miércoles, septiembre 23, 2009

Lo que falta

Aunque siempre sé que falta lo que falta, camino sin falta. Miro sin mirar, hablo sin hablar y pienso sin pensar.
Digamos que a ratos soy un nudo. una hoja pisoteada o el limbo de los indecisos.
De repente sólo es el sol quema.
Sin motivo quema... y yo me pregunto por la vida de cualquier transeunte que tenga cara de desesperación, por cualquier niño que se ande rascando los bolsillos y rogando a cualquiera que pase por ahi y que le deje volver a su casa por 20 centavos.
Yo callo. Me gusta decir que las ratas me han comido la lengua. Porque tenían hambre y envidia de todas las cosas que podía haber dicho en estas circunstancias o en las otras... yo callo, me gusta pensar que mi lengua es esclava del hambre.
Siempre sé lo que me falta y camino sin falta.
Y mientras ando por ahí, las hojas vuelan en pequeñisimos torbellinos que nacen de las oscuras comisuras de los altos edificios de la Avenida Arce. Y esos inofensivas tormentas arrastran mariposas muertas de todos los colores, lo cual me confirma la crueldad de la primavera y de la espera.
Sin embargo yo no espero... no vivo aún.
No me canso de no esperar. Me canso de seguir ausente. De ser un color muerto arrastrado por el viento.
Me pregunto.
Por la almohada en forma de corazón en el cuarto vacío de mi hermana.
Por elhombre convulsionando en la puerta de un tambo.
Por la agonía de mi perro
Un pandillero que purga su condena en la sombra del patio de la carcel.
Yo mirando por la ventana.
sin nada que preguntar

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