El Conejo Rabioso
Nota: cualquier semejanza con hechos o personajes de la vida real es de mentiritas. Cuando el mito se rompe y nos acerca al hombre, al pobre hombre que se encuentra a merced de la inflación, del desengaño, el hambre, la traición y la locura, es entonces cuando me acuerdo de mi héroe de la infancia. Aquel que me enseño a multiplicar con esos gangosos alaridos y su guitarra de venesta desafinada, y que bien que mal se ganaba honradamente la zanahoria domingo tras domingo en ese infierno infantil llamado "La Ikakota". A diferencia de lo que mis contemporáneos piensan, el conejo R no era un pusilánime payaso fracasado que vivía a la sombra de Bombolito y Ciruelito, amen del abuelito Tino y el capitán Futuro… era un hombre de castilla y ojos rojos de cuy (algunos sospechan que se fumaba) y dígase lo que se diga, era un hombre con carácter... lo sé yo que me abofeteo y me dijo "deja de joder llok´alla" cuando le arranque su nívea cola de algodón por querer tan sólo una pa...