El Tecnócrata

Un loco ha volado en mil pedazos un hotel céntrico de la ciudad. De puro milagro han muerto sólo cinco personas. Podían haber sido más, eso dice la policía. No era muy grande el hotel, tal vez por eso sólo han gastado esos cincuenta kilos de dinamita. El tipo parece ser un desequilibrado, ante las cámaras de los noticieros, balbucea un español tan precario que no se le entiende nada. Lo que todo el mundo entendió es que el tipo no sabe las razones exactas para que haga semejante cosa; la poli dice que es un aficionado a hacer explotar bombazos por todas las ciudades que pasa. Aparte de los muertos, ha herido el orgullo nacional diciendo que la ciudad es un muladar –un verdadero chiquero es lo que dijo- que no merecía consideración. Según él, hubiese deseado más dinamita para volarnos a todos, pero la que tenía la utilizó para volar ese hotel donde estuvo alojado con una mujer de cabello alborotado y cara de loca. Ambos están en cana ahora purgando sus culpas y ojalá no los vayan a solt...