martes, enero 27, 2009

Tiempos de Justicia Comunitaria y nueva Constitución


“La justicia comunitaria es un vínculo de lo que se denomina el Sistema Jurídico Indígena Originario Campesino. En Bolivia ha existido un sistema normativo de carácter cultural jurídico que se ha ido manteniendo en la vida social que han tenido las comunidades indígenas y originarias en el país”, así explica la conceptualización de justicia comunitaria el experto Julio Mallea.



Mallea, docente y actual Decano de la Carrera de Derecho de la Facultad de Derechos y Ciencias Políticas de la Universidad Mayor de Santa Andrés (UMSA) detalla que el término exacto para calificar a la justicia comunitaria es el Sistema Jurídico Indígena Originario, que está compuesto de diferentes elementos, como normas que han sido transmitidas de generación en generación.


“Están también, por otro lado, las autoridades jurisdiccionales que administran justicia. Existe un procedimiento de aplicación de la norma y ahí sí se podría denominar justicia comunitaria, al procedimiento. Y también existen sanciones y otros tipos de elementos complementarios como simbología, ritos de carácter religioso, mitos. Por ello, es un sistema jurídico y el procedimiento propiamente dicho viene a ser la justicia comunitaria”, puntualiza.


De acuerdo con el especialista, las normas son de carácter oral, no como las normas escritas, de trato social. En el derecho indígena, afirma, las normas son holísticas, donde se fusionan un poco de todo, es decir, de derecho social, trato social, religiosidad o morales.


“No están catalogadas en normas penales, civiles o agrarias, simplemente son transmitidas de generación en generación”, resalta.


Asimismo, explica que tales normas son aplicadas mediante órganos jurisdiccionales establecidos, a través de las autoridades originarias, aunque, sostiene que entre una y otra comunidad pueden existir variación entre los nombres de las principales autoridades.


“Acá tenemos a los Jilacatas, los Mallkus, los Apu Mallkus, los Jullancus, las Mama T’hallas. Existe una categorización. Hay autoridades que solucionan conflictos desde los más pequeños hasta los más complejos (los jacha jucha y los jiska jucha) de manera que las autoridades son según el tipo de delito. Ahora en el proceso comunitario interviene toda la comunidad, pero, depende mucho del tipo de conducta que van a juzgar para que sean tales o cuales autoridades”, manifiesta.

Este artículo, me ha dado una idea:

-Hemos intentado mostrar documentales de simulacros que se han hecho en Francia, Candá, Japón, y después de tanto desastre hay que mejorar para que nadie muera en el intento. Pero bueno, ahora que veo el simulacro nos ha salido no más bien real.


miércoles, enero 14, 2009

SIN TETAS NO HAY COCHABAMBA


Ramón Rocha Monroy decía que sería bueno hacer un letrero cerca del aeropuerto de Cochabamba que diga: “Bienvenidos a Cochabamba, no somos como dicen” y bueno… quién soy yo para desmentirlo, pero a mí se me hace que nosotros los fuereños hemos construido esos mitos cochabambinos que luego nuestros amigos Cochalas han llevado hasta extremos inimaginables como los platos de sus piques.

Pero si usted joven, señorita, caballero, cholita, en un sinfín de ocasiones se ha visto abrumado ante la innegable evidencia de que la cirugía plástica que le robustezca su autoestima con la mágica intervención de la silicona y otros artilugios, rebasan en varios ceros lo que sus modestos ingresos le permitirían alcanzar o sólo soñar. Si cree que sus caros anhelos de ser la o el sex simbol de su fraternidad, cofradía, logia, comunidad, ayllu, o grupo del facebook son imposibles de alcanzar. Si alguna vez le han dicho que una pared bien hecha tiene más tetas que usted; no se aflija más!! Pare de sufrir, no llore más ni se esconda en boliches de Miraflores o de La Pérez, quite esos calcetines de su sostén y enfile con paso esperanzado y orgulloso su esmirriada humanidad a la terminal de buses o al aeropuerto para largarse a Cochabamba. ¿Para qué ir a esos desolados parajes vallunos? Vea este anuncio verídico y convénzase de una vez , la solución a sus problemas se encuentran en un boliche cochabamabino que se llama “La Boom” y por la módica suma de 15 Bs que le da derecho a un vaso de Ron, puede sentarse a esperar los fabulosos sorteos semanales para acceder al paraíso.

Seguramente la discusión sobre la envidia y las extravagancias cochabambinas entre el Señor HCF Mancila y el Ramón podría no haber terminado nunca, o podría haber terminado en lo que decía Augusto Cespedes: “el problema de Cochabamba es que limita con Bolivia por todas partes” en fin… yo me quedo con la columna “Critica de la sazón pura” y con la idea de que todos los caminos conducen a Cochabamba, el paraíso al que hay que volver, con tetas o sin ellas.

P.D. De último momento. Los organizadores me han pedido que recalque que la final es en comadres y que el segundo lugar es una lipo y el tercero una rinoplastía