jueves, enero 13, 2011

Qué lindo sería...


Qué lindo sería extraviar repentinamente nuestra memoria y encontrarla de casualidad después de muchos años en la grieta de nuestro viejo velador. Sería tan bonito desdoblarla asombrados y aunque esté un poco ajada y borrosa, mirarla de derecho y de revés; reconociéndola minuto por minuto, hora tras horas, día por día, año tras año.

Sabiendo que es nuestra memoria tal como la recordábamos.

Sería tan lindo saber que la hemos encontrado de forma meramente accidental, que recordaríamos haberla perdido un día frente al ventanal de una estación de buses, donde las gotas de la lluvia chocaban contra el cristal resbalando lentamente hasta el piso, tal como las lágrimas de nuestros ojos. Y recordaríamos que dentro de nosotros decíamos: “pobres nuestros ojos, pobres ojos que ven azorados como este corazón construido con sangre y sudor, se marcha sin voltear ni decir adiós”. Y nuestra memoria engordaría de tantos recuerdos tragados a fuerza de felicidad, que sentiría vergüenza de estar bamboleándose por el mundo con eternas ganas de vomitar recuerdos en cada esquina, en cada calle, en cada ventanal. Su angustia sería tanta, que huiría lenta –aunque loca- mente; y nosotros, quedaríamos como el dibujo de un niño triste.

El dolor nos pulirá las pupilas, se comerá nuestra venas, paralizará nuestras piernas y nos deformara los oídos… y quizá cuando la lengua agonice, ya nada tendrá sentido.

La sal en la herida; todo se coagula y se evapora, el recuerdo se transmuta, la memoria se suicida desde lo alto de un reloj, para renacer luego en las fechas impresas en los boletos del teatro, en los letreros de los cafés que lucen letreros descoloridos y añejos. Renacen en las canciones que uno escucha casualmente al volver a casa mientras miras la ciudad a través de la ventana del coche. Llegas a casa, respiras, esperas, bostezas, te quitas los zapatos, sacas un libro de hadas y lobos feroces, enciendes la lámpara, buscas tus gafas, abres el viejo velador y ahí está: viejita, arrugada; ahí está!! ahora es un recuerdo y nada más.

1 comentario:

laletralate dijo...

Qué lindo sería...
Gracias por este post, me encantó, especialmente esa frase que dice que el dolor nos pulirá las pupilas, en mi caso a punto de cataratas lacrimales.
Un abrazo,
Ana Rosa