Días de humo.

Ahora que ando ordenando las vejeces y juntando “papeles de ogaño” para hacer la gran fogata del pasado, me he encontrado con una olvidada pero conocida caja de botas Catarpillar, que como la caja de pandora, contenían el recuerdo de todos los males que nos han azotado el corazón hace 6 años y más. He encontrado una infinidad de cartas, cartitas, legajos, tarjetas, tarjetitas, cuentos, cuentitos y una cantidad impresionante de fotos, colillas de cigarrillos, restos de toda clase de yerbitas y publicidad de la época anunciando conciertos, obras de teatro y fiestas rave de Ultra Flecha. Yo que ni me acordaba que estaba enamorado de una tal Geraldine a la que le he escrito una carta tan amargadamente resentida por el simple hecho de que no quería estar conmigo que soy capaz de buscarla para pedirle disculpas, pero si ni yo me acuerdo bien de ella sabrá Dios si ella se acordará de mi. Yo que tampoco me acordaba que el Equinoccio era en la Plaza Abaroa y un buen día se desplomó, pulverizan...