Pispusland
En el País del Pis y la Pus, todos meamos en la calle, meamos en las esquinas, en la oscuridad o en la luz, de día o de noche, después de los doce años meamos más en la noche que en el día y cuando estamos borrachos, lo hacemos en pleno centro del país del pis y la pus, a vista y paciencia de las pispuseñas, que ya cansadas de vernos sacudirnos al ritmo de los himnos pispusientos, se han plegado a pispusear el país, iluminando con sus traseros pudores las oscuras calles del país del pis y la pus, sobre todo después de las festividades religiosas, mediante las cuales se consigue la sabia bebida que procura el suficiente pis para que nunca falte ni pus ni pis. Alguna vez, por los oscuros designios y presiones a la que nos vemos sometidos en el antiguo pis del país o al revés. Estamos obligados a usar baños y algunas otras cosas curiosas. Sin embargo con un poco de astucia y creatividad nos hemos dado modos para que se averíen los endemoniados artilugios que se llevan el pis y las otras c...