domingo, noviembre 13, 2011

Cada Fracaso... (El adios de elperrorabioso)

En cada fracaso cambiamos de camino.
Para llegar a lo que eres, debes hacerlo por donde no eres.
La mayor felicidad, es llegar a ser lo que uno es.

En toda enfermedad hay: Prohibición de ser lo que eres.
Falta de consciencia de lo que se es.
Falta de belleza. Al perder la belleza se enferma.
El único lenguaje que aumenta el nivel de conciencia es el lenguaje del arte y de la poesía.

A. Jodorowsky.


Alternadamente y para que quede memoria de las resurrecciones de las que somos testigos, voy a escribir mi diario y ojala que no sea visto como un acto de exhibicionismo ni onanismo mental.

Bruno.

Noviembre 4/2011

He decidido escribir por las noches, aunque a veces llego del trabajo con ganas de ver las noticias y luego dormir profundamente. Lo hago porque en los embotellamientos, se me ocurren ideas fantásticas y me gustaría que todos escuchen y opinen lo que pienso, aunque inmediatamente me asalta la idea de que… este es el pensamiento más egocéntrico que debe haber en el mundo y este razonamiento me angustia un poco, porque me da la impresión de que aceptar mis defectos, puede ser visto en el sentido de que yo trato de manipular a los débiles mentales con una supuesta honestidad que nunca he profesado y esto me recuerda un libro que he leído de un tipo que me parecía en principio un gran pajpako, aunque después, rendido a las evidencias, sólo he podido aceptar que este Jodorowski tiene más razón que muchos psicoanalistas que conozco y que se han vendido al diablo por la fama del conocimiento.

Después, me he puesto a pensar que he abandonado al espíritu, a mi espíritu y lo hice por las razones más innobles del mundo, vale decir, el alcohol, las drogas y las mujeres. Este triste pensamiento, me ha prevenido de que decir esto en voz alta seguramente decretaría mi persecución por parte de los grupos feministas, ya que creerían que he dicho que las mujeres son innobles, y luego me sentarían en una silla, bajarían un foco de 200 wats y -con un garrote en la mano- me preguntarían: ¿Qué a vos no te ha parido una mujer? Y yo diría que sí, que claro, que mi madre es la mamá más linda del mundo y sus alrededores, pero este pensamiento me hace pensar en los malditos psicoanalistas y sacudiendo la cabeza… volvería al pensamiento que he estado evitando.

Ayer he hablado con una exnovia, y no es cualquier exnovia, es la EXnovia. Es ese monstruo que duerme en un cajón de zapatos y que cualquier rato sale del tiempo y del espacio para hacerse carne y arañarte la cara, dejándote flecos de piel colgando en el cuello en menos de un segundo.

¿Cómo lo hace? Yo no sé.

Y todo este pensamiento es porque ayer la vi después de un año, casi de pura casualidad y me saludo como si nada, como si jamás hubiéramos estado juntos esos tres largos años… no se acordó que dejamos de hablar porque yo sentía muchos celos de su nuevo novio al cual deseaba ver muerto… aunque a veces también le agradecía que haya aparecido para justificar mi dea de que ella nunca me quiso.

Después de un preámbulo, le dije que estoy enfermo, que he perdido mi espiritualidad y le dije toda esa sarta de pavadas para manipularla, si, lo acepto, pero también es cierto que ni bien le dije que estaba enfermo, me enfermé y recién después de decir que he perdido mi espiritualidad me di cuenta de que era verdad… ahora soy un amante del dinero y las noches y las mujerzuelas y ese gran idealista admirador del che y la trova cubana, ahora está enterrado en miles de fotos de la juventud. A veces me doy asco.

Yo sólo quería que ella sienta lástima por mí y que me consuele… conociéndola como la conozco, ella le da suprema importancia a las emociones, al nivel espiritual de contacto con la naturaleza y los seres alados del universo y que se yo... en el fondo, sólo quería que diga: Caramba, el Bruno ha cambiado, ya no es ese pelotudo que (aún siendo socialista y hasta un poco indigenista) me hablaba de comida y sexo día y noche. Pero estoy enfermo y no sé si sería igual si mi abuelita estuviera viva, pero sí es seguro de que luego, siendo honesto a fondo (a causa de mi enfermedad) me he puesto a pensar de que la única razón para manipularla y que ella piense que he cambiado, ni siquiera es porque tal vez, remotamente aún sienta algo por ella, sino porque soy un perfecto hijo de puta, ya que el fondo quise aprovechar este acercamiento para llevármela a la cama otra vez y ni siquiera sé bien para qué. Tal vez, simplemente soy un animal. Ella me dijo que quería ser mi amiga, e incluso que quería ser mi mejor amiga… lo que en el fondo me hizo pensar de que ella ya no me quería ni un poquito y mi ego se vio sangrando mortalmente. Tuve que irme antes de decirle que la odiaba.

En el camino, pensaba y pensaba. Llegue otra vez a la conclusión de que soy un desgraciado libidinoso. Después, al decirme hijo de puta a mí mismo varias veces, me acordé de mamá, y claro, ella no se merece que ande diciendo o pensando estas cosas, porque dígase lo que se quiera mi madre es una santa y punto. Claro que tuve que acordarme de Freud y de Lacan. Me acordé de todo el mundo y me quedé maravillado por como es la mente humana y me sentí mal por liquidarla con alcohol cada semana y con cocaína de vez en cuando, cada vez más en cuando que nunca…

Ya no siento culpa y pensé que esa era la sanación. Mentira. La culpa había sido la mesa y el tiempo el banquete. Entonces, decidí decirle la verdad y sanarme. Sanarme porque mi ego me hacía despertar sentimientos muertos y mi sangre me reclamaba descargar rabias antiguas, todo esto, sin ningún sentido para mi vida.

Aunque sentí miedo, la llamé al llegar a casa. Se llama Andrea y tiene una perra que cuando suena el teléfono, se vuelve medio loca. Eso pensé mientras escuchaba el tono de llamado. Quise colgar, pero seguí, convencido de que la verdad me libraría. Y use como un mantra la palabra “Verdad”

Contestó su padre y pensé que hay gente a la que uno, jamás le va a caer bien. Después de los saludos de rigor y rogarle para que nos veamos, le dije del valor que tuve que tomar para llamarle… le dije que desde que terminamos hace ya casi dos años, me he vuelto adicto y que no he dejado de ser un borracho. Le dije que ahora que gano una buena plata y haciendo honor a mi apellido -me encuentro sólo como un perro- me llevo putas cada fin de semana a casa y que a veces me roban la plata, mis relojes y que una vez hasta se llevaron mi chaqueta y mis zapatos mientras dormía, pero que aún así, me pagan el sueldo y compro el periódico corriendo para llamar nuevas putas y que por las mañanas me siento fatal.

Le dije que le tengo miedo al compromiso y que así he perdido a una variedad extensa de buenas mujeres que se han fijado en mí y que por favor no sienta pena por mí, que tampoco me tenga miedo, que no soy un maniático sexual ni un loco o un depravado. Que sufro mucho y que si le digo esto es porque quisiera que esté lejos de mí, que jamás vamos a poder ser amigos porque sencillamente yo me he perdido y ahora soy un gran puta que ya no escucha trova ni cree en los dioses ni en los salvadores ni en nadie.

Andrea es “bastante ingenua” eso dice ella y yo le creo, de lo contrario no hubiera pedido que nos veamos. Lo malo es que no sé para qué… si diciéndole todo esto, ya la he manipulado y ahora no tengo nada que hacer más que esperar… porque no lo hice con la intención de que me tenga pena ni otra cosa.

Yendo allá, a nuestro parque, he pensado que mientras yo esté vivo no seré feliz. Ella se acercó y al verla, el sentimiento más triste que pude tener paso por mi mente; pensé que mientras ella viva, tampoco seré feliz.

Hechos: nos tuvimos que matar el uno al otro. Escribí una historia donde ella moría en un camino hacia la selva y que yo moría atorado con un pedazo de carne de 8 centímetros con los que me atoraba por estar contando chistes en un asado que hacían los vagos de mi curso del cole.

Quemamos nuestras cenizas en una caja de zapatos donde vivían nuestros monstruos. Dijimos las grandes virtudes que tenían los difuntos y después de llorarlos, tiramos las cenizas al río, ahí cerca de su casa, con lo que fue el fin del ogro y la hada, después nos despedimos

Ayer vi una foto de ella y su novio y “Oh gran sorpresa” pues no me dolió, al contrario, me alegró, me reí, me entusiasmé y lo celebré hasta altas horas de la madrugada. Lo hice de felicidad, porque las fauces de la soledad apestan y son una mierda.

Volví a casa con la idea de escribir un gran catálogo de los burdeles de la ciudad, para consulta y solaz de todos aquellas almas solitarias que recurren a las prostitutas para paliar su soledad… pero después me dije que cada cual debería solucionar sus líos lo mejor que pueda.

Al amanecer, me senté frente a la computadora. Vine aquí dispuesto a matar al perro rabioso, ese que se sigue rascando las pulgas de la rabia de otro tiempo que ya no existe. Lo hice. Ya se fue.

1 comentario:

paulina dijo...

PERRO QUERIDO GRAN AMIGO OJALA TUS PULGAS TE ENCAMINEN HACIA LA FELICIDAD E INCONDICIONALIDAD, DEJA TUS TRAVESURAS PARA OTROS QUE SABES REINVENTARTE Y TRANSFORMARTE EN LO MAS INSOSPECHABLE, VIVI A MORIR Y NO DEJES DE OLFATEAR....