo putas cada fin de semana a casa y que a veces me roban la plata, mis relojes y que una vez hasta se llevaron mi chaqueta y mis zapatos mientras dormía, pero que aún así, me pagan el sueldo y compro el periódico corriendo para llamar nuevas putas y que por las mañanas me siento fatal.

Le dije que le tengo miedo al compromiso y que así he perdido a una variedad extensa de buenas mujeres que se han fijado en mí y que por favor no sienta pena por mí, que tampoco me tenga miedo, que no soy un maniático sexual ni un loco o un depravado. Que sufro mucho y que si le digo esto es porque quisiera que esté lejos de mí, que jamás vamos a poder ser amigos porque sencillamente yo me he perdido y ahora soy un gran puta que ya no escucha trova ni cree en los dioses ni en los salvadores ni en nadie.

Andrea es “bastante ingenua” eso dice ella y yo le creo, de lo contrario no hubiera pedido que nos veamos. Lo malo es que no sé para qué… si diciéndole todo esto, ya la he manipulado y ahora no tengo nada que hacer más que esperar… porque no lo hice con la intención de que me tenga pena ni otra cosa.

Yendo allá, a nuestro parque, he pensado que mientras yo esté vivo no seré feliz. Ella se acercó y al verla, el sentimiento más triste que pude tener paso por mi mente; pensé que mientras ella viva, tampoco seré feliz.

Hechos: nos tuvimos que matar el uno al otro. Escribí una historia donde ella moría en un camino hacia la selva y que yo moría atorado con un pedazo de carne de 8 centímetros con los que me atoraba por estar contando chistes en un asado que hacían los vagos de mi curso del cole.

Quemamos nuestras cenizas en una caja de zapatos donde vivían nuestros monstruos. Dijimos las grandes virtudes que tenían los difuntos y después de llorarlos, tiramos las cenizas al río, ahí cerca de su casa, con lo que fue el fin del ogro y la hada, después nos despedimos

Ayer vi una foto de ella y su novio y “Oh gran sorpresa” pues no me dolió, al contrario, me alegró, me reí, me entusiasmé y lo celebré hasta altas horas de la madrugada. Lo hice de felicidad, porque las fauces de la soledad apestan y son una mierda.

Volví a casa con la idea de escribir un gran catálogo de los burdeles de la ciudad, para consulta y solaz de todos aquellas almas solitarias que recurren a las prostitutas para paliar su soledad… pero después me dije que cada cual debería solucionar sus líos lo mejor que pueda.

Al amanecer, me senté frente a la computadora. Vine aquí dispuesto a matar al perro rabioso, ese que se sigue rascando las pulgas de la rabia de otro tiempo que ya no existe. Lo hice. Ya se fue.