Entradas

In Extremis

Imagen
Si el amor -antes que la muerte- te sorprende en cualquier esquina de la ciudad de Montevideo; si caminando por la Ciudad Vieja en tu afán de llegar al mercado del puerto para comprar unas merluzas, eres sorprendido por una tormenta bíblica y si en tu natural deseo de conseguir cobijo te arrimas al zaguan de un edificio medio vestusto y ahí invaden tus sentidos algunos sensuales aromas que te recuerdan antiguas noches de pletórica alegría y tu vista es saturada por un angel de traje azul, dimensiones perfectas y cabello metafisicamente sedoso que al igual que tu, se proteje de la tormenta fumando despreocupadamente un cigarrillo Lucky Strike, puedes hacer tiempo mientras amaina el temporal contándole de donde vienes y a donde vas, aunque eso no sea más que una idea o algo que ni tu sepas. Le puedes contar que allá, de la ciudad de donde provienes, la lluvia es un fenómeno tan escaso y curioso que debe ser tal vez la segunda o tercera ocasión que ves y sientes la lluvia. Probablemente...

Montevideo o La plata no vale nada...

No voy a contar de mis tristes peripecias atravesando la Argentina y de como casi pierdo el bus por no poner en hora mi reloj al cruzar la frontera o como todo el mundo piensa que soy mexicano hasta que digo yaaaaaaaaaaa y entonces se desubican mas todavia, no; hoy voy a hablar de Uruguay, un País que quise conocer desde mi tierna infancia, por contados heroes futbolisticos de otrora como Franccescoli, el Chino Recoba y un par de lejanos recuerdos paceños más ligados a Uruguayas de paso a un "congreso de psicología" que hoy deben vivir con sus wawas poblando este pequeño y hermoso país que me acoge hoy noche, en la ciudad de Montevideo.  Vamos a empezar por que a uno siempre le choca salir del país e irse a australes latitudes para meditar sobre la incertidumbre del destino. Resulta que a ratos todo lo que uno creía ya no es, que el lugar que detestaba ya, por cansancio y una larga lista de etcéteras se convierte en un paraíso comercial. Por eso he decidido que al regresar vo...

Penas de Buenos Aires.

Mario Quintana cuenta que durante la dictadura de Videla estuvo detenido en un cuartel militar. Cuenta que por las noches los gritos le atravesaban el alma, que mirar el agua que salia de un grifo oxidado en las manyanas, era un prodigio de vida, un espectaculo que le decia que seguia vivo a pesar de todo. En las noches, los guardias, escogian al que debian torturar. Los presos escuchaban la puerta de alguna celda abrirse y despues los gritos de dolor y los insultos... Una noche los guardias dijeron: "Vamos a darle al viejo" y Mario penso, "como le pueden hacer eso a un pobre anciano" Despues escucho que abrian su celda. Meses despues, estaba montado en un avion con destino a Suecia como exiliado. Mario tiene 90 anyos y cuenta historias fantasticas de la dictadura, de cuando conocio al che, de sus mil exilios comunistas, de cuando farreo una noche entera con augusto Cespedes y Carlos montenegro y de por que Peron queria desaparecerlo de la Argentina. Se acuerda de ...

Días de humo.

Imagen
Ahora que ando ordenando las vejeces y juntando “papeles de ogaño” para hacer la gran fogata del pasado, me he encontrado con una olvidada pero conocida caja de botas Catarpillar, que como la caja de pandora, contenían el recuerdo de todos los males que nos han azotado el corazón hace 6 años y más. He encontrado una infinidad de cartas, cartitas, legajos, tarjetas, tarjetitas, cuentos, cuentitos y una cantidad impresionante de fotos, colillas de cigarrillos, restos de toda clase de yerbitas y publicidad de la época anunciando conciertos, obras de teatro y fiestas rave de Ultra Flecha. Yo que ni me acordaba que estaba enamorado de una tal Geraldine a la que le he escrito una carta tan amargadamente resentida por el simple hecho de que no quería estar conmigo que soy capaz de buscarla para pedirle disculpas, pero si ni yo me acuerdo bien de ella sabrá Dios si ella se acordará de mi. Yo que tampoco me acordaba que el Equinoccio era en la Plaza Abaroa y un buen día se desplomó, pulverizan...

Caminar

Imagen
Caminar por caminar, vivir por vivir, a ratos así no más es. Estaba caminando, pensando que regalarle a esta ciudad, ya que es el bicentenario y ahora es obligatorio ser un paceñista recalcitrante. Esto se veia venir, primero con el paceñometro y luego con los miles de Spots que explotan los estereotipos del paceñismo hast la última gota. Entonces vemos cholitas orgullosas, baritas amabílisimos y sonrientes, sacrificados clasemedieros bailando en plazas y parques, chutas, pepinos, pajpakos y una larga lista de etceteras y como no, el Illimani. Mal haría yo, que siendo como soy –un borrachazo- diga que estás fiestas son una mamada creada para chupar a diestra y siniestra y que la tal revolución juliana tiene tantos “peros” históricos que no se sabe bien si hay que festejarla o no y que el tal Pedro Murillo, igual que cualquier mortal se ha meado, negando la naturaleza de sus actos y aparte de cantar como un pajarito para delatarlos a los otros que le dan sus nombres a ciertas calles de ...

Ni idea

Viento de otoño e indiferencia en las calles de La Paz de las cuales me despido. Mis muertos me van a extrañar. Los fantasmas del que una vez fuí se me acercan para mostrarme su alegría. Yo contemplo una antigua mirada, no ha cambiado mucho, no ha cambiado nada. Su cabello sigue tan hermoso y largo como siempre; Reimos, no sabemos de que hablar. Fuma como siempre, sin pena, sin felicidad. Todavía no sabe amar, eso dice ella. Yo tampoco, pienso. Lástima que me vaya, tal vez, sólo tal vez le prendería fuego otra vez a toda mi memoria por ese instante en el que me tomas de la mano y me has dicho que una vez me has amado. Pero me tengo que ir a conocer el mar. Tengo que ver si me puedo perder para siempre. Además ya nada tiene sentido...vos no tienes idea, ni de la vida y del amor. Yo tampoco. Kevin Johansen - Ni Idea Siempre llama y siempre pide Siempre grita y siempre exige Su actitud no existe Y a cambio no da nada, a cambio no da nada No tiene ni idea, no tiene ni idea No tiene ni idea...

Un grito

Es cuestión de hacerte desaparecer. Hacer de cuenta que tus ojos son cristal barato y lanzarlos por la ventana. Solamente cuestión de hacerte desaparecer. Unir todos tus aromas y atarlos al humo del basural en el que me quemo. Es cuestión de usar el ingenio y ser frenético; Es simple matemática: más años, menos cosas por las que dividir lo que queda de común en multiplicar, es decir, cero. Nada. Es cuestión de contratar sabios viajeros que me den yerbas peregrinas y con ellas se me vaya tu voz o aunque sea el peso de tu ausencia. Siquiera las ganas de gritar o de hacerte desaperecer ¿pero y si olvido? Olvidaré que tus ojos son de roca, que vivo entre cuatro paredes y mi ventana esta hecha de lapiz rojo, que las cenizas están frías y que siempre he sido un perfecto imbecil para las matemáticas. Olvidaré que los viajeros son mudos y que tengo la espalda rota. Entonces para que pedirte que desaparezcas. Sería peor después porque ya tendría que olvidarme de buscarte como un loco. Aún asi e...