martes, febrero 24, 2009

Martes de Challa


Me han contado que en el sur de Potosí se Challa la memoria. Se Challa el recuerdo para que florezca y se perpetúe allá en el pasado. Me han contado que se habla con uno mismo y con el tiempo de la tierra, porque nuestras huellas son de la tierra. Podemos celebrar el olvido recordándolo. Podemos Challar la memoria para que aquellos que un día nos han querido y nos han recordado, florezcan en su olvido y germinen… como plantas no más, que ni el viento ni el tiempo perturba. Como frutos que no sean devorados por la angustia de las ausencias.


Me han contado que allá no hay ritos para Challar la memoria. Que cada palabra es el rito. Que basta con mirar al norte o al sur y evocar con la mirada un día de ayer en cualquier esquina para Challar la memoria. Que basta con quemarnos y esparcirnos a los cuatro vientos, para que el tiempo y la tierra se sientan satisfechos y nos permitan olvidar


Yo lo haría, Challaría esta memoria; la regaría y la rompería en mil pedazos y bailaría después sin ojos, oidos, brazos ni lluvia. Sin embargo, a pesar del olvido recuerdo que alguna vez dije: mis huellas son tuyas.
Ahora mi lengua, mis piernas y mis ojos ya no le pertenecen a esta memoria.
Así dicen por allá. Cómo será...?

2 comentarios:

Ciudad Ameba dijo...

Challar el olvido compadre, siempre.
Siempre.

Vania B. dijo...

Cómo será florecer en el olvido cuando a veces hasta el más mínimo sonido te trae recuerdos no? Mejor ch'allar algunas memorias para que se vuelvan olvidos.

Un abrazo, perruno.