martes, julio 21, 2009

Días de humo.

Ahora que ando ordenando las vejeces y juntando “papeles de ogaño” para hacer la gran fogata del pasado, me he encontrado con una olvidada pero conocida caja de botas Catarpillar, que como la caja de pandora, contenían el recuerdo de todos los males que nos han azotado el corazón hace 6 años y más. He encontrado una infinidad de cartas, cartitas, legajos, tarjetas, tarjetitas, cuentos, cuentitos y una cantidad impresionante de fotos, colillas de cigarrillos, restos de toda clase de yerbitas y publicidad de la época anunciando conciertos, obras de teatro y fiestas rave de Ultra Flecha.
Yo que ni me acordaba que estaba enamorado de una tal Geraldine a la que le he escrito una carta tan amargadamente resentida por el simple hecho de que no quería estar conmigo que soy capaz de buscarla para pedirle disculpas, pero si ni yo me acuerdo bien de ella sabrá Dios si ella se acordará de mi. Yo que tampoco me acordaba que el Equinoccio era en la Plaza Abaroa y un buen día se desplomó, pulverizando la pobre guitarra del “Brillo Villeras” que según él le había costado no sé cuanta plata y hasta la última gota de humildad que tenía en su corazón hasta ese entonces…
La Úrsula invita: Fiesta Rave en la calle Ecuador y Rosendo Gutiérrez. Ese día mi amigo Franz se ha puesto una pollera plateada y era la chola rave con barba. Años después he utilizado esa noche para escribir un cuento de la chola Rave de Pampahasi.
Ni me acordaba que he escrito un poema para el ombligo de la Mabelle, una chica de mi curso que si que se merecía más que un poema; una ópera, una sinfonía, una oda, un allegretto, un canto gregoriano, un solo de didiridoo y hasta una ovación de pie; pero cómo es el destino ¿no?… y como decía mi buen amigo Jorge: se ha casado con alguien que no la merecía y por eso ha quedado tan maltratada y descuidada la pobre, le han dado cariño sin cariño, como si fuese ajeno… en fin, ahora en vez de un poema podríamos hacerle una carretilla para su ombligo, yaaaaaaaaaaaaa cómo si yo fuese que cosa ¿no? Era un chistecito.
Veo que en todas las fotos estoy borracho, eso no ha cambiado mucho. En todas las fotos estoy riendo como opa o haciendo alguna huevada, eso tampoco. Todas las fotos donde aparezco no son mías, son regalos, odio las fotos, excepto esa en la que le Jorge esta a mi lado fumando como siempre –girando de placer- y la Claudia esta menos flaca que ahora. Era el último día de clases del 2001 y el Jorge estaba feliz por haber pasado una materia mega difícil. Esa misma noche nos hemos ido a festejar a un boliche en Sopocachi (creo que había un boliche que se llamaba el bodegón o la bodega) y ahí empezó algo que aún tiene sus consecuencias. Me tropecé con el hermano de la Liliana y después con la Liliana en persona y envalentonado –léase ebrio- como estaba le he pedido su teléfono, dirección, email y otros anexos, lo que a su vez significó que después de algunos meses terminará odiándola por decirme cosas tales como: “eres muy especial, pero he conocido a alguien más especial” esa frase célebre que me ha llevado a pasear por los avernos todo el 2002. Ahora en honor a la verdad, eso tenía que haber ocurrido, porque lo bueno es que la Liliana me ha presentado a la Andrea, es decir a la Hada y sin la Hada la vida es una mierda, y sería peor seguramente si nunca la hubiese conocido y si alguien se atreve a decir que ¿de cómo sé? Pues fácil… ahora sería como el de las fotos pero más gordo y con alguna cajera del Banco Mercantil (donde también veo que he trabajado en una época bastante gris de mi vida) que ahora ya no sería cajera, sino tal vez mi ex esposa, o sea que huevo de pato.
Nunca he aprendido a soñar ni he conocido a nadie que sepa soñar tan bien como la Andrea, que se fascine por cosas tales como piedras redondas o de cualquier forma de piedra, por hojas de arboles con forma de corazón o que parezcan plumas de algún ave exótica, que tenga su propio laberinto cerca de su casa y tantas cosas más que sería preciso un libro para contar las maravillas de este ser “Cortazariano”. Que el (la) hada se haya ido, no significa que sus pasos en esta vida se hayan extinguido, que su eco no exista y que su sonrisa siga en todo horizonte.
Cerrando la caja suspiro y me encuentro con una enigmática frase escrita de mi puño y letra y con lápiz negro de carbón: “Aprender a ser feliz y olvidarme de esta cojuda…” Debería haberle puesto fecha o el nombre de la cojuda para acordarme de quién me he olvidado. Ni modo, ya para qué.
No me voy a enfermar de recuerdos. Más bien, voy a hacer anticuchos y voy a tirar a la brasa todo esto menos la foto del Jorge. Seguro va a haber una humareda de mierda, pero así y todo me voy a comer el corazón; y con el delicioso picor (licor) me voy a renovar como quién pide aire a grandes bocanadas, pensaré en transitar otro tiempo y llenar otras cajas que en un tiempo volveré a quemar y así en una santa espiral endemoniada, de una vez y para siempre.

…este lugar ya no es mi lugar, es nuestro lugar ¿Y que soy si ya no soy uno? Si sin vos ya no puedo ser ni hacer. Si sin vos ya no puedo estar ni dejar de estar.
Te propongo que nos comamos el corazón, así vas a saber que aunque me vaya yo siempre voy a volver. Nos comeremos el corazón los dos solitos, sin decir nada, sin que nadie nos vea. Si un día te cansas de tanta humareda, quieres respirar y te vas… yo te voy a esperar, con las manos en los bolsillos y el corazón en el fuego. Te voy a esperar.

(Fragmento del cuento “El Cortinero y La Anticuchera” Mayo 2004)

3 comentarios:

V? dijo...

Si yo soy fanática del dolor (y hasta me has hecho decir emo por decirme cosa tal, verdadera falta de respeto)tú eres un fanático de la memoria... y tu espalda carga demasiado y no quieres que alguien te la cure. (ni yo me acordaba del nombre Liliana...)
En fin... para aprender a ser feliz y olvidar a esa cojuda, que como dices no sabes ni quien es... tal vez tengas que curarte la espalda, es decir, dejar la adicción a la memoria... yo sé que es difícil dejar la adicción, sé cada vez que me invento problemas que atraviesan todo mi ser hasta el cosmos.
Es verdad que en cajas llenas no entra nada más, yo misma quiero una caja vacía, hueca, una caja agujero negro, que se trague las cosas que valen solamente en un momento de extasis. Me haces sentir bien a la vez que me haces recordar y eso se siente como una caja llena, creo que mejor te escribo... que gana de escribirte publicamente... algo va a pasar pronto.

Perro con Rabia dijo...

V? No se si me he olvidado de la que me tenia que olvidar porque no me acuerdo...de repente me sigo acordando?.
Mañana me voy a acordar de hoy y en unos años voy a recordar esto. Fabricamos los moentos como los queremos ¿eso dicen no?
Como se sienten las cajas llenas? como que quieren vomitar recuerdos y seguir comiendo?, no sé si soy un fanático de la memoría, creo que soy fanático de contar mis propios dramas, que es peor por que estar mirándose el ombligo y las patas todo el tiempo.
Que pasará... ojalá sean cosas buenas bontas y baratas.

:) buen viaje!

Alexis Argüello dijo...

Querido Oscar:

Hermano, me has recordado uno de mis amargos fetiches. Recordar con más de un sobre manila tantos souvenires que he acumulado para recordar lo hasta ahora andado.

No tendría el valor para quemar nada de lo qye resguardo en esos sobres, sueños frustrados, palabras de mi persona a otras personas y de otras personas a mi persona, fiestas que terminaron en farras, personas muertas vivas y vivas muertas en fotografías, etc. ¿Por qué no tengo el valor? Por que vivo no más en el pasado como todos, por que el futuro aún no existe y el presente ya pasó.

Prefiero tocar lo poco que me queda de sensibilidad entre estos papeles y envolturas porque aún no estoy listo para mandar tooodo a la mierda.

Me contaron que pronto te vas al sur, como nos contaste que tenías planeado. Por favor, avisa para hacerte una despedida que terminé haciendote cumplir la promesa de volver.

¡Un abrazo!