domingo, junio 07, 2009

Necesidades

Estaba pensando en las necesidades básicas, una de ellas la poesía. Necesidades básicas sobre todo durante los inviernos, durante los domingos de los inviernos, durante las tardes de los domingos de los inviernos; a esa hora y esos minutos de no haber nada ni nadie; cuando la luz gota a gota se cae, sólo el viento habla y hay que saber estar más muerto que medio vivo, sólo hay una compañia, sólo hay un camino, sólo hay una mirada y un nombre... todas ellas te pertenecen.


La historia del amor ha muerto
en cuanto ha vivido la historia
del amor que me causas tu

1
Ahora, las formas crepusculares de tu cuerpo no ocultan las cosas que hicimos de niños;
Acércate a mí esta noche
-mi ventana está abierta, y sin acordarte del sólo nombre que tienes
Aparécete;
Yo no quisiera que se detenga el tiempo, pero quisiera conocerme más allá del aire,
Y palparte cuando no existas, al mirar a través de tus espaldas la mucha pena que la vida tenga por ti.
2
He caminado mucho tiempo sin ti
Y perdóname el que no hayan sido vistas tus cenizas en mi camino;
Ahora tu forma se despide de mí,
Como una peligrosa forma
Al adiós del espíritu de la noche que está en mí y aquí,
Y que ya no lo contemplo porque
Tu contemplación me ofusca.
3
Yo te suplico y te pido que me ampares; hazlo y no te olvides que estoy solo, aquí.
Mírame yo abro una puerta a tu mirada para entrar y escuchar a los desaparecidos
En mis sueños y en tus pasos, y para adormecer mis sentimientos con tu respiración durante la obscuridad
En tus brazos remotos que se hunden sufridamente a manera de mirar el mar.
4
¡vamos mal con la muerte , adorado ser¡
Con una tristeza muy grande mis dientes pronuncian tu nombre.
Cuando la escritura falla por la frialdad de mi brazo,
Una de cuyas venas se ha muerto feliz en un mundo eterno contigo
-y por eso descenderá sobre mi alma la gracia de tu contemplación,
Con el alimento de unos ojos fijos en mí y que no me devorarán.
(yo comía, y pensaba en la costumbre de los niños,
Los cuales saben que la calavera tiene miedo de comer
Por el hundimiento de los dientes;
Y pensaba en la infancia, en la sempiterna blancura de los dientes,
En alguien que te indujese a comerte en la muerte tu sonrisa y la amplitud de tu frente)

Carta de Amor

Jaime Saenz.

2 comentarios:

Zalator dijo...

Las mejores cartas de amor son aquellas que no se escriben, estimado Perro, pues imagino que sería una carta larguísima, y diría tanto y diría nada. Las palabras contaminan el verdadero sentido del amor, es mejor cerrar los ojos y respirar y sentir en alguna parte de nuestro ser ese "no se qué"... Aunque Saénz si que se aproxima mucho a una carta legítima de amor...

Saludos Don Perro

Como verá, he sentado cabeza, estoy madurando. :) Perdone todas las cosas tontas que le escribí. (era envidia)

Perro con Rabia dijo...

Es verdad, una carta como la que tal vez yo quisiera escribir sería inutilmente larga y mejor se resumiría con un silencio o una mirada. Mientras, no queda más que desesperarse y tratar de decir, como los ahogados cuando gritan.
Saludos:
P.D, realmente a veces hasta dudo que usted sea el mismo de hace unos meses... si se siente bien siga así, la sinceridad con pica no es un defecto, decir la verdad está siempre bien.