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Cambios...

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He empezado a escribir este blog en octubre del 2006 motivado por varias razones, una de ellas la muerte de mi padre ocurrida en diciembre de 1986. Otra razón fue el simple deseo de compartir artículos viejos de prensa. Estos dos hechos están fortuitamente relacionados entre sí. A veces tenemos que ajustar cuentas con el pasado; con nuestros monstruos interiores; con los egos distímicos y los acomplejados muros del super yo para intentar vivir sin tanto desespero y con melancolías relativamente llevaderas. Otros le llaman puro afán de exhibicionismo, egocentrismo y otros “Ismos” que conjugan bien con ese “nomeimportISMO” que trato de cultivar en cuanto a lo que escribo en mi blog, que es el único lugar propio que tengo. Los hechos: un día de septiembre del año 2006, desempleado, con el bolsillo apolillado y miles de penas agujereándome el alma, o podría ser con el bolsillo agujereado y con miles de penas apolillándose en el alma, tomé los últimos cinco bolivianos del mes y me ...

Un país de mentiritas

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La escuela, debe ser de las peores desgracias que le toca a uno vivir a lo largo de la historia de su humanidad, porque es en la escuela, y en realidad, en todo el sistema educativo donde se uniformizan los pensamientos y se alcanza la anhelada conformidad que hace juego con el orden, la paz y el progreso que toda sociedad “civilizada” se jacta de tener. Hace ya mucho tiempo, antes de que el empuje del viento andino –céntrico- traiga el bendito “proceso de cambio” a nuestras puertas y mucho antes de que algunos –insignificantes- avances en los campos educativos de la sociedad Boliviana nos hayan mostrado, más por la fuerza mediática que por una reforma educativa, que vivimos en un país de mentiritas, ya se hablaban y se practicaban cuestiones tales como el racismo, la homofobia, el machismo, la inequidad, la xenofobia, la corrupción y otras tantas perlas en las que se encuentra enterrada la sociedad boliviana. Hasta aquí ninguna novedad. Veamos algunas cosas a las que suele enfrent...

Otro crimen quedará...

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Entre la cárcel y la hemeroteca municipal, la gente parece la misma de siempre, los mismos estudiantes del colegio israelita a punto de hacerse atropellar por los minibuses que huyen del prado. Los mismos evangelistas de la sociedad bíblica captando almas al azar. La misma puerta destrozada del Sauna. La misma tienda y las mismas arrugas en la cara de la tendera de la calle Otero de La Vega.  Las mismas estampitas de primera comunión decolorándose en el estante de esa imprenta que tiene una maquina que todo el día silva y silva. Las mismas misteriosas botellas de pisco en esa importadora de repuestos de autos. Todo es por nada. Me repito compulsivamente. Todo es por nada. Ni los ojos de los viejos drogadictos que pululan por la plaza de San Pedro. Todo es por nada. Nada de nada. -¿investigador? ¡donde esta su credencial! ¿investigador de donde? -estoy escribiendo un libro sobre pandillas. -¿para quién pues? -¿Pa la sociedad pues oficial? -¿y con quién vas a hablar? -con el que ayer ha ...

El fanático

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La vista de la ciudad desde la altura de Pampahasi siempre es triste, no tanto porque desde allí nunca se podrá mirar el Illimani y sentir esperanza por los que vendrán y ternura por los que ya casi se van, sino porque en el horizonte, en la ladera que sube hasta El Alto, se encuentra omnipresente eso que los viejos paceños llamaban “la cuesta que un día todos vamos a subir”: el camino al Cementerio General de La Paz. Las luces se encienden de una en una a eso de las seis, cuando el sol se va al mar allá en el Pacífico y cuando ya todo es oscuridad y las montañas que nos protegen desaparecen de todas las visiones desnudando las debilidades de nuestro espíritu. Entonces, cada luz nos recuerda un día y cada día una persona, y cada persona nos suspende el aire, nos cristaliza los ojos, nos anuda la garganta, silencia las risas, asesina las intenciones de las palabras: a veces su recuerdo nos hace llorar. Es entonces cuando quedamos solos con el viento helado de la noche y la lagrima c...

Calanchas del Extrasolterazo, Borracho estaba pero me acuerdo, Perros con laberintitis

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Más por suerte que por curiosidad, indagando, buscando y webeando en la web, me encontré un programa que pensé yo, solamente servía para saber la cantidad de visitas que recibía mi blog. Lo bueno, es que también figuran los países desde donde provenían las visitas. Hasta ahí, todo bien, pero husmeando un poco más en el GEOUSER y aplacando un poco mi analfabetismo cibernético, pude constatar completamente maravillado, que no sólo se puede saber desde que países visitan el blog; también se puede saber desde que ciudad, en que hora y fecha exacta. Ya después con la práctica y después de azarosos urgueteos en todos los enlaces, caí en cuenta que en realidad soy un idiota (bondades de la tecnología), ya que de una sola vez, con un sólo click mágico, con un click de fantasía, puedo saber: Home Visitors Url Friend Sites Engines Keywords Country Language Operating System Browser Display ¿Qué más se le puede pedir a la vida? Yo creo que aparte de unos puchos “Lucky Strike”, un ...

El Viajar...

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El viajar tiene sentido, entendimiento y razón. Cuando uno es niño, suele tener aficiones fantásticas, como ver los mapamundis horas de horas, que seguramente no son más que minutos, pero que son suficientes para dejarse las piernas y los brazos adormecidos. Y esa afición conjuga bien con los libros: El tesoro del saber, Preguntas y respuestas para niños curiosos y Las 7 maravillas del mundo. Y en ese entonces el mundo suele tener sus confines en las ventanas de la escuela. A medida que se va creciendo, uno deja el mapamundi por la televisión, deja "El tesoro del saber" por las 300 confesiones sexuales de Renata Pisú y la ventana del colegio es simplemente el confín de los deseos. Entonces, mirando el mapamundi y el almanaque Mundial, uno se da cuenta que el PIB de su país es equivalente al de una cadena de supermercados de un país del "primer mundo" y que los ingresos per capita de cada habitante de su minúsculo e insignificante país, le abre inmensas aspiracione...

Manifiesto del sin quibo

La vida tal vez debería llamarse otra cosa. Tal vez con otro nombre dejaría de oscilar entre el tiempo y las circunstancias. Los hijos somos hijos del tiempo, parientes lejanos de Dios, engendros de la tierra (como la papa) y ocasionales inquilinos de la luna. ¿Pero qué nombre ponerle a la vida sinos?   Vida nos remite sin remedio alguno a vivir, término el cual nos hace levantar de la cama cada día a fin de evitar la muerte, ya sea esta por: asfixia, envenenamiento, aburrimiento, colisión múltiple, infarto del miocardio, hemorragia intestinal masiva por órgano fosforado o proyectil de alto poder destructivo; y si gozamos de peor suerte por ataque alevoso de pitbull o mosaico malamente enjabonado. Lacán decía sabiamente (en un francés muy fluido) que el goce no era otra cosa que el cumplimiento de una satisfacción que no conlleva bienestar. Es decir que la vida es gozar; tal como la salsa. Nadie goza de la vida, sin embargo todos temen –tememos- morir. Todos gozan del gozo y para...