jueves, abril 17, 2008

El Conejo Rabioso


Nota: cualquier semejanza con hechos o personajes de la vida real es de mentiritas.

Cuando el mito se rompe y nos acerca al hombre, al pobre hombre que se encuentra a merced de la inflación, del desengaño, el hambre, la traición y la locura, es entonces cuando me acuerdo de mi héroe de la infancia. Aquel que me enseño a multiplicar con esos gangosos alaridos y su guitarra de venesta desafinada, y que bien que mal se ganaba honradamente la zanahoria domingo tras domingo en ese infierno infantil llamado "La Ikakota". A diferencia de lo que mis contemporáneos piensan, el conejo R no era un pusilánime payaso fracasado que vivía a la sombra de Bombolito y Ciruelito, amen del abuelito Tino y el capitán Futuro… era un hombre de castilla y ojos rojos de cuy (algunos sospechan que se fumaba) y dígase lo que se diga, era un hombre con carácter... lo sé yo que me abofeteo y me dijo "deja de joder llok´alla" cuando le arranque su nívea cola de algodón por querer tan sólo una palabra de aliento y de cariño.
Pero este es un conejo que ha luchado contra todo tipo de avatares y penosos trajines. Yo lo sé, por que he chupado con él. Muchos años después, me lo encontré en el “Arlos” una cantina Miraflorina donde se reunían todos los hijos del ayer y el olvido. Estaba sentado allá, justo enfrente de mi, con sus orejas que esta vez hacían de capucha; arrancándose los boleros y zambas más tristes que imaginarse puedan. Fue ahí donde contó su sin fin de desventuras y tragedias; todas ellas fruto de la ingratitud, la desidia estatal y el olvido del mundo.
Cuando nuestras emociones estaban ya bien lubricadas con el liquido elemental (singani); le pedimos que se arranque unos clásicos y no se hizo de rogar: tres por treeeeeeees y todos los yucas cantábamos al son, la tabla de multiplicar y así hasta que el alcohol nos traiciono refrescándonos la memoria. Y vine a sentir otra vez la afrenta del bofetón de esa lejana tarde de junio de 1983. Inútil es decir que la gresca resultó siendo dantesca, una reyerta que fue todo un carnaval: un enano mordiéndome la rodilla, el oso Yogui ahorcándome, Pluto dándome unos cortos en la panza y el maldito conejo ufanándose de la temeridad de su cuerpo de seguridad, queriendo partirme la guitarra en la cabeza.
Pero como La Paz es La Paz, al rato estábamos compartiendo anticuchos y silpanchos en “Las Velas” como si nada hubiese pasado. Incluso uno de los enanos que hoy está preso por robo a Sábados Populares es mi amigo hasta la actualidad…
Y entre copa y copa me ha contado que el Conejo R aspira a ser el futuro y flamante ministro de la niñez!!

¡Que han dicho!
Salud.

miércoles, abril 09, 2008

Bin Laden el exterminador


No sabría decir si es creativo o muy chabacano. Pero lo más probable es que el que se ha inventado este plaguicida no los quería mucho a los amigos gringos; o por lo menos tiene algunas ideas que deben ser muy valederas para que sea así de contundente.
Ahora que si el problema del mundo fueran las pulgas, chinches y tucuimas, pues... podriamos derribar una torre de termitas que en las penumbras de sus ófricos despachos, sueñan acabar con la humanidad y la insecticidad para apoderarse de la madera mundial y de esta manera ser los amos y señores de la tierra.
Bin laden lo impedirá...